Daños a causa del Thrips parvispinus en pimiento cultivado en un invernadero de AlmeríaEuropa Press

Almería estudia paralizar cultivos en verano de 2027 para frenar la plaga que amenaza al pimiento español

La Junta analiza un parón biológico ante la expansión del insecto, mientras las inspecciones superan las 900 y el Ministerio de Agricultura rechaza autorizar un tratamiento excepcional

La plaga que está poniendo en jaque a los productores de pimiento de Almería podría provocar una medida extraordinaria el próximo verano. La gravedad de los daños causados por el Thrips parvispinus ha llevado a los expertos a estudiar la posibilidad de establecer un parón biológico en los cultivos durante el verano de 2027, con el objetivo de frenar la expansión de un insecto que amenaza a uno de los principales motores agrícolas de España.

La propuesta, todavía pendiente de evaluación, forma parte de las medidas que analiza la Mesa Técnica de Expertos en Sanidad Vegetal, integrada por representantes de la Junta de Andalucía, agricultores y especialistas del sector. La situación preocupa especialmente en el Poniente almeriense, donde numerosas explotaciones han sufrido pérdidas y algunas se han visto obligadas a arrancar sus plantaciones.

Un posible parón para contener la plaga

La medida más llamativa que se encuentra sobre la mesa consiste en establecer un periodo de interrupción de cultivos durante los meses de verano para dificultar la supervivencia y propagación del insecto.

Por el momento, no existe una decisión definitiva ni se ha concretado qué explotaciones podrían verse afectadas. La Junta ha aclarado que las propuestas continúan en fase de estudio y que su aplicación dependerá de los resultados técnicos, sus posibles inconvenientes y las decisiones que adopten los representantes agrícolas.

Los especialistas también valoran reforzar las medidas preventivas mediante la obligatoriedad del control biológico durante la primavera y el verano. Este sistema utiliza organismos beneficiosos para combatir las plagas y reducir su presencia en los invernaderos.

La preocupación no se limita al pimiento. El insecto también se ha detectado en otros cultivos hortícolas, lo que incrementa el temor a que siga extendiéndose por las explotaciones agrícolas de la provincia.

El problema afecta a un sector estratégico para España. Según Asaja Almería, el cultivo de pimiento ocupa aproximadamente 12.500 hectáreas bajo plástico y constituye una actividad fundamental para las exportaciones hortofrutícolas de la provincia.

Casi 300 sanciones y más de 900 inspecciones

La extensión de la plaga ha llevado a la Administración andaluza a intensificar la vigilancia sobre las explotaciones agrícolas.

El último balance difundido por la Junta recoge más de 900 inspecciones y cerca de 300 expedientes sancionadores relacionados con incumplimientos de las medidas destinadas a contener el insecto.

Uno de los principales problemas detectados es la retirada inadecuada de los cultivos afectados. Cuando las plantas no se eliminan siguiendo los protocolos establecidos, los insectos pueden desplazarse hacia explotaciones cercanas y comprometer el trabajo de otros agricultores.

La delegada territorial de Agricultura en Almería, Aránzazu Martín, ha advertido de las consecuencias que estas prácticas pueden tener para las fincas colindantes y ha anunciado que se reforzarán las actuaciones de control.

La Junta declaró oficialmente la existencia de esta plaga el pasado mes de abril y estableció protocolos obligatorios para la retirada de determinados cultivos, además de recomendaciones para combatirla mediante organismos auxiliares y tratamientos compatibles con el control biológico.

Sin embargo, las medidas aplicadas hasta ahora no han conseguido acabar con un problema que continúa afectando gravemente a la campaña agrícola.

El rechazo del Gobierno a un tratamiento agrava el conflicto

A la preocupación por los daños en las cosechas se suma la discrepancia entre la Junta de Andalucía y el Ministerio de Agricultura por las herramientas disponibles para combatir la plaga.

El Gobierno andaluz solicitó una autorización excepcional para utilizar spirotetramat, una sustancia activa que considera necesaria para reforzar la lucha contra el insecto. Sin embargo, el departamento dirigido por Luis Planas rechazó la petición.

La decisión ha provocado críticas entre las organizaciones agrarias. Asaja Almería considera que los agricultores disponen de herramientas insuficientes para hacer frente a una plaga que lleva varias campañas causando pérdidas económicas y elevando los costes de producción.

La organización defiende que los métodos de control biológico deben mantenerse, pero reclama complementarlos con tratamientos autorizados que permitan proteger las cosechas. También pide al Ministerio que explique los motivos de su negativa y estudie alternativas eficaces.

Mientras continúa el desacuerdo entre administraciones, la Mesa Técnica de Expertos seguirá evaluando nuevas actuaciones durante las próximas semanas.

La posibilidad de interrumpir temporalmente los cultivos en verano refleja hasta qué punto preocupa la situación en el campo almeriense, donde los productores afrontan el reto de proteger sus plantaciones sin comprometer la continuidad de una actividad esencial para el abastecimiento y las exportaciones agrícolas españolas.