Miles de hogares en Andalucía tienen dificultades para mantener una temperatura confortable
Andalucía
El calor se cuela por las ventanas en Andalucía: el aislamiento pendiente que dispara la factura de la luz
Muchas viviendas requieren un uso intensivo del aire acondicionado para mantenerse frescas, debido a carpinterías antiguas y acristalamientos insuficientes
Las sucesivas olas de calor y el aumento de las temperaturas están poniendo en evidencia una carencia que afecta a buena parte de las viviendas andaluzas: el aislamiento térmico. En una comunidad donde los termómetros superan con frecuencia los 40 grados en verano, miles de hogares tienen dificultades para mantener una temperatura confortable, lo que se traduce en un mayor consumo energético y en facturas cada vez más elevadas.
David Baños, director comercial de VEKA Ibérica, explica que las viviendas mal aisladas suelen presentar «un comportamiento energético ineficiente y una pérdida notable de confort». En estos inmuebles, el calor y el frío atraviesan con facilidad los puntos débiles de la construcción, provocando cambios bruscos de temperatura en el interior y una mayor dependencia de los sistemas de climatización.
Las consecuencias no se limitan al gasto económico. Las corrientes de aire, las condensaciones y los problemas de humedad son algunos de los síntomas habituales de una vivienda con deficiencias de aislamiento. Todo ello repercute directamente en la calidad de vida de quienes la habitan, especialmente durante los meses más extremos del año.
David Baños, director comercial de VEKA Ibérica
Uno de los problemas más frecuentes se encuentra en las ventanas. «Muchas viviendas todavía cuentan con carpinterías antiguas y acristalamientos insuficientes que provocan importantes pérdidas energéticas», según Baños, que también apunta a la falsa creencia de que «el aislamiento depende únicamente del grosor del muro, cuando, en realidad, la eficiencia de una vivienda es el resultado del comportamiento conjunto de toda la envolvente».
La situación tiene una especial incidencia en Andalucía debido a la antigüedad de gran parte de su parque residencial. Numerosos edificios fueron construidos antes de que existieran normativas exigentes en materia de eficiencia energética, por lo que no incorporan soluciones adaptadas a las necesidades actuales. Como consecuencia, muchas viviendas acumulan calor con rapidez y requieren un uso intensivo del aire acondicionado para mantenerse frescas.
La importancia de las ventanas en este problema es especialmente relevante. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entre un 25 % y un 30 % de la energía utilizada para climatizar una vivienda puede perderse a través de ventanas que no ofrecen un aislamiento adecuado. Esta circunstancia convierte a los cerramientos en uno de los principales puntos de fuga energética de los hogares.
Las consecuencias son especialmente visibles en ciudades como Sevilla, Córdoba o Málaga, donde las altas temperaturas pueden prolongarse durante varios meses. En estos entornos, el déficit de aislamiento «aumenta el consumo energético y las emisiones asociadas y agrava situaciones de vulnerabilidad energética en determinados hogares», según el director comercial de VEKA Ibérica.
Frente a este escenario, la llamada rehabilitación energética gana peso como una de las principales herramientas para adaptar las viviendas a las actuales condiciones climáticas. La renovación de ventanas y la mejora de los cerramientos permiten reducir las necesidades de refrigeración y calefacción, además de mejorar el bienestar térmico y acústico de los inmuebles.
El interés por este tipo de actuaciones también está creciendo entre los propietarios. «Tradicionalmente, el coste de la reforma podía ser el factor principal en muchas decisiones de reforma, pero cada vez más percibimos un cambio progresivo hacia una visión basada en el ahorro, en mejorar la calidad de vida y en revalorizar la vivienda. Es notable una mayor concienciación sobre el aislamiento y la eficiencia energética», afirma Baños.
En conclusión, el aislamiento ha dejado de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento clave de la vivienda. Reducir la entrada de calor ya no solo significa ganar comodidad, sino también contener el gasto energético y rebajar así la factura de la luz, sobre todo ahora que el IVA ha vuelto al 21 % y con el verano ya presente en muchas zonas de Andalucía.