Imagen de los daños causados del terremoto en Granada ciudad registrado este martes
Granada no consigue dejar de temblar: otras nueve réplicas interrumpen la calma durante la madrugada
Los movimientos más intensos de la noche han alcanzado magnitudes de 2,3 y 2,5 en Alhendín y Otura, mientras continúa la serie sísmica que mantiene en alerta al Área Metropolitana
Granada ha vuelto a pasar una noche pendiente de cualquier movimiento. Después de los fuertes terremotos registrados este martes en el Área Metropolitana, la actividad sísmica ha continuado durante la madrugada del miércoles con nueve nuevas réplicas, algunas de ellas percibidas por la población.
La sucesión llega después de una jornada especialmente intensa, marcada por el terremoto de magnitud 4,8 con epicentro al noroeste de Gójar y por otro movimiento de magnitud 3,9localizado posteriormente al sur de Churriana de la Vega. La actividad tampoco cesó al caer la noche: a las 22:35 horas se produjo un nuevo seísmo de magnitud 3,4 en Ogíjares.
Desde entonces y hasta las 08:30 horas de este miércoles, los registros del Instituto Geográfico Nacional (IGN) muestran otros nueve movimientos de menor magnitud en diferentes municipios del cinturón metropolitano.
La sucesión prolonga así un episodio que comenzó a adquirir especial intensidad con el terremoto del pasado sábado y que ha mantenido desde entonces a numerosos vecinos especialmente atentos a cualquier vibración o ruido durante la noche.
Alhendín y Otura registran réplicas
Los movimientos más destacados de la madrugada se han producido cuando buena parte de Granada dormía.
A las 04:29 horas, un terremoto de magnitud 2,3 tuvo su epicentro en Alhendín. Poco más de una hora después, a las 05:43, otro movimiento alcanzó una magnitud de 2,5 en Otura, convirtiéndose en el más fuerte registrado durante la madrugada.
Ambos fueron prácticamente superficiales y alcanzaron una intensidad III, suficiente para que fueran percibidos por parte de la población.
Entre ellos se encuentra también otro de los movimientos que se ha dejado notar durante la noche. A las 04:07 horas, Gójar registró un terremoto de magnitud 2,2, con una intensidad estimada de II-III.
La actividad había comenzado ya poco después del seísmo de 3,4 de Ogíjares con el que terminó el martes. Tras aquella sacudida se produjeron otros dos terremotos de magnitud 2,1, localizados en Armilla y Ogíjares y también a muy poca profundidad.
Aunque las magnitudes de esta madrugada han quedado lejos de las alcanzadas durante el martes, la continuidad de los movimientos mantiene la atención sobre la zona sur del Área Metropolitana.
Granada continúa en preemergencia
Esta nueva madrugada sísmica se produce después de varios días de movimientos y de dos jornadas especialmente significativas.
El episodio comenzó a cobrar especial relevancia durante la madrugada del sábado, cuando un terremoto que inicialmente alcanzó magnitud 5 en las primeras estimaciones (posteriormente revisado por el IGN) provocó una fuerte sacudida y numerosos avisos en Granada y su cinturón metropolitano.
Este martes, la tierra volvió a moverse con fuerza. El terremoto de magnitud 4,8 registrado en Gójar fue seguido por varios seísmos en Alhendín, Las Gabias, Churriana de la Vega y Padul. Horas después, el 3,4 de Ogíjares anticipó la sucesión de movimientos que ha continuado durante la madrugada. La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, ha recalcado este miércoles que, tras las inspecciones realizadas por los servicios municipales después de los últimos terremotos, no hay daños estructurales graves de forma que, en caso de réplicas, ha instado a quedarse en las viviendas. «Son seguras. La construcción ha resistido en Granada».
La Junta de Andalucía mantiene activada la fase de preemergencia del Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico en Granada, mientras continúa el seguimiento de la actividad.
Las réplicas de esta última noche han sido considerablemente más débiles que las principales sacudidas de los últimos días. Sin embargo, su sucesión confirma que la actividad sísmica continúa bajo el Área Metropolitana, que afronta otra jornada después de una madrugada en la que la tierra ha vuelto a recordar, en varias ocasiones, que todavía no ha recuperado por completo la calma.