Una oficina de Correos en el primer día para pedir la regularización de inmigrantes ilegalesClaudia Alba / Photogenic EP

Elecciones Andalucía 2026

La regularización masiva de inmigrantes colapsa a Correos para el 17M y hace peligrar el voto a distancia

CCOO advierte del déficit de plantilla en oficinas de Sevilla, Málaga, Córdoba, Jaén y Almería, lo que puede retrasar o incluso impedir la entrega del voto por correo a menos de una semana del 17M

Faltan solo unos días para las elecciones andaluzas del 17 de mayo, y Correos no da abasto. La coincidencia con el proceso extraordinario de regularización de personas migrantes ha desbordado por completo una estructura que, según CCOO, funciona con la plantilla justa durante el resto del año. El resultado, advierten los trabajadores, puede ser un colapso anunciado.

El sindicato, mayoritario en la empresa pública, ha puesto cifras a la emergencia: se necesita un refuerzo adicional del 40 % de la plantilla en toda Andalucía para afrontar ambos procesos con un mínimo de garantías. Pero la dirección de Correos no solo no está contratando, sino que, según denuncian, sigue sin cubrir jubilaciones, bajas médicas o permisos.

«La actual política de ajuste y contratación cero resulta claramente insuficiente», ha señalado el sindicato en un comunicado. Las oficinas y unidades de reparto trabajan ya muy por debajo de sus necesidades reales, y la sobrecarga se ha vuelto insostenible en numerosos centros.

Lo cierto es que la demanda no para de crecer. Por un lado, miles de personas solicitan el voto por correo para el 17M. Por otro, el proceso de regularización extraordinaria y masiva de inmigrantes ha disparado la afluencia en las oficinas postales. Y los recursos, sencillamente, no están.

Si el colapso que sufre Correos no garantiza el servicio correcto del voto por correo, podría alterar gravemente el resultado de las elecciones, además de cercenar el derecho de sufragio de quienes lo ejercen a distancia. Esta dejación de funciones podría interpretarse como un hecho premeditado, como ocurrió con la opción de votar con DNI digital que el Gobierno habilitó y que la Junta Electoral Central suspendió su uso en las comicios andaluces en última instancia a petición del PP, ante la falta de garantías de que no se pueda hacer una suplantación de identidad.

Todas las provincias al límite

El diagnóstico por provincias es tan detallado como preocupante. En Sevilla, CCOO ha denunciado que algunas unidades de reparto operan con plantilla al 50 % o menos, mientras que los carteros asumen recorridos más largos y un mayor número de entregas. El sindicato también ha criticado la eliminación de 16 puestos de trabajo en la capital hispalense «al borde de las elecciones». «Miles de misivas electorales corren el riesgo de no ser repartidas en su totalidad», advierten.

En Málaga, la situación es igual de crítica. El sindicato ha señalado que el refuerzo necesario ronda también el 40 % de la plantilla, con puntos muy sensibles como las oficinas de la costa y de la capital, donde la acumulación de tareas ya está dificultando la gestión del voto por correo.

Córdoba aporta ejemplos tan extremos como el de Doña Mencía, un pueblo de 4.465 habitantes en el que no hay ningún cartero adscrito a la oficina local, por lo que el reparto lo cubren trabajadores de Baena. Las bajas por incapacidad temporal no se cubren en localidades como Peñarroya, Pozoblanco, Montilla o Lucena.

Jaén pinta un panorama similar. La UR 1 de la capital tiene menos del 50 % de la plantilla habitual y solo ha sido reforzada con tres contratos temporales para los comicios. Oficinas como las de Mancha Real, Torredelcampo, Peal de Becerro, Castellar o Cazorla cuentan con la mitad de los efectivos necesarios y ningún refuerzo adicional.

Granada, Cádiz y Huelva completan el mapa de la precariedad. En todas ellas, advierte CCOO, la falta de personal está ralentizando la tramitación de solicitudes y generando una presión insostenible sobre los trabajadores, sometidos a elevados niveles de estrés y sobrecarga.

«Merecemos respeto»

Detrás de las cifras hay personas. Carteros que alargan sus jornadas, personal de oficina que atiende colas interminables y una plantilla que asume en silencio el trabajo que deberían hacer decenas de compañeros que no están.

La sobrecarga no solo afecta a la calidad del servicio. El sindicato ha advertido de que la presión asistencial está incrementando los riesgos para la salud laboral de los trabajadores postales. El estrés y el cansancio, en un contexto de máxima exigencia operativa, se han convertido en la norma.

CCOO ha sido tajante: «Una política pública de esta magnitud no puede ejecutarse como un parche operativo. El servicio público merece planificación, medios y respeto a quienes lo prestan». La pregunta, a una semana de las elecciones, es si aún se está a tiempo de evitar el colapso.