Vista desde Presillas Bajas

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La ruta de Almería que lleva al interior de un antiguo volcán con un paseo de cinco kilómetros

La Caldera de Majada Redonda, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, permite descubrir un paisaje formado por la actividad volcánica a través de un sendero de dificultad baja

Cuando se habla del Cabo de Gata, lo habitual es pensar en playas de aguas cristalinas, calas escondidas y acantilados frente al Mediterráneo. Sin embargo, el interior de este parque natural de Almería guarda un paisaje mucho menos conocido: los restos de un antiguo volcán al que se puede llegar caminando por una ruta de apenas cinco kilómetros.

Se trata de la Caldera de Majada Redonda, una formación geológica situada en el término municipal de Níjar que permite adentrarse en el pasado volcánico de esta zona de Andalucía. El recorrido atraviesa un paisaje árido, con ramblas, montañas y vegetación adaptada a la escasez de agua, hasta alcanzar una enorme depresión rodeada de elevaciones rocosas.

Lo más llamativo es que no hace falta ser un senderista experimentado para conocer este lugar. El itinerario tiene una dificultad baja y puede completarse en unas dos horas, dependiendo del ritmo y las paradas.

El volcán que desapareció hace millones de años

La Caldera de Majada Redonda es una de las formaciones volcánicas más representativas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Su aspecto actual es el resultado de una intensa actividad geológica desarrollada hace millones de años.

A diferencia de la imagen habitual de un volcán, con una montaña cónica y un cráter en su parte superior, aquí el visitante encuentra una gran depresión circular.

La explicación está en su origen. Según la guía oficial del parque publicada por la Junta de Andalucía, la estructura se formó cuando el techo del edificio volcánico se hundió durante un episodio de intensa actividad magmática.

El resultado fue una caldera que todavía conserva las huellas de aquel proceso. En su interior destaca un promontorio rocoso desde el que se puede contemplar la disposición circular de las elevaciones que la rodean.

Se trata, por tanto, de un paisaje que permite descubrir una parte de la historia geológica de Almería muy diferente de sus conocidas playas.

Un recorrido que comienza en Las Presillas Bajas

La ruta arranca en Las Presillas Bajas, una pequeña barriada de Níjar situada en el interior del parque natural, cerca de Los Escullos y del Pozo de los Frailes.

Desde allí, el sendero avanza por una rambla, siguiendo el cauce seco que conduce hacia la caldera. El terreno asciende progresivamente, aunque sin pendientes especialmente pronunciadas.

A lo largo del camino aparecen especies características de este entorno, como palmitos, esparto, algarrobos y otras plantas adaptadas a las condiciones áridas de Cabo de Gata.

La rambla dibuja varias curvas entre las rocas y, en determinados puntos, permite observar las marcas que la erosión ha dejado sobre el terreno. Más adelante, el sendero abandona parcialmente el cauce para continuar hacia el interior de la antigua estructura volcánica.

La guía de senderismo de la Junta establece una longitud de 2,6 kilómetros por trayecto, mientras que otras fichas especializadas sitúan el recorrido completo de ida y vuelta en unos 5,3 kilómetros.

Una excursión para descubrir el otro Cabo de Gata

La Caldera de Majada Redonda ofrece una alternativa a los recorridos costeros que concentran buena parte de las visitas al parque natural.

El otoño es una época propicia para descubrir este tipo de paisajes, cuando las temperaturas suelen resultar más agradables que durante los meses centrales del verano. No obstante, conviene consultar previamente la previsión meteorológica y evitar el recorrido si existe riesgo de lluvias intensas, ya que buena parte del camino discurre por una rambla.

También es recomendable llevar agua, calzado adecuado y protección solar, además de respetar el trazado del sendero para evitar daños en el entorno protegido.

La recompensa se encuentra al final del recorrido: caminar por el interior de una estructura formada por la actividad volcánica y contemplar un paisaje que conserva las huellas de procesos geológicos ocurridos mucho antes de que existieran las playas que hoy han convertido a Cabo de Gata en uno de los destinos más conocidos de Andalucía.

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