Estado actual de la presa de RulesManuel Santas | El Debate

Una presa de Granada empieza a producir electricidad para 6.000 hogares dos décadas después

La empresa Cuerva pone en marcha la central hidroeléctrica de Rules tras invertir cerca de cinco millones de euros en unas instalaciones que aprovecharán el agua del embalse para generar energía renovable

Han tenido que pasar más de dos décadas para que el agua almacenada en una de las grandes presas de Andalucía empiece a aprovecharse para producir electricidad. La presa de Rules, inaugurada en 2004 en la provincia de Granada, cuenta desde este martes con una central hidroeléctrica en funcionamiento, después de años de espera y de un complejo proceso de construcción.

La compañía granadina Cuerva ha puesto en marcha estas instalaciones en el término municipal de Vélez de Benaudalla, en la Costa Tropical. El proyecto, que ha requerido una inversión cercana a los cinco millones de euros, permitirá generar anualmente una cantidad de electricidad equivalente al consumo de más de 6.000 hogares.

La central tiene una potencia instalada de 4,36 megavatios y una producción media prevista de 24.000 megavatios hora al año. Su entrada en funcionamiento supone el inicio del aprovechamiento hidroeléctrico de un embalse que, desde su construcción, ha estado marcado por las dificultades para desarrollar todas las infraestructuras previstas.

Una espera de más de dos décadas

Aunque la presa de Rules se inauguró en 2004, su central hidroeléctrica no ha comenzado a funcionar hasta ahora. Las obras de la instalación energética terminaron en diciembre de 2025, pero todavía quedaban pendientes las comprobaciones necesarias para su puesta en servicio.

Uno de los mayores desafíos ha consistido en construir la central aprovechando una infraestructura hidráulica que ya existía. Los ingenieros no podían diseñarla libremente, sino que debían adaptar los equipos a las características de la presa.

Para ello se han instalado conducciones, turbinas, generadores y sistemas de protección, además de realizar pruebas de seguridad y funcionamiento.

El director de Operaciones de Cuerva, Moisés Garrido, ha explicado que la complejidad del proyecto radicaba precisamente en esas limitaciones técnicas: «Cada solución ha tenido que adaptarse a lo que ya existía en la presa».

La entrada en funcionamiento pone fin a una larga espera para la compañía, aunque no significa que estén resueltas todas las necesidades de aprovechamiento del embalse, especialmente las relacionadas con las conducciones de agua para los regadíos de la costa granadina.

Electricidad para miles de viviendas

La nueva central aprovecha la fuerza del agua cuando circula por las conducciones para mover dos turbinas Francis conectadas a generadores eléctricos.

La energía obtenida se incorpora a la red de distribución mediante una línea de aproximadamente 200 metros de longitud. De esta forma, la electricidad pasa a formar parte del suministro general y no se destina exclusivamente a viviendas concretas.

Cuerva calcula que la producción anual prevista equivale al consumo de más de 6.000 hogares. La empresa estima también que la actividad de la central permitirá evitar la emisión de unas 11.000 toneladas de dióxido de carbono al año.

El proyecto combina, además, dos fuentes renovables. A la generación hidráulica se suman 92 paneles fotovoltaicos, con una potencia conjunta de 51 kilovatios, que proporcionarán electricidad para la iluminación y los servicios auxiliares de las instalaciones.

Un proyecto que recupera los orígenes de Cuerva

La puesta en marcha tiene un significado especial para la empresa encargada de su explotación. Cuerva fue fundada en Granada en 1939 por José Cuerva Cobo y desarrolló parte de su actividad inicial llevando electricidad a poblaciones rurales de la Alpujarra.

Décadas después, la compañía vuelve a apostar por la generación hidroeléctrica con una instalación situada en su provincia de origen.

Su director general, Ignacio Cuerva, ha reconocido que resulta «difícil separar este proyecto de nuestra propia historia» y considera que la entrada en funcionamiento de Rules representa una nueva etapa para la empresa.

La construcción de la central también ha tenido repercusión en la economía local. Según los datos de Cuerva, más de quince empresas del territorio han participado en los trabajos, junto con distintas subcontratas especializadas.

Con el inicio de la producción eléctrica, Rules añade una nueva función a una infraestructura fundamental para la regulación del agua en la Costa Tropical. Más de veinte años después de su inauguración, la presa comienza finalmente a aprovechar parte de su potencial para generar energía renovable.