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Desprendimiento de parte de un edificio en la localidad de La Zubia en el terremoto del pasado martesManuel Santas | El Debate

Granada

¿Por qué Granada está teniendo tantos terremotos seguidos y cuándo puede terminar esta serie sísmica?

El terremoto de magnitud 4,8 registrado este martes, después del 4,8 del sábado, confirma que la actividad continúa muy viva en el Área Metropolitana. Los expertos pueden seguir su evolución, pero no determinar cuándo terminará

Granada lleva varios días pendiente de cada nueva sacudida. El fuerte terremoto registrado durante la madrugada del pasado sábado, los centenares de movimientos acumulados desde entonces y, sobre todo, el nuevo seísmo de magnitud 4,8 registrado este martes al noroeste de Gójar han recuperado una pregunta que muchos vecinos ya se hicieron durante la crisis sísmica de 2020 y 2021: ¿por qué se producen tantos terremotos seguidos y cuánto tiempo puede continuar esta situación?

El movimiento de este martes ha vuelto a demostrar que la serie sigue activa. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) sitúa el epicentro al noroeste de Gójar y prácticamente en superficie, con una profundidad revisada de cero kilómetros. Apenas minutos después se sucedieron otros terremotos en Alhendín, Las Gabias, Churriana de la Vega y Padul, entre ellos uno de magnitud 4,2 y otro de 3,9.

Todo ello llega apenas tres días después del terremoto de magnitud 4,8 del sábado, que fue ampliamente sentido y provocó numerosos daños materiales de carácter principalmente no estructural. La cercanía temporal entre ambos movimientos fuertes es precisamente una de las razones por las que la percepción de que «Granada no deja de temblar» se ha instalado entre muchos vecinos.

Por qué llegan tantos seguidos

Un terremoto se produce cuando la tensión acumulada en las rocas termina provocando un desplazamiento a lo largo de una falla. Esa redistribución de esfuerzos puede ir acompañada de numerosos movimientos posteriores o próximos en el espacio y en el tiempo.

Por eso, registrar centenares de terremotos no significa necesariamente que estén ocurriendo centenares de grandes episodios independientes. La mayoría de los movimientos que forman parte de una serie son de magnitud muy pequeña y solo quedan registrados por los instrumentos.

Antes de los nuevos terremotos de este martes, el IGN contabilizaba ya 348 movimientos desde las 00.00 horas del 14 de agosto, de los que únicamente 37 habían sido percibidos por la población. La mayoría se encontraba por debajo de magnitud 2.

Los terremotos más fuertes son los que rompen esa aparente calma. El seísmo del sábado alcanzó finalmente una magnitud de 4,8 y este martes se ha registrado otro de 4,8 en Gójar, seguido en pocos minutos por movimientos en distintos puntos del Área Metropolitana.

La escasa profundidad de muchos de estos terremotos también contribuye a que sean percibidos con mucha intensidad cerca del epicentro. Magnitud e intensidad, sin embargo, no significan lo mismo. La magnitud mide el tamaño del terremoto, mientras que la intensidad describe cómo se ha sentido y qué efectos ha producido en un lugar determinado.

¿Se puede saber cuándo terminarán?

Esta es la parte más difícil para quienes llevan varios días pendientes de cada nueva sacudida: no existe un calendario que permita saber cuándo finalizará una serie sísmica.

Los especialistas pueden analizar cómo evoluciona la actividad, determinar dónde se concentran los epicentros, estudiar las fallas implicadas y comprobar si aumenta o disminuye el número de movimientos, pero no pueden asegurar que la serie vaya a terminar mañana, dentro de una semana o dentro de varios meses.

Tampoco puede interpretarse automáticamente un periodo de numerosos terremotos pequeños como una garantía de que no vaya a producirse posteriormente otro más fuerte. La evolución de estos episodios no sigue una secuencia perfectamente previsible.

El seguimiento instrumental es por ello fundamental. El IGN dispone de decenas de sensores permanentes en el entorno de Granada y ha reforzado estos días la vigilancia con dos estaciones sísmicas portátiles instaladas cerca del área epicentral, lo que permite localizar y caracterizar con mayor precisión incluso los movimientos de menor magnitud.

El precedente de 2020 y 2021

Granada ya dispone de un ejemplo reciente que demuestra hasta qué punto una serie puede prolongarse.

Entre diciembre de 2020 y agosto de 2021, el entorno de Santa Fe y Atarfe registró más de 3.000 terremotos superficiales. Seis de ellos alcanzaron magnitudes de entre 4 y 5 y el mayor llegó a 4,5.

Aquella actividad se prolongó durante meses, aunque no mantuvo siempre la misma intensidad. Hubo jornadas especialmente activas y periodos mucho más tranquilos hasta que la serie terminó perdiendo fuerza.

No todas las series tienen que seguir ese patrón. Algunas pueden durar días, otras semanas y otras prolongarse durante meses. El comportamiento depende de las características de las fallas implicadas y de cómo se redistribuyen las tensiones bajo tierra.

La sucesión actual no permite, por tanto, establecer cuánto falta para recuperar completamente la calma. Lo que sí permite la red sísmica es conocer prácticamente en tiempo real cómo evoluciona.

Y el dato más reciente confirma que la actividad continúa: después del 4,8 del sábado, Granada ha vuelto a registrar este martes un terremoto de 4,8 prácticamente superficial, seguido de otros movimientos en cuestión de minutos. Mientras tanto, la mayoría de los seísmos seguirá siendo demasiado pequeña para sentirse, aunque los últimos días han demostrado que entre ellos pueden aparecer sacudidas suficientemente fuertes como para volver a poner en alerta a toda el Área Metropolitana.

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