Seguiré diciendo la verdad
También en España se producen episodios normales, aunque es cierto que no compensan ni de lejos lo que estamos viviendo en nuestro país por mor de quienes ustedes tienen en su mente
España ya está en octavos de final. A mí no me sorprende en absoluto. A pesar de las lesiones y de la supuesta baja forma de algunos de los nuestros, somos superiores a los austriacos. Y lo fuimos hoy también, así que, una vez más, la lógica acaba imponiéndose, algo de lo que todos debemos congratularnos. ¿Qué sería de nosotros si fuera al revés, si prevaleciera lo ilógico, si imperase lo absurdo en cualquier acontecimiento de nuestras vidas? El mundo acabaría convirtiéndose en una gran suerte de lotería, donde cualquier cosa antiilógica podría suceder. Así que hoy todos contentos. Hemos triunfado y podemos estar todos tranquilos, porque también en España se producen episodios normales, aunque es cierto que no compensan ni de lejos lo que estamos viviendo en nuestro país por mor de quienes ustedes tienen en su mente.
Yo nunca creí que podría llegar a experimentar según qué situaciones, pero me equivoqué. Pero eso es otra historia, no toca ahora. La cuestión hoy es el futuro de España en el Mundial. Yo no voy a juzgar si hemos jugado bien o mal, si las alineaciones o los cambios eran o no los adecuados, o si el árbitro resultó ser más o menos simpático. Proliferan por doquier los especialistas que lo hacen con mucho mayor conocimiento de causa que yo o que el seleccionador nacional español. Tampoco es mi intención dar consejos o lecciones, mucho menos impartir instrucciones. Son muchos los voluntarios para llevar a cabo tan decisivas tareas. No solo lo hacen cuando de fútbol se trata. Según el momento pontifican sobre una u otra cuestión. Ahora está de moda el derecho penal y los turiferarios gubernamentales se encuentran en su salsa. Son legión e imparten doctrina en todo tipo de foros.
Como no es mi caso, me limitaré a trasladar mi estado de ánimo sin más. Vamos a ganar a Portugal o a Croacia, me es igual. No será fácil. Son buenos. Quizá no vivan su mejor momento, pero no hay que confiarse, pues merecen respeto. Particularmente Cristiano Ronaldo, uno de los mejores futbolistas de la historia al que ahora se cuestiona, un deporte que hoy no es solo nacional, sino muy europeo: criticar sin atender a más razones. Lo mismo le sucede a Modric, subcampeón mundial y Balón de Oro. Reitero: también merece un respeto. En cualquier caso, nosotros somos muy superiores a Portugal y a Croacia. Y hasta que no nos enfrentemos a otras selecciones, que eso será más adelante, yo seguiré diciendo la verdad. Luego ya veremos. Espero no confundir los deseos con los hechos. Y, por favor, algunos que hemos visto hoy en la televisión que se vayan de vacaciones, que es algo muy divertido. Nosotros lo único que queremos es ganar y decir ¡viva España!