Mar de olivos de Jaén

Mar de olivos de JaéniStock

Los olivos tienen relevo, los agricultores no: el desafío que preocupa a Jaén

Más del 40 % de los titulares de explotaciones agrarias supera los 65 años mientras el sector alerta de las dificultades para encontrar jóvenes que continúen con explotaciones familiares que sostienen buena parte de la economía jiennense

Jaén produce más aceite de oliva que ningún otro territorio del mundo. Sus millones de olivos forman parte del paisaje, de la economía y de la identidad de una provincia que lleva generaciones viviendo alrededor del campo. Sin embargo, detrás de ese inmenso mar verde aparece una pregunta que cada vez preocupa más al sector: quién seguirá cuidando los olivares cuando miles de agricultores se jubilen en los próximos años.

El relevo generacional se ha convertido en uno de los grandes desafíos del campo jienense. Organizaciones agrarias, cooperativas e instituciones llevan tiempo alertando de un problema que va mucho más allá de la producción de aceite. La preocupación no está en los árboles, sino en las personas que los trabajan.

La situación resulta especialmente sensible en una provincia donde buena parte de la actividad económica sigue ligada al olivar y donde numerosas explotaciones conservan todavía un marcado carácter familiar.

Una generación que se jubila

Los datos reflejan una realidad que preocupa desde hace años al sector agrario. Una parte importante de los titulares de explotaciones agrícolas se encuentra ya en edades próximas a la jubilación y la incorporación de jóvenes no avanza al mismo ritmo.

Según los últimos datos oficiales utilizados por el Ministerio de Agricultura, más del 40 % de los titulares de explotaciones agrarias en España tiene más de 65 años, mientras que apenas un 9 % tiene menos de 41 años.

El envejecimiento del campo no es exclusivo de Jaén, pero adquiere una dimensión especial en una provincia donde el olivar representa mucho más que una actividad económica. En numerosos municipios constituye el principal motor de empleo y una de las principales fuentes de riqueza.

La preocupación es especialmente visible en Jaén, donde distintos encuentros recientes impulsados por organizaciones agrarias han advertido de que la media de edad del empresariado agrícola se sitúa ya entre los 60 y los 63 años.

La cuestión ha cobrado todavía más relevancia en los debates sobre el futuro de la agricultura europea y las ayudas al campo, donde el relevo generacional aparece de forma recurrente como una de las prioridades estratégicas para garantizar la continuidad del sector.

El temor es que muchas explotaciones familiares encuentren dificultades para continuar cuando sus actuales propietarios decidan retirarse.

Los hijos que eligieron otro camino

Detrás del problema existen múltiples causas. Durante décadas, miles de jóvenes jiennenses han abandonado sus pueblos para cursar estudios superiores o desarrollar carreras profesionales alejadas de la agricultura.

Muchos de ellos han encontrado oportunidades en otros sectores y han terminado construyendo su vida lejos de las explotaciones familiares donde trabajaron sus padres o abuelos.

A ello se suma la percepción de que el trabajo en el campo continúa siendo duro, exigente y sometido a una elevada incertidumbre derivada de los costes de producción, los precios y las condiciones climáticas.

Aunque la agricultura se ha modernizado notablemente durante los últimos años, la incorporación de nuevas generaciones sigue siendo uno de los grandes retos pendientes del sector.

La digitalización, la mecanización y las nuevas tecnologías han abierto oportunidades impensables hace apenas unas décadas, pero no han conseguido frenar completamente la falta de relevo en numerosas explotaciones.

Mucho más que una cuestión agrícola

El debate sobre el relevo generacional afecta a mucho más que la producción de aceite.

En una provincia como Jaén, el futuro del olivar está estrechamente ligado al futuro de muchos pueblos. La continuidad de las explotaciones familiares influye directamente en el empleo, la economía local y la fijación de población en amplias zonas rurales.

Por eso, cuando el sector habla de relevo generacional no solo está hablando de agricultores. Está hablando también de mantener viva una forma de vida que ha definido a la provincia durante generaciones.

Mientras los olivares continúan extendiéndose hasta donde alcanza la vista, el desafío ya no consiste únicamente en producir uno de los mejores aceites del mundo.

La gran incógnita es quién estará dispuesto a seguir trabajando esa tierra dentro de veinte años. Porque los olivos seguirán ahí. La duda está en si habrá suficientes agricultores para cuidarlos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas