Estado actual de la zona de acampada donde se han asentado los inmigrantes

Estado actual de la zona de acampada donde se han asentado los inmigrantesManuel Santas | El Debate

«Nunca me había sentido insegura en mi ciudad»: el relato de una ceutí residente en Sevilla tras volver a casa

Ana vivió durante 30 años en Ceuta y regresó estas vacaciones después de año y medio fuera. Asegura que su familia sufrió varios intentos de acceso a su vivienda y describe una ciudad marcada por los asentamientos, las peleas y la sensación de desprotección

Ana llevaba un año y medio sin regresar a Ceuta. Pasó allí tres décadas de su vida, sus padres y su hermano continúan residiendo en la ciudad autónoma y siempre la ha considerado su casa. Ahora vive en Sevilla y este verano decidió volver unos días para visitar a su familia. Lo que encontró, asegura, fue muy diferente de lo que recordaba.

«He vivido allí durante 30 años y siempre he sentido Ceuta como mi casa. Volver estas vacaciones me ha hecho sentirme totalmente insegura y eso me ha roto por dentro, porque me duele mi ciudad», relata a El Debate.

Su regreso se produjo en plena crisis provocada por la entrada masiva del pasado 30 de julio. Durante aquella jornada llegaron a cruzar la frontera unas 80.000 personas y, según los últimos datos del Ministerio del Interior recogidos por este periódico, alrededor de 6.000 inmigrantes permanecerían todavía en la ciudad, aunque fuentes de la Guardia Civil advierten de la dificultad de establecer una cifra exacta. A ellos se suman más de 1.300 menores pendientes de identificación, retorno o acogida.

«Intentaron entrar por el patio»

La familia de Ana reside aproximadamente a un kilómetro de la frontera. Detrás de su vivienda se extiende una zona de acantilado donde, según explica, se han instalado grupos de inmigrantes.

Durante sus vacaciones asegura haber visto asentamientos improvisados, suciedad, peleas y personas haciendo sus necesidades en la calle. Sin embargo, los momentos de mayor preocupación llegaron durante la noche.

«Cuatro de las noches que estuve allí tuvimos problemas porque intentaron acceder a nuestra vivienda por el patio», afirma.

Otro de los episodios que recuerda ocurrió a plena luz del día. Un hombre se encontraba tendido frente a la casa y la familia decidió alertar a los servicios de emergencia. Mientras esperaban asistencia, numerosas personas comenzaron a congregarse en el lugar.

«Se hizo un corrillo de casi cien personas. Todo el mundo estaba mirando hacia dentro de las casas. Era una sensación de desprotección y de miedo», recuerda.

Deterioro de la zona donde la familia de Ana

Deterioro de la zona donde la familia de AnaManuel Santas | El Debate

Restos de basura en el mar

Deterioro de la zona donde reside la familia de AnaManuel Santas | El Debate

También asegura haber presenciado largas colas ante algunos establecimientos próximos a su barrio y enfrentamientos entre quienes esperaban. Durante aquellos días, añade, tuvo dificultades para encontrar determinados productos básicos y se encontró con comercios donde faltaban huevos, leche, pan, verduras o papel higiénico.

La situación continúa preocupando a su familia después de que ella haya regresado a Andalucía.

Su hermano también le ha trasladado nuevos episodios ocurridos en las inmediaciones de la casa. Frente a ella se encuentra el complejo deportivo Díaz-Flor, con piscina y gimnasio, donde varias personas habrían intentado entrar después de que se produjera una pelea. «La alarma estuvo sonando toda la noche».

Miles de personas siguen en la ciudad

Los episodios relatados se producen mientras Ceuta trata de recuperar progresivamente la normalidad. Pese al regreso a Marruecos de parte de quienes atravesaron la frontera, miles de personas permanecen todavía en territorio español.

La seguridad es precisamente una de las principales preocupaciones que Ana asegura haber percibido entre los vecinos. Ella sigue ahora la situación desde Sevilla, pero mantiene contacto diario con su familia. Al preguntarle por los asentamientos que vio junto a la vivienda familiar antes de marcharse, asegura que la respuesta sigue siendo la misma: «Siguen ahí».

Lugar de acampada de los inmigrantes

Lugar de acampada de los inmigrantesManuel Santas | El Debate

La preocupación alcanza también al próximo curso escolar. Ana mantiene contacto con una amiga profesora que le ha transmitido que algunas personas habrían accedido a varios colegios y que las instalaciones afectadas se encuentran en malas condiciones de limpieza. Según el testimonio que ha recibido, existen dudas sobre si estos centros podrán estar preparados para comenzar el curso con normalidad en septiembre.

«Me duele mi ciudad»

La distancia no ha reducido su preocupación. Continúa recibiendo fotografías y vídeos enviados por familiares y conocidos y anima a quienes están viviendo situaciones similares a documentarlas y hacerlas públicas.

«Que no se rindan, que muestren la realidad, que la graben y la compartan», reclama.

Para Ana, lo más difícil ha sido comprobar cómo ha cambiado su percepción de un lugar en el que ha pasado prácticamente toda su vida. «He visto la desesperación de los ceutíes, porque al final son personas que están viviendo esto todos los días mientras otros miran hacia otro lado», sostiene.

Su mensaje final vuelve precisamente a esa ciudad que dejó hace año y medio y a la que regresó este verano esperando encontrarse con el lugar que recordaba.

«Ceuta merece volver a lo que ha sido siempre: una ciudad segura, limpia y tranquila», concluye. «Los ceutíes merecen volver a sentirse siempre en casa».

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