Ciervo en Andújar (Jaén)
La berrea vuelve a la Sierra de Andújar: el gran espectáculo natural que marca septiembre en Jaén
Los ciervos entrarán en las próximas semanas en pleno periodo de celo, cuando sus bramidos vuelven a llenar Sierra Morena y convierten el parque natural en uno de los grandes destinos de naturaleza del otoño
Hay un momento cada año en el que el silencio de la Sierra de Andújar cambia por completo. Con la llegada de septiembre, los grandes machos de ciervo comienzan a abandonar parte de su habitual discreción y sus bramidos se extienden por el monte para atraer a las hembras y advertir a sus competidores. Es la berrea, uno de los espectáculos naturales más reconocibles del otoño jiennense.
El fenómeno comienza habitualmente a mediados de septiembre y está directamente relacionado con el periodo reproductivo del ciervo. Durante unas semanas, los machos compiten por controlar los grupos de hembras mediante potentes vocalizaciones y, cuando la intimidación no es suficiente, enfrentamientos en los que entrechocan sus cuernas. La Junta sitúa precisamente a partir de mediados de este mes el inicio habitual de la berrea en los espacios naturales andaluces.
En Jaén, uno de sus grandes escenarios es el Parque Natural Sierra de Andújar, un espacio protegido de casi 75.000 hectáreas repartidas entre Andújar, Baños de la Encina, Villanueva de la Reina y Marmolejo. Sus extensas dehesas y manchas de bosque mediterráneo constituyen el hábitat de ciervos, gamos, muflones y de una de las especies más emblemáticas de la fauna española, el lince ibérico.
Los ciervos pierden la discreción
Buena parte del año, localizar a los ejemplares adultos de ciervo exige paciencia. Con la llegada del celo, su comportamiento cambia.
Los machos aumentan su actividad y utilizan los bramidos tanto para atraer a las hembras como para comunicar su presencia a otros competidores. Los ejemplares dominantes intentan mantener alrededor de ellos grupos de ciervas y defenderlos ante otros machos que tratan de disputarles el territorio.
La intensidad de ese periodo hace que gasten una importante cantidad de energía. Los enfrentamientos pueden terminar en choques de cuernas, aunque antes de llegar al combate existe todo un proceso de advertencias y exhibición destinado precisamente a medir al rival.
También cambia la posibilidad de observarlos. El portal turístico de Andújar destaca que septiembre es uno de los momentos del año en los que los grandes machos resultan más visibles, precisamente porque la actividad reproductiva altera sus hábitos habituales.
Las primeras y últimas horas del día suelen concentrar buena parte de la actividad, por lo que el amanecer y, especialmente, el atardecer se han convertido en momentos habituales para quienes se desplazan a la sierra con prismáticos o cámaras fotográficas.
La berrea no tiene, sin embargo, un calendario matemático. Las condiciones meteorológicas influyen en el comportamiento de los animales y las primeras lluvias y el descenso de las temperaturas tras el verano suelen favorecer que alcance mayor intensidad.
Andújar convierte la berrea en turismo
El Ayuntamiento de Andújar quiere aprovechar este año el fenómeno para ir más allá de la mera observación de los ciervos. El municipio ha preparado entre el 18 de septiembre y el 10 de octubre la primera edición de La Berrea: La llamada de la Sierra de Andújar, una programación específicamente diseñada alrededor de este periodo.
El programa combinará las salidas vinculadas a la observación de fauna con otras actividades destinadas a conocer la sierra, entre ellas rutas senderistas, recorridos en vehículos 4x4 y actividades en kayak en el entorno del Encinarejo. El objetivo municipal es convertir la llegada de los visitantes para escuchar a los ciervos en estancias más largas y extender el impacto económico a alojamientos y empresas turísticas locales.
Las experiencias estarán además disponibles gratuitamente para quienes se alojen en establecimientos de Andújar incluidos en la iniciativa, según la programación presentada por el Ayuntamiento.
La apuesta tiene detrás uno de los principales activos naturales de la provincia. El Parque Natural Sierra de Andújar fue declarado espacio protegido en 1989 y abarca 74.916 hectáreas del noroeste jiennense. Además de su relevancia para mamíferos como el ciervo o el lince, está reconocido como Zona de Especial Protección para las Aves.
Ese entorno permite que una visita dedicada inicialmente a la berrea pueda convertirse también en una jornada de observación de otras especies. Gamos, muflones y numerosas aves forman parte de la fauna que puede encontrarse en la zona.
Observar sin interferir
El aumento de visitantes durante estas semanas obliga también a extremar las precauciones. La berrea es un espectáculo para quienes la contemplan, pero para los animales constituye un momento fundamental de su ciclo reproductivo.
La Junta de Andalucía insiste en vincular su observación con un ecoturismo responsable, evitando alterar el comportamiento de la fauna y respetando las normas de los espacios protegidos.
No es necesario acercarse a los ciervos para disfrutar del fenómeno. Buena parte del atractivo está precisamente en escuchar desde la distancia cómo los bramidos empiezan a encadenarse entre diferentes zonas del monte conforme cae la tarde.
También conviene evitar ruidos, abandonar los itinerarios permitidos o intentar aproximarse a los animales para conseguir fotografías. Durante el celo, los grandes machos están sometidos a una fuerte carga hormonal y su comportamiento puede resultar menos previsible que durante otras épocas.
Este año existe además una separación clara entre el periodo turístico de la berrea y el inicio general de la temporada cinegética para el ciervo en Andalucía. La Junta ha establecido que la caza de ciervo, gamo, muflón y jabalí comience el próximo 17 de octubre, después de que concluya el programa turístico organizado en Andújar.
Antes de que llegue esa fecha, la Sierra de Andújar afrontará varias semanas en las que los protagonistas serán los propios animales. Septiembre transformará otra vez el paisaje sonoro de este rincón de Sierra Morena y los bramidos de los ciervos volverán a anunciar que, aunque las temperaturas todavía puedan recordar al verano, el otoño ya empieza a abrirse paso en los montes de Jaén.