Los últimos restos del Alvia accidentado en Adamuz son depositados en los remolques de carga de camiones de gran tonelaje para sacarlos de la zona del siniestroGuillermo Morales | Europa Press

La Guardia Civil no ha podido acceder al registrador de datos del Alvia de Adamuz, sepultado por la chatarra

Los restos del Alvia siniestrado en Adamuz descansan en las instalaciones de una empresa de Dos Hermanas, en Sevilla, donde los agentes de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil comprobaron recientemente que el volumen de chatarra alcanza los ocho metros, aproximadamente.

Bajo esa montaña, debería estar el sistema DEUTA, un registrador de datos clave para analizar esta ‘segunda caja negra’ que iba situada bajo el coche 1 del Alvia siniestrado, uno de los que más daño sufrió. Tanto la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) como la magistrada titular del Juzgado de Montoro (Córdoba), Cristina Pastor, necesitan acceder a este dispositivo para extraer la memoria y esclarecer por qué los datos del sistema de control y frenado LZB no se registraron adecuadamente antes de la colisión de aquella noche trágica del 18 de enero.

Renfe defiende que ese sistema del Alvia implicado en el accidente «funcionó correctamente y se activó de forma automática» pese a que la caja negra del convoy registró que el sistema dejo de registrar información cuando se produjo esa frenada de emergencia. Esa activación automática se habría producido, según la compañía estatal, tras la detección de una anomalía en la infraestructura afectada por el descarrilamiento en la vía contigua.

Bajo una montaña de chatarra

Según publica El Confidencial, la juez, a petición de los investigadores de la CIAF, dio permiso a la Guardia Civil para acceder a los restos del Alvia con la intención de analizar el mencionado registrador de datos con la esperanza de recabar datos que permitan avanzar en la investigación.

Por ello, en los próximos días se procederá a desescombrar esta chatarra con la intención de localizar esta 'segunda caja negra', pese a que el paso del tiempo y posiblemente, la contundencia del impacto aquella noche, pueden haber dañado gravemente los sistemas de almacenamiento de datos.

Según publica este medio, el registrador DEUTA utiliza una tarjeta de memoria de plástico, es decir, sin ningún tipo de protección, por lo que los técnicos sospechan que el peso de una pila de chatarra puede haber comprometido seriamente su estado.