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Así fue (o no)Mariano Rajoy

Hoy llegó el desquite

Salvo la excepción que confirma la regla general, que es la camiseta de España, los diablos, tampoco los rojos, nada bueno han aportado nunca

Estamos en semifinales. Ya queda menos. Esperemos que para bien. España hoy nos ha deleitado con un gran juego y la selección merece una enhorabuena intensa. Bélgica no era un rival fácil. Tiene un presente del que puede estar muy orgulloso y una historia más que respetable.

En las eliminatorias rumbo al Mundial, finalizó invicta en el primer lugar de su grupo, algo que se repitió en la fase de grupos del Mundial. Luego derrotó a Senegal, finalista en la última Copa de África después de que algún jerarca le birlara el título ganado en buena ley y se lo regalara a Marruecos. Y, por último, en octavos de final, se impuso a Estados Unidos, lo que tiene mucho mérito. Los estadounidenses eran los anfitriones y eso siempre ayuda. Además, contaban con el apoyo estratégico y táctico de Donald Trump y su amigo Infantino.

Y, si echamos la vista más atrás, hay que recordar que los belgas fueron terceros en el Mundial de 2018, y que nos eliminaron en cuartos de final en el de 1986, lo cual nos privó de jugar las semifinales con la Argentina de Maradona, que perdieron los belgas por 2-0. Por suerte, hoy llegó el desquite. Les hemos devuelto la pelota. Yo me alegro doblemente. En primer lugar, porque soy español y también porque a los jugadores belgas se les conoce como los Diablos Rojos y a mí no me gustan ni los diablos, ni los rojos, salvo la excepción que confirma la regla general, que es la camiseta de España. Basta con mirar hacia atrás o, simplemente, ver lo que sucede hoy en nuestro país. Así que esta victoria me sabe mejor.

La cuestión ahora es que la próxima semana jugamos contra Francia en semifinales. Luego lo harán el ganador del Argentina-Suiza contra Noruega o Inglaterra. Solo quedarán cuatro países y uno de ellos es España. Conviene recordar que la fase final del Mundial la empezaron 48 equipos y la clasificatoria, nada menos que 211 selecciones nacionales, así que, suceda lo que suceda en los próximos días, España ya estará entre los cuatro mejores de un total de 211 equipos nacionales.

¿Qué pasará? No resulta fácil dar una respuesta a semejante pregunta. Sin entrar en mayores detalles, no hay que olvidar que Francia ha sido dos veces campeona del mundo y finalista en la última edición. Ha ganado todos los partidos en los que participó en este Mundial y ocupa la primera posición del ranking FIFA. Tiene, además, una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses. Y está jugando muy bien. Serán un adversario formidable.

¿Qué debe hacer la selección española? En este escenario no pienso contestar a semejante interrogante, no vaya ser que me hagan caso y luego las cosas no salgan bien. Está el patio como para asomar la cabeza. Tan solo haré un apunte: hemos ganado un Mundial y también cuatro veces la Copa de Europa. Más que Francia, que triunfó solo en dos ocasiones. Somos el tercer país en el ranking FIFA y nos han marcado un solo gol en este Mundial. Y arriba hay mucho talento, así que ya veremos. Yo tengo una corazonada: vamos a ganar. A falta de razonamiento, un presentimiento.

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