Luis Portero fue tiroteado en el portal de su vivienda en Granada
La trampa de ETA para asesinar al fiscal de Granada: fingieron colaborar en la lucha contra el cáncer
El nuevo recurso de la Fiscalía contra el tercer grado de Olarra Guridi, condenado por ordenar el asesinato de Luis Portero, devuelve a la actualidad un atentado cometido hace 26 años
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recurrido por segunda vez la concesión del tercer grado penitenciario a Juan Antonio Olarra Guridi, antiguo dirigente de ETA condenado a 30 años de prisión por ordenar el asesinato del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, en Granada. La decisión vuelve a poner el foco en un crimen cometido hace 26 años y en el engaño que utilizaron los terroristas para acceder al edificio donde vivía la víctima: se hicieron pasar por personas que repartían información sobre la lucha contra el cáncer.
El atentado tuvo lugar el 9 de octubre de 2000. Dos miembros del denominado «comando Andalucía» consiguieron entrar en el inmueble después de convencer a una vecina, a través del portero automático, de que debían repartir información relacionada con aquella causa. Una vez dentro, esperaron la llegada del fiscal para acabar con su vida.
El engaño que permitió entrar en la vivienda
Según los hechos probados por la Audiencia Nacional, los terroristas Harriet Iragi Gurrutxaga y Jon Igor Solana Matarrán habían recibido información sobre los movimientos habituales de Portero, su domicilio y el vehículo que utilizaba.
Los dos integrantes de ETA accedieron al edificio utilizando la falsa excusa de la campaña contra el cáncer y permanecieron en las escaleras hasta que llegó su objetivo.
Eran aproximadamente las 14:15 horas cuando el fiscal, de 59 años, regresó a su vivienda y se dirigió hacia el ascensor. En ese momento, uno de los terroristas se aproximó y le disparó dos veces, mientras su compañero le proporcionaba cobertura.
Portero fue trasladado al Hospital de Traumatología de Granada, donde falleció como consecuencia de las heridas. Estaba casado y tenía cuatro hijos.
Las pruebas que llevaron a la condena
Los autores del atentado también habían preparado un vehículo robado en Sevilla, al que colocaron matrículas falsas. Después del asesinato lo abandonaron en las inmediaciones con un artefacto explosivo que, al estallar, provocó daños en varios automóviles y viviendas.
La investigación permitió identificar a los responsables gracias a diferentes pruebas, entre ellas una huella dactilar localizada en el vehículo utilizado y los testimonios de personas que reconocieron a los sospechosos.
Ambos fueron detenidos en Sevilla el 16 de octubre de 2000, una semana después del asesinato. En 2002, la Audiencia Nacional los condenó a 54 años de prisión a cada uno.
Posteriormente, en enero de 2008, el mismo tribunal impuso 30 años de cárcel a Olarra Guridi por ordenar el asesinato del fiscal. Los magistrados consideraron probado que el antiguo responsable del aparato militar de ETA había facilitado información sobre la víctima y dado instrucciones para ejecutar el atentado.
La Fiscalía se opone de nuevo a su semilibertad
La situación penitenciaria de Olarra Guridi ha devuelto ahora aquel crimen a la actualidad. El Gobierno vasco le concedió el tercer grado en mayo de 2026, aunque la Audiencia Nacional revocó posteriormente la medida al considerar que todavía debía consolidarse su evolución penitenciaria.
En octubre, las autoridades vascas volvieron a aprobar su progresión a un régimen de semilibertad. Sin embargo, la Fiscalía presentó el pasado lunes 19 de octubre un nuevo recurso ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
El Ministerio Público considera que la medida es «prematura», debido al escaso tiempo transcurrido desde la anterior revocación. También destaca la gravedad de los delitos cometidos y la «escasa reparación del daño» a las víctimas.
El recurso tiene efectos suspensivos, por lo que la nueva clasificación penitenciaria queda paralizada mientras se resuelve judicialmente.
La decisión afecta a uno de los antiguos dirigentes de ETA que participó en la planificación de numerosos atentados. Entre ellos figura el asesinato de Luis Portero, cuyo nombre permanece vinculado a uno de los crímenes terroristas que más conmocionaron a Granada.