Ejemplar de ciervo machoJunta de Andalucía

Almería

El espectáculo de la berrea del ciervo en Almería: una lucha por la continuidad y la supervivencia

La población de venados en la zona se sitúa entre los 1.500 y los 2.000 ejemplares, con una proporción de un macho por cada tres hembras

Con la bajada de las temperaturas y las primeras lluvias de septiembre, los berridos del ciervo resuenan en la almeriense Sierra de los Filabres. En la berrea, es la propia naturaleza la que lucha por la continuidad y la supervivencia a través de los ciervos machos que se disputan a las hembras.

La población de ciervos en la zona se sitúa entre los 1.500 y los 2.000 ejemplares; de ellos, de 1.000 a 1.500 se localizan en los cotos ubicados en montes públicos que gestiona la Junta de Andalucía. La proporción de sexos está claramente dominada por los ejemplares femeninos, con una relación de un macho por cada tres hembras.

El periodo de berrea comienza cada año en fechas diferentes dependiendo de la climatología. Son las lluvias las que marcan este inicio. Ante la posibilidad de que las precipitaciones hagan brotar pastos frescos después de un seco verano, las hembras comienzan a ovular y entran en celo. Los ciervos machos perciban las feromonas que aquellas liberan y emprenden los intentos por controlar un terreno determinado para cubrir las ciervas que allí se encuentran.

Comienzan entonces las luchas por el territorio entre los machos dominantes. Esto convierte el ritual en una suerte de selección natural, porque vencerá el ciervo más fuerte y él será el que transmita sus genes a la próxima generación. Así, la berrea es la expresión de la defensa de esos territorios, en los que un ciervo proclama su propiedad y lanza una advertencia a los demás que quieran invadirla, porque también existen otros aspirantes que lo retan.

Por todo ello, los machos de ciervo están sometidos en esta época a un estrés considerable. Pierden muchos kilos de peso, debido a que, a veces, apenas tienen tiempo de comer por encontrarse defendiendo su parcela. Algunos llegan incluso a perder la vida a causa del agotamiento, las heridas de las peleas y otros factores.

El comienzo de la berrea coincide cada año con los primeros días de septiembre y se extiende hasta principios de octubre. No obstante, varía dependiendo de las condiciones meteorológicas, pero también de las zonas y de la disponibilidad de alimento para que las ciervas ovulen. Por ejemplo, en la solana de la sierra es diferente a la umbría. En cualquier caso, la época central de la berrea suele coincidir entre el 14-15 y el 25-26 de septiembre.

En la actual temporada de berrea, la actividad fue baja al inicio del periodo, posiblemente por las altas temperaturas registradas a principios de septiembre. No obstante, a mitad de mes, tras las primeras lluvias y un leve descenso de las temperaturas en la Sierra de los Filabres, la actividad aumentó y alcanzó valores normales, análogos a temporadas pasadas. Coincidiendo con algunos episodios pluviométricos, se ha extendido hasta el momento actual, si bien ya se encuentra en una fase final, con casi ausencia de berrea, pero con los ciervos aún presentes con los grupos de hembras.

En cuanto a las zonas de la sierra, aunque cualquiera es idónea siempre que sea el momento de celo adecuado, algunas como El Toril, La Merendera, Calar Alto, El Cortijo del Conde, Arroyo Berruga, etc. suelen presentar mucha actividad en el mes de septiembre.

Control cinegético

Los montes públicos de titularidad autonómica en la Sierra de los Filabres se extienden por más de 37.000 hectáreas y 25 municipios. Están gestionados por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente a través de la agencia AMAYA, mediante un plan de gestión integral que tiene como objetivo potenciar la conservación, uso y aprovechamiento de los montes, priorizando siempre la sostenibilidad ambiental, social y económica.

La gestión integral abarca los aprovechamientos y usos que en estos montes pueden darse, en concreto, biomasa, madera, cinegético, pastos, plantas aromáticas, apícola, micológico, turístico-cultural y energético.

El aprovechamiento cinegético se desarrolla por personal especializado de la agencia AMAYA. Se trata de personal técnico y guardas de caza que llevan a cabo la labor de gestión, realizando tareas de seguimiento de especies cinegéticas y no cinegéticas (censos), mejora de hábitats, toma de muestras para el control sanitario de las poblaciones de especies cinegéticas y, sobre todo, control del furtivismo y organización de cacerías (monterías y batidas, recechos de ciervo, cabra montés y jabalí, aguardos de jabalí y jornadas de perdiz con reclamo macho). Todo ello en los seis cotos de titularidad pública gestionados por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, que abarcan casi 22.000 hectáreas.

En septiembre, con la berrea, los guardas de caza de la Consejería, además del control de cazadores furtivos y censos de ciervo, actúan también como guías de caza en los recechos de ciervo. Aquí acompañan a los cazadores agraciados en la subasta o sorteo público y, como conocedores de la sierra, los guían a los lugares idóneos para la caza, eligen el animal en concreto en función de la categoría asignada al cazador y lo asisten para llevar a cabo el rececho con garantía. A lo largo de esta temporada cinegética, pasarán por la Sierra de los Filabres unos 500 cazadores.