El enclave de las Canales de Padules
El turismo masivo amenaza uno de los parajes naturales más singulares de Almería
Las Canales de Padules sufren daños en su flora y fauna, acumulación de residuos y contaminación del agua. La presión turística ha llevado a la Diputación a retirar un proyecto de 225.000 euros
Lo que comenzó siendo uno de los grandes atractivos naturales de Almería se ha convertido en un problema para su propia conservación. Las Canales de Padules, un espectacular paraje de pozas y desfiladeros situado entre Sierra Nevada y la Sierra de Gádor, está sufriendo las consecuencias de su creciente popularidad entre los visitantes. La Junta de Andalucía ha dado la voz de alarma ante el deterioro de este espacio protegido, donde la masificación turística está afectando incluso a especies amenazadas.
La advertencia procede de la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente, que ha detectado una pérdida progresiva de las condiciones naturales del enclave. La situación se agrava especialmente durante el verano, cuando aumenta la afluencia de personas que buscan refrescarse en las aguas del río Andarax.
El problema ha alcanzado tal dimensión que la Diputación de Almería ha decidido retirar un proyecto turístico valorado en 225.000 euros después de conocer los posibles perjuicios ambientales que supondrían las nuevas instalaciones.
Un paraíso natural que empieza a sufrir las consecuencias de su éxito
Las Canales de Padules fueron declaradas Monumento Natural en 2019. Sus 9,63 hectáreas protegidas albergan un paisaje formado durante siglos por la erosión del río Andarax, que ha abierto impresionantes gargantas entre paredes rocosas y creado pequeñas piscinas naturales rodeadas de vegetación.
La popularidad del enclave comenzó a crecer especialmente a partir de 2014, cuando fue incluido en una campaña de promoción turística. Desde entonces, según la Junta, la presencia de visitantes ha aumentado de manera considerable, aunque se concentra principalmente en los meses estivales.
Esta afluencia está dejando consecuencias visibles. La Administración autonómica ha detectado desperfectos en señales y barandillas, abandono de residuos y un aumento de la erosión del terreno. También alerta de la contaminación del agua y de la presencia de instalaciones artificiales que alteran el paisaje.
A ello se suman los ruidos procedentes de un establecimiento de restauración clandestino situado junto al cauce, cuya actividad figura entre los problemas señalados por Medio Ambiente.
La presión humana amenaza especies
Uno de los efectos más preocupantes afecta directamente a la fauna. El paso continuado de visitantes por el lecho del río está provocando, según la Junta, la desaparición de zonas utilizadas por la trucha común para reproducirse, una especie catalogada en peligro de extinción en Andalucía.
Las consecuencias también alcanzan a otros animales que habitan este ecosistema, como anfibios, invertebrados acuáticos y reptiles, entre ellos la culebra de agua. La presencia humana genera además molestias durante los periodos de reproducción y cría de las aves que utilizan las riberas y paredes rocosas del entorno.
Aunque los agentes de Medio Ambiente mantienen labores de vigilancia, la Junta considera necesario mejorar la coordinación con el Ayuntamiento de Padules. El municipio lleva seis años controlando los accesos mediante el cobro de tres euros por vehículo.
La propuesta autonómica pasa por formalizar un convenio para que el Consistorio continúe organizando las entradas durante el verano, mientras la Consejería asume el mantenimiento de senderos, señalización y otras instalaciones.
Un proyecto de 225.000 euros
La preocupación por el estado del paraje ha tenido una consecuencia directa sobre sus planes turísticos. La Diputación de Almería ha desistido de una inversión de 225.000 euros destinada a ampliar las infraestructuras para visitantes.
El proyecto contemplaba dos nuevos miradores, cuyos accesos atravesaban zonas naturales y podían causar daños adicionales a la vegetación y la fauna. También incluía un puente colgante que los informes técnicos consideraron inviable por las características geológicas del terreno.
La institución provincial ha justificado la retirada por razones medioambientales y de interés público, así como por las dificultades para garantizar el mantenimiento y la seguridad de las instalaciones.
No obstante, la Junta sí ha autorizado una actuación más limitada para acondicionar un mirador en una antigua era, al considerar que esta intervención resulta compatible con la protección del espacio.
El caso de las Canales de Padules refleja así una contradicción cada vez más frecuente en los destinos naturales: el atractivo que lleva a miles de personas a descubrir un enclave puede convertirse también en una amenaza para su conservación. En este rincón de Almería, las administraciones tendrán que encontrar ahora el equilibrio entre permitir las visitas y proteger el paisaje que las ha hecho posibles.