La localidad granadina de Murtas
El pueblo de Granada donde tres de cada cuatro electores viven fuera de España
Murtas cuenta con 1.067 votantes inscritos en el extranjero frente a solo 332 residentes; la situación cobra especial relevancia ante las generales del 29 de noviembre y el litigio abierto por la denominada ley de nietos
A primera vista, Murtas es uno de tantos pequeños pueblos de la Alpujarra granadina que luchan contra la despoblación. Sus calles apenas reúnen de manera habitual a unos doscientos vecinos, según calcula su alcalde, José Miguel Romera. Tiene colegio, farmacia, un comercio municipal, un bar y una conocida bodega. Pero basta con acudir al censo electoral para encontrarse con una realidad muy distinta.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, 1.067 personas inscritas electoralmente en Murtas viven fuera de España, frente a solo 332 electores residentes en el país. Dicho de otra forma, aproximadamente el 76 % de todos sus electores se encuentra en el extranjero.
La desproporción resulta todavía más llamativa al compararla con la población que realmente reside en el municipio. Murtas apenas supera los 400 habitantes empadronados y, de acuerdo con su regidor, solo alrededor de la mitad permanece allí durante todo el año.
Tres de cada cuatro electores están fuera de España
El fenómeno se explica por la histórica emigración desde esta zona de Granada hacia otros países, especialmente de Hispanoamérica. Argentina y Venezuela aparecen entre los destinos a los que marcharon muchas familias cuyos descendientes han mantenido o recuperado posteriormente el vínculo jurídico con España.
Ese proceso se ha acelerado además con las nuevas posibilidades de acceso a la nacionalidad española abiertas en los últimos años.
El propio alcalde reconoce que buena parte de quienes aparecen actualmente vinculados electoralmente al municipio apenas conserva una relación directa con Murtas. Muchos son descendientes de aquellos emigrantes y, según Romera, «no son gente del pueblo ni lo conocen».
La comparación entre ambos censos evidencia la magnitud del fenómeno. Por cada elector que reside en España hay más de tres inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA).
Eso no significa, sin embargo, que puedan determinar quién gobierna el Ayuntamiento. Los electores del CERA no participan en las elecciones municipales, aunque sí pueden votar en procesos como unas elecciones generales o autonómicas.
La ley de nietos dispara el vínculo electoral
Parte del crecimiento del censo exterior tiene relación con la disposición de la Ley de Memoria Democrática conocida popularmente como ley de nietos.
Esta vía permitió acceder a la nacionalidad española a determinados descendientes de españoles que habían emigrado o se habían exiliado, lo que ha provocado un aumento del número de ciudadanos españoles residentes en el extranjero vinculados electoralmente a municipios de origen de sus antepasados.
Murtas constituye un caso especialmente llamativo por el tamaño del municipio. Mientras sobre el terreno mantiene una población muy reducida, su censo exterior supera ampliamente el millar de personas.
La localidad sigue conservando una vida cotidiana propia de un pequeño municipio de montaña. Su colegio reúne apenas unas decenas de alumnos y entre sus elementos más característicos se encuentran el antiguo molino de viento, la Casa Museo del Trovo y del Aguardiente o su lavadero histórico.
Sobre el papel electoral, sin embargo, su dimensión es completamente diferente.
¿Podrán votar el 29 de noviembre?
La particularidad de Murtas cobra todavía más importancia ante las elecciones generales. Los inscritos en el CERA pueden participar en unos comicios generales desde el extranjero, aunque nunca hayan residido en el municipio al que están vinculados electoralmente. No ocurre lo mismo en las elecciones locales.
El alcalde de Murtas, José Miguel Romera, asegura que «casi la totalidad» de estos electores del exterior no han nacido en España ni han visitado nunca el municipio. «Son personas que no están empadronadas aquí, que no han venido ni van a venir, y que sabrán cosas de la política nacional, pero es difícil que sepan lo que pasa en el pueblo», sostiene.
Sin embargo, que todos ellos puedan participar el próximo 29 de noviembre no está todavía decidido. El Tribunal Supremo mantiene suspendidos cautelarmente los efectos electorales de determinadas inscripciones realizadas al amparo de la denominada ley de nietos y ha dado a las partes hasta este jueves para presentar sus alegaciones antes de resolver.
Una de las partes recurrentes, Iustitia Europa, ya ha solicitado este miércoles que se mantenga la suspensión. Por su parte, el ministro Félix Bolaños ha advertido de que, si la medida continúa vigente para las generales, el censo exterior se reduciría en unas 400.000 personas respecto a quienes inicialmente figuraban con derecho a voto.
El caso convierte así a este pequeño municipio de la Alpujarra en una fotografía especialmente llamativa de dos fenómenos que se cruzan: la despoblación del interior rural y el crecimiento de una comunidad electoral española repartida a miles de kilómetros de distancia.