Mar de olivos de Jaén

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La extraña primavera del olivar en Jaén: mucha flor y miedo a menos aceituna

Los primeros análisis de floración apuntan a problemas de polinización que podrían reducir hasta un 37% la próxima cosecha pese a la espectacular floración del olivo

El campo jiennense vive estos días una paradoja difícil de explicar a simple vista: los olivos muestran una de las floraciones más intensas de los últimos años mientras crece el temor a una cosecha más corta. Lo que debería ser una señal de optimismo se ha convertido en motivo de preocupación entre agricultores y cooperativas ante los problemas detectados en la polinización.

El sector del aceite de oliva vuelve a mirar al cielo con preocupación. A falta todavía de varios meses para el inicio de la próxima campaña oleícola, las primeras observaciones realizadas en el campo ya anticipan un escenario complicado para el olivar jiennense, principal motor mundial de producción de aceite de oliva.

La asociación de olivar tradicional OliveA ha alertado de que la próxima cosecha podría reducirse hasta un 37 % respecto a la anterior debido a problemas detectados en la fase de floración y polinización del olivo.

La situación genera inquietud especialmente en la provincia de Jaén, donde miles de familias dependen directa o indirectamente del comportamiento de una campaña clave para la economía provincial y para el conjunto del mercado del aceite en España.

Un mar de flores que inquieta al campo

Las primeras valoraciones realizadas por técnicos y productores apuntan a que la fertilidad de la floración del olivo estaría siendo notablemente inferior a la del pasado año.

Según advierte OliveA, el problema estaría relacionado principalmente con una elevada carga floral y con determinados episodios meteorológicos registrados durante las últimas semanas, factores que habrían afectado negativamente al proceso de polinización.

Aunque todavía es pronto para realizar estimaciones definitivas de producción, el sector teme que el resultado final pueda traducirse en una reducción importante de la cosecha de aceituna durante la próxima campaña.

La preocupación es especialmente elevada en el olivar tradicional, mucho más vulnerable a las oscilaciones climáticas y con mayores dificultades de rentabilidad frente a otros modelos de producción más intensivos.

¿Qué está fallando en la polinización?

Técnicos y productores apuntan a que determinados episodios meteorológicos registrados durante las últimas semanas podrían haber alterado el proceso natural de polinización del olivo. El exceso de floración, unido a cambios bruscos de temperatura, viento o humedad en momentos clave, habría dificultado el cuajado de parte de la aceituna.

A la incertidumbre agrícola se suma además otro problema creciente: el incremento constante de los costes de producción.

Desde OliveA advierten de que producir aceite en explotaciones tradicionales resulta cada vez más caro debido al aumento del precio de la energía, fertilizantes, tratamientos, mano de obra y combustible.

La asociación sostiene que mientras en modelos superintensivos los costes ya superan los tres euros por kilo, en el olivar tradicional podrían situarse ampliamente por encima de los cinco euros sin incluir todavía márgenes de beneficio.

El sector teme además que determinados mensajes sobre futuras grandes cosechas puedan provocar presiones artificiales a la baja sobre los precios del aceite en origen.

Por ello, reclaman mayor prudencia y una defensa más firme del valor económico y estratégico del aceite de oliva virgen extra.

El temor a otra campaña corta

El debate afecta de lleno a una provincia donde el olivar no solo representa una actividad agrícola, sino también un elemento social, cultural y económico fundamental.

Miles de pequeños productores continúan dependiendo de explotaciones tradicionales que, en muchos casos, sostienen el empleo y la actividad en municipios rurales de toda la provincia.

El sector insiste en que la viabilidad futura del olivar pasa por reforzar la diferenciación y valorización de los aceites de calidad ligados a la dieta mediterránea, la sostenibilidad ambiental y el mantenimiento del medio rural.

Mientras tanto, el mercado permanece pendiente de la evolución de las próximas semanas, claves para determinar finalmente el alcance real de una campaña que vuelve a estar marcada por la incertidumbre climática y económica.

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