Envases de aceite de oliva
La paradoja del aceite de oliva: una gran cosecha y el riesgo de acabar pagando más
Andalucía prevé producir más de 1,2 millones de toneladas de aceite, con Jaén a la cabeza, mientras la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia advierte de que retirar parte de la producción del mercado podría encarecer el producto para los consumidores
La próxima cosecha de aceite de oliva promete ser una de las más abundantes de los últimos años en Andalucía. Las lluvias del invierno han favorecido al olivar y las previsiones apuntan a un importante incremento de la producción, especialmente en Jaén. Una noticia que, en principio, podría anticipar precios más bajos para los consumidores. Sin embargo, existe un factor que podría alterar ese escenario: la posibilidad de retirar parte del aceite del mercado para evitar un exceso de oferta.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha advertido de que esta medida, contemplada por el Ministerio de Agricultura para la campaña 2026/2027, podría terminar encareciendo el aceite de oliva, reduciendo la variedad disponible y perjudicando a los compradores. El organismo considera necesario estudiar sus consecuencias antes de intervenir en un mercado especialmente sensible a las variaciones de producción.
Jaén encabezará una cosecha especialmente abundante
Según el último aforo presentado por la Junta de Andalucía, la comunidad espera producir 1.261.200 toneladas de aceite de oliva durante la campaña 2026/2027. La cifra supera ampliamente la registrada en la temporada anterior y se sitúa un 44 % por encima de la media de las últimas cinco campañas.
Jaén volverá a concentrar buena parte de esta producción. La provincia tiene una previsión de 575.000 toneladas, lo que representa el 45,6 % del total andaluz. Le siguen Córdoba, con 339.700 toneladas, y Sevilla, con 142.000.
Detrás de estas estimaciones se encuentra un invierno especialmente lluvioso que permitió mejorar las condiciones del cultivo tras los episodios de sequía de años anteriores. No obstante, las elevadas temperaturas también han limitado el potencial productivo, por lo que las cantidades definitivas dependerán de la evolución meteorológica.
La abundancia prevista ha reabierto el debate sobre cómo evitar que una mayor oferta provoque una caída excesiva de los precios que reciben los agricultores.
Retirar hasta un 20 % del aceite del mercado
El Ministerio de Agricultura trabaja en una norma de comercialización que permitiría retirar obligatoriamente una parte del aceite producido cuando se detectara una situación extraordinaria de sobreoferta.
El mecanismo, respaldado por la normativa europea, contempla una retirada máxima del 20 % de la producción estimada. Su aplicación dependería de que las existencias iniciales y las previsiones de cosecha alcanzaran los umbrales establecidos.
El objetivo es estabilizar el mercado y evitar un desplome de los precios en origen que comprometa la rentabilidad de las explotaciones. El aceite retirado podría mantenerse fuera del circuito comercial hasta la campaña siguiente o destinarse a usos no alimentarios.
Las organizaciones agrarias han defendido la conveniencia de disponer de esta herramienta. Desde COAG y UPA consideran que permitiría afrontar los desequilibrios derivados de las grandes oscilaciones de producción, especialmente en el olivar tradicional, donde los costes dificultan obtener beneficios con determinados precios de venta.
Sin embargo, la retirada no está aprobada para su aplicación efectiva. Su puesta en marcha dependerá de los datos definitivos de producción y existencias, así como de la decisión que adopte el Ministerio.
La advertencia de Competencia
La CNMC ha cuestionado los posibles efectos de esta intervención. En un informe publicado el pasado 5 de octubre, el organismo advierte de que limitar artificialmente la cantidad de aceite disponible puede reducir la competencia entre operadores y trasladarse a los precios que pagan los consumidores.
También señala que la medida podría perjudicar la calidad y la variedad de la oferta, además de alterar el funcionamiento de la cadena de comercialización. Por ello, reclama una justificación más detallada de su necesidad y un análisis de las consecuencias para agricultores, distribuidores y compradores, especialmente los hogares con menores ingresos.
Competencia recomienda, además, que cualquier retirada se limite a lo estrictamente necesario y que exista un mecanismo de seguimiento para modificarla o suspenderla si cambian las condiciones del mercado.
El Ministerio pretende contar con este instrumento para actuar ante una eventual sobreproducción, mientras las organizaciones agrarias defienden la necesidad de evitar precios que no cubran los costes del cultivo.
De momento, no existe una decisión definitiva sobre la retirada de aceite ni puede anticiparse cómo evolucionarán los precios en los supermercados. Lo que sí está sobre la mesa es una situación poco habitual: una cosecha más abundante que podría no traducirse necesariamente en un ahorro para quienes compran aceite de oliva.