Imagen de recurso de una minaEuropa Press

Jaén

Una empresa australiana descubre un 'tesoro' de 60 millones de toneladas de minerales estratégicos en Jaén

La estimación apunta a que un eventual desarrollo podría representar aproximadamente el 6 % de la demanda europea prevista de tierras raras en 2030

El norte de Jaén acaba de revelar un potencial mineral que, definitivamente, puede situar a la provincia en el mapa europeo de las materias primas estratégicas. El Proyecto Orión, impulsado por la empresa australiana Osmond Resources, ha identificado cerca de 60 millones de toneladas de recursos minerales de tierras raras, titanio, circonio y hafnio. El hallazgo se localiza en el histórico distrito minero de Linares-La Carolina.

Hace apenas dos años, Osmond Resources llegó a la provincia con un objetivo ambicioso: investigar qué podía esconder el terreno bajo una superficie de unos 232 kilómetros cuadrados. Este miércoles, después de las primeras campañas de investigación, la compañía ha presentado una estimación inicial que considera relevante. Pero hay un matiz fundamental: los 60 millones de toneladas no son una reserva minera ni significan que exista ya una mina autorizada o económicamente viable.

La primera estimación se ha realizado sobre una parte muy pequeña del territorio incluido en Orión, aproximadamente el 3,4 % de la superficie total del proyecto. De esos recursos, 15,3 millones de toneladas, el 25 %, están clasificados como Recursos Medidos e Indicados, categorías que reflejan un mayor conocimiento geológico. Los otros 44,7 millones son Recursos Inferidos, cuya certeza es menor y exige continuar investigando.

¿De qué materiales se está hablando? El recurso estimado presenta contenidos medios aproximados del 5 % de circón, un 8 % de rutilo, un 3 % de ilmenita y un 1 % de monacita. Son nombres poco familiares para buena parte de la población, pero contienen materias primas utilizadas en sectores industriales y tecnológicos. Las tierras raras, por ejemplo, son fundamentales para fabricar pantallas táctiles, vehículos eléctricos o incluso billetes de euro, a los que se añaden para evitar falsificaciones.

El interés europeo ayuda a entender por qué el proyecto ha despertado atención más allá de Jaén. La Unión Europea depende en buena medida de proveedores exteriores para conseguir materias primas consideradas estratégicas, y algunas de esas cadenas de suministro están muy concentradas. Según los datos de Osmond Resources, alrededor del 98 % de la demanda europea de imanes de tierras raras procede actualmente de China, y la UE no cuenta hoy con extracción de circón.

En el escenario estudiado por la compañía, Orión podría llegar a tener una dimensión significativa dentro de esas necesidades europeas. La estimación apunta a que un eventual desarrollo podría representar aproximadamente el 6 % de la demanda europea prevista de tierras raras en 2030, el 24 % de la de circonio y el 8 % de la de titanio. No obstante, cabe matizar que son cálculos ligados a un escenario preliminar y no equivalen a producción garantizada.

Inversión inicial

Para Jaén, el posible impacto económico sería otro de los grandes argumentos del proyecto. El estudio de alcance calcula que un eventual desarrollo requeriría una inversión inicial de unos 299 millones de dólares, alrededor de 270 millones de euros. La cifra no representa dinero ya comprometido, sino que es una estimación preliminar cuya materialización dependería de futuros estudios técnicos, económicos y ambientales, además de las autorizaciones necesarias.

También hay expectativas sobre el empleo, aunque la propia compañía insiste en que todavía no pueden considerarse compromisos. Si el proyecto llegara finalmente a convertirse en una explotación minera, Osmond calcula unos 460 puestos de trabajo directos relacionados con la mina, una posible planta de procesamiento y las áreas técnicas y de gestión. A ellos podrían añadirse alrededor de 1.500 empleos indirectos de proveedores y servicios auxiliares.

Ese posible efecto se extendería, según la empresa, a otras actividades económicas del entorno. Una mayor demanda generada por trabajadores, proveedores y empresas colaboradoras podría beneficiar a sectores como la hostelería, el comercio y otros servicios locales. Para una provincia que busca nuevas oportunidades industriales, el dato resulta especialmente relevante, aunque cualquier impacto de este tipo queda condicionado a que Orión supere todas las fases necesarias antes de una eventual operación.

Y ahí se encuentra la principal cautela. Osmond Resources recalca que Orión continúa siendo un proyecto de investigación y que no existe ninguna decisión tomada sobre una futura explotación minera. Antes tendría que avanzar la investigación geológica, completarse los estudios técnicos, económicos y ambientales y obtenerse las correspondientes autorizaciones. La compañía trabaja ya en documentación ambiental y en campañas de seguimiento de fauna, flora y hábitats.

El proyecto cuenta, además, con una autorización ambiental unificada (AAU) favorable para el permiso de investigación. Ese paso permite continuar con los trabajos, pero no equivale a la autorización para construir y explotar una mina. Por eso, el anuncio de los 60 millones de toneladas debe entenderse como el comienzo de una nueva etapa, no como el final del camino. El tesoro está identificado sobre el papel; ahora queda demostrar qué puede hacerse con él.