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Jaén

El error que puede estropear el aceite de oliva en verano: por qué nunca deberías dejarlo junto a la ventana

La luz, el calor y el contacto con el aire aceleran el deterioro del aceite y pueden hacer que pierda parte de sus aromas, sabor y calidad antes de tiempo

Jaén produce uno de los alimentos más reconocibles de la gastronomía española, pero conservar correctamente una botella de aceite de oliva en casa resulta casi tan importante como elegirla bien. Y en verano hay un error especialmente frecuente: dejarla sobre la encimera, junto a una ventana o cerca de una fuente de calor.

El aceite no se estropea de un día para otro por recibir unas horas de luz, pero una exposición continuada a condiciones inadecuadas acelera su oxidación y termina afectando a sus propiedades sensoriales. El Consejo Oleícola Internacional recomienda precisamente mantenerlo alejado del calor excesivo, el aire, la humedad y, especialmente, de la luz.

Por eso, durante los meses de más calor, guardar una botella en un lugar fresco y oscuro puede marcar la diferencia entre conservar durante más tiempo sus características originales o encontrarse antes de lo previsto con un aceite que ha perdido intensidad y frescura.

La luz, uno de sus grandes enemigos

Una botella colocada junto a una ventana puede parecer un lugar cómodo para tener el aceite siempre a mano, pero no es la mejor opción. La exposición a la luz favorece las reacciones que deterioran progresivamente el producto, especialmente cuando se combina con temperaturas elevadas.

Esto explica también por qué muchos aceites de oliva se comercializan en vidrio oscuro, latas u otros envases opacos. No se trata únicamente de una elección estética: reducir la cantidad de luz que alcanza el aceite ayuda a protegerlo durante su almacenamiento.

El problema se hace más evidente en verano. Una cocina soleada puede alcanzar temperaturas considerablemente superiores a las del resto de la vivienda y una botella situada junto al cristal puede recibir, además, radiación directa durante horas.

La mejor alternativa es sencilla: mantenerla dentro de un armario o despensa, alejada del horno, de los fogones y de cualquier punto especialmente caliente.

También importa el aire

La luz no actúa sola. Cada vez que se abre una botella entra oxígeno, otro de los factores que intervienen en el proceso de oxidación. Por eso conviene cerrar correctamente el envase después de cada uso y evitar mantener grandes cantidades de aceite durante demasiado tiempo en recipientes medio vacíos. El Consejo Oleícola Internacional incluye precisamente el contacto con el aire entre los factores de los que debe protegerse el producto para conservar mejor su calidad.

En la práctica, esto significa que comprar formatos enormes puede no ser siempre la mejor decisión si el consumo en casa es reducido. Una vez abierto el recipiente, lo recomendable es utilizarlo con normalidad y evitar almacenarlo durante largos periodos.

Tampoco es buena idea trasladarlo de forma habitual a recipientes decorativos transparentes si van a permanecer expuestos a la luz. El envase que resulta atractivo sobre la encimera puede ofrecer peores condiciones de conservación que una botella oscura guardada dentro de un mueble.

Cómo conservarlo en verano

No hace falta complicar demasiado la conservación del aceite de oliva. Las recomendaciones internacionales se resumen en protegerlo de los principales factores que aceleran su deterioro: luz, temperatura elevada y oxígeno. Por eso el mejor lugar suele ser una despensa o armario fresco y seco, con la botella correctamente cerrada y alejada tanto de una ventana como de electrodomésticos que desprendan calor.

El frigorífico tampoco tiene por qué convertirse en el lugar habitual para guardarlo. A bajas temperaturas el aceite puede enturbiarse e incluso aparecer material solidificado, un proceso físico que puede revertirse cuando vuelve a alcanzar una temperatura más alta. Para el consumo doméstico normal, lo importante es evitar precisamente los extremos y encontrar un lugar estable y protegido.

El aceite de oliva posee una elevada estabilidad gracias a su composición, entre otros factores por su contenido en ácido oleico y antioxidantes naturales, pero eso no significa que sea inmune al paso del tiempo ni a unas malas condiciones de almacenamiento.

Así que en una provincia como Jaén, donde el aceite forma parte de la vida cotidiana de miles de hogares, uno de los mejores cuidados que se le puede dar después de abrir una botella requiere muy poco esfuerzo: cerrarla bien y mantenerla lejos del sol y del calor de la cocina.