Una narcolancha precintada por la Guardia Civil en una playa de Carboneras (Almería) el pasado agosto
Radiografía del narco en Andalucía: bandas de los Balcanes y Ucrania irrumpen en el negocio con AK-47
La Fiscalía General del Estado advierte de que los narcos «siguen abusando de la violencia y provocando muertes» desde la tragedia de Barbate
La violencia vinculada al narcotráfico es «cada vez más visible» en Andalucía y avanza acompañada de una creciente presencia de bandas profesionalizadas procedentes de los Balcanes y Ucrania. Así lo advierte la memoria anual de 2025 de la Fiscalía General del Estado, que alerta de un escenario en el que el armamento ya no se emplea únicamente en enfrentamientos entre organizaciones, sino también «abiertamente contra los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad».
Las características geográficas y sociales de la comunidad mantienen a Andalucía entre los territorios más afectados por el narcotráfico y, «probablemente», en el que el fenómeno resulta «más visible», según la Fiscalía. La exhibición de embarcaciones de alta velocidad constituye uno de sus rasgos más evidentes. Estas narcolanchas –como se conocen– operan en el Estrecho, pero su actividad se desplaza «cada vez más» hacia Huelva, Almería y Málaga, siguiendo la búsqueda de espacios con menor presión policial.
La advertencia aparece recogida en una memoria presentada coincidiendo con el acto de apertura del Año Judicial, celebrado este jueves en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo. El documento dibuja una pérdida de respeto al principio de autoridad y describe «situaciones límite» que recuerdan a la tragedia de Barbate, donde fueron arrollados mortalmente dos guardias civiles por una narcolancha en febrero de 2024. Desde entonces, según la Fiscalía, los narcos «siguen abusando de la violencia y provocando muertes».
Otros de los episodios citados por la Fiscalía se produjo el 28 de octubre del pasado 2025, cuando una narcolancha embistió a un agente de la Guardia Nacional Republicana (GNR) de Portugal e hirió a otros tres miembros del dispositivo, como en Barbate. El suceso, relacionado con el narcotráfico en el Guadiana y registrado junto a la frontera española, ilustra hasta qué punto la actividad de estas organizaciones ha adquirido una dimensión transfronteriza y una capacidad de confrontación creciente.
A esta escalada se suma el uso de armamento más potente y peligroso. Los delegados de la Fiscalía en Andalucía trasladan la «alarma» provocada por una «mayor presencia de armas de fuego e incautación de armas de guerra junto a todo tipo de alijos». También constatan una presencia creciente de ciudadanos de países de los Balcanes y de Ucrania, integrados en bandas que participan en muchos casos en los denominados vuelcos, los robos de droga a otras organizaciones criminales.
Cádiz ofrece una muestra especialmente significativa. Durante el periodo analizado se incoaron 24 procedimientos por tenencia de armas y fueron intervenidos cuatro fusiles AK-47, o Kalashnikov, en Jerez y Sanlúcar, dentro de tres operaciones diferentes. En los entornos de Barbate y Chiclana también se localizaron armas automáticas, subfusiles y fusiles. En Almería, las incautaciones alcanzaron 78 armas de fuego, además de varios subfusiles e incluso un lanzacohetes.
El fenómeno se repite en Sevilla, donde las intervenciones de armas de fuego son cada vez más frecuentes. La memoria destaca el caso de Coria del Río, escenario de una operación desarrollada el 9 de noviembre en la que los narcotraficantes abrieron fuego contra la Policía con armas de guerra.
Más cocaína
Paralelamente, el tráfico de cocaína gana peso en Cádiz, Sevilla y Huelva, con rutas y métodos que evidencian una progresiva diversificación de las redes dedicadas al suministro y distribución.
En Algeciras, la cocaína continúa entrando por la vía tradicional de los contenedores, mientras que en Barbate, Sanlúcar y el Guadalquivir las organizaciones recurren a embarcaciones semirrígidas. Estas lanchas, utilizadas históricamente para transportar hachís, sirven «con normalidad» para trasladar cocaína descargada previamente de otras embarcaciones en alta mar.
Pese al avance de la cocaína, el hachís continúa siendo la mercancía predominante y llega mediante tácticas «cada vez más sofisticadas». Entre ellas figuran grandes remolques preparados con vigas huecas a modo de dobles fondos y túneles excavados bajo la frontera de Ceuta. Por provincias, Huelva ocupa la segunda posición en cantidad de hachís incautado, con 63.301 kilos, un 201,8 % más que los 20.975 kilos intervenidos en 2024, solo por detrás de Cádiz.
El desplazamiento de las rutas también resulta especialmente visible en Almería. La actividad de las narcolanchas ha avanzado hacia sus costas y la provincia ha registrado un aumento exponencial de las incautaciones de cocaína: 1.255 kilos frente a los 324 del año anterior, lo que supone un incremento del 287 %. La resina de cannabis también creció con fuerza, hasta superar las 18 toneladas, frente a las cuatro del ejercicio precedente, un 350 % más.
En Granada, mientras tanto, persiste la expansión del cultivo de marihuana en interiores, cada vez más controlado por organizaciones extranjeras, entre ellas albanesas, lituanas y holandesas. Algunas llegan a expulsar violentamente de sus viviendas a vecinos que ocupaban tradicionalmente esos espacios.
En Málaga y Marbella, la amenaza presenta un perfil diferente. Los delegados describen una criminalidad «más sofisticada y menos evidente que la sufrida por Cádiz o Huelva, pero no menos peligrosa». Grandes organizaciones se han instalado en la provincia para desarrollar distintos tráficos y blanquear sus ganancias mediante «entramados empresariales de todo tipo», cuya investigación se prolonga por la falta de una estructura judicial adecuada para afrontar la complejidad del fenómeno.