Vista desde el espacio del ‘mar de plástico’

Vista desde el espacio de África y la Península Ibérica con su ‘mar de plástico’NASA

Almería

¿Por qué los invernaderos de Almería se ven desde el espacio?

El llamado 'mar de plástico' ocupa decenas de miles de hectáreas y se ha convertido en uno de los paisajes más reconocibles del planeta desde los satélites

Hay pocas imágenes de España que llamen tanto la atención desde el espacio como la enorme superficie blanca que cubre parte del poniente almeriense. Quien observa una fotografía tomada por un satélite puede pensar que se trata de nieve, sal o incluso una ciudad gigantesca. Sin embargo, esa gran mancha blanca es el conocido como mar de plástico, la mayor concentración de invernaderos de Europa y uno de los paisajes agrícolas más singulares del mundo.

Su tamaño es tan extraordinario que resulta perfectamente visible desde el espacio. Pero la explicación no está únicamente en su extensión, sino también en el material con el que están construidos.

Un gigantesco espejo sobre la tierra

La mayor parte de los invernaderos de Almería están cubiertos con láminas de plástico blanco que reflejan una gran cantidad de luz solar.

Cuando miles de estas cubiertas se agrupan formando una superficie continua, el resultado es una enorme zona muy brillante que destaca claramente en las imágenes captadas por satélites. Esa elevada capacidad para reflejar la radiación solar hace que el contraste con las montañas, los cultivos o las zonas áridas que rodean el poniente almeriense sea todavía mayor.

Actualmente, esta inmensa extensión agrícola ocupa más de 30.000 hectáreas repartidas principalmente entre municipios como El Ejido, Roquetas de Mar, Vícar o Níjar, convirtiéndose en una de las mayores áreas de agricultura intensiva del planeta.

Mucho más que un mar de plástico

Aunque popularmente se le conoce por ese nombre, detrás de esa imagen hay uno de los motores económicos de Andalucía.

Cada campaña salen de estos invernaderos millones de toneladas de frutas y hortalizas que abastecen supermercados de toda Europa durante buena parte del año. Tomates, pimientos, pepinos, calabacines, berenjenas o sandías viajan diariamente desde Almería hasta países como Alemania, Francia, Reino Unido o Países Bajos.

Ese desarrollo agrícola ha convertido a la provincia en una referencia internacional en agricultura intensiva, innovación tecnológica y aprovechamiento eficiente del agua en un territorio con escasas precipitaciones.

Un paisaje que influye en el clima

La enorme cantidad de plástico blanco no solo llama la atención desde el espacio. Diversas investigaciones científicas han concluido que esa superficie refleja parte de la radiación solar hacia la atmósfera, un fenómeno conocido como aumento del albedo.

Ese efecto contribuye a reducir ligeramente la temperatura en la zona respecto a lo que cabría esperar en un entorno semiárido, convirtiendo al mar de plástico en un caso de estudio para climatólogos y científicos de distintos países.

Lo que comenzó hace décadas como una solución para proteger los cultivos del viento y mejorar la producción agrícola ha terminado convirtiéndose en uno de los paisajes más reconocibles del planeta. Un inmenso mosaico blanco que no solo alimenta a millones de europeos, sino que también ha hecho que Almería sea fácilmente identificable incluso desde cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre.

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