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MontecassinoHermann Tertsch

Del hampa al crimen transnacional

No solo en Venezuela. Los negocios de los gobernantes españoles están en todos los países con regímenes que combaten la libertad y la dignidad humana.

Está ya demostrado a efectos políticos y, si no se interrumpe la labor de la justicia por vía violenta, quedará pronto demostrado también a efectos penales, que España está sometida desde hace ocho años por un gobierno abiertamente delincuente, cuyo principal partido, el socialista, funciona como una organización criminal. En estos años y gracias a leyes y discurso que heredaron del anterior gobierno socialista de 2004-2011 y que siete años de poder del Partido Popular habían dejado intactos y, peor aún, legitimados, han secuestrado y profanado todas las instituciones. Han violado las reglas escritas y no escritas, se han ciscado mil veces en la Constitución, han convertido la malversación en hábito cotidiano y el abuso y el desprecio a los intereses de los españoles en regla. Auténticos maleantes de fétido burdel se han hecho dueños de los salones, han convertido el Parlamento en un lupanar, han puesto sus sucias chanclas en los sofás de los otrora venerables ministerios y se han quedado con el Boletín Oficial del Estado, arma de cien mil tropelías y del mayor saqueo de fondos sufrido en España desde que sus correligionarios aprovecharon la guerra para llevarse todo lo que trincaban.

Hoy ya sabemos que el núcleo duro que falseó las primarias para llevar a Pedro Sánchez al poder en el PSOE era inicialmente una pequeña banda, cuya ambición por llegar al poder tenía como principal cuando no exclusivo objetivo el enriquecimiento propio y la creación de un gran espacio cómplice para la corrupción, abuso y saqueo permanentes.

La banda de Pedro Sánchez estaba compuesta por individuos de baja formación, peor catadura y ningún escrúpulo. Todos tenían vínculos con los bajos fondos, con la prostitución y su negocio organizado del proxenetismo, las más sórdidas cloacas policiales, saunas homosexuales donde con menores inmigrantes se grababan vídeos de los clientes para la extorsión y todo tipo de actividades tan poco políticas como espirituales.

Pero tal como comienza a verse en el actual y frenético desarrollo de las investigaciones, cuando la banda de hampones logró imponerse, como en todo por fraude y mentira, a los otros sectores de su partido, no menos amorales pero sí menos osados, se le abrieron mil puertas hacia el gran mundo que les era muy ajeno a estos chulos de putiferio y sauna. Ahí tenían de repente todas las puertas abiertas hacia lo que ya no era corrupción habitual sino la entrada en el ancho, brillante y opulento mundo del crimen organizado. Y los hampones se convirtieron en piezas de las tramas internacionales de la mano de otros socialistas, ya ricos pero que nunca creerán tener suficiente y que procedían del anterior gobierno socialista. Aquél gobierno que irrumpió en la historia de España con sangre de casi doscientos muertos y dos mil heridos y que llegó a La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero cabalgando el humo de las bombas.

Es cuando forman esa alianza con los socialistas viajados, los de las fiestas en la República Dominicana y los negocios en Caracas pero también en China, en Estambul y Teherán cuando se nos hace cosmopolita la banda de los chulos y gañanes. Con la clave venezolana es cuando los bajos fondos dan el salto a la trama internacional de la mano del que ya tiene otro alias de El Collares.

Están anunciando ya un procesamiento en España de un compañero de viaje, Juan Carlos Monedero, uno de los comunistas que ya se buscaba las habichuelas por su cuenta en aquel siniestro ambiente de festejos de criminales del Caracas aun con Chávez y después con Maduro, siempre con los cubanos y con esa colonia de narcoterroristas, mercenarios, turistas del ideal, trincones y comerciantes de España y EEUU que, como ahora y como siempre, prefieren hacer negocios con tiranías en la que se soborna y no se hace falta competir.

Las informaciones sobre Monedero no vienen del gobierno Trump como algunos quieren hacer creer para escenificar razones políticas. Vienen de organismos oficiales norteamericanos como la DEA, el FBI y el Departamento de Justicia que llevan trabajando en casos de la corrupción de los comunistas y socialistas españoles en Iberoamérica desde hace muchos años, tambien con otros presidentes y desde luego mucho bajo Joe Biden.

Por esa vía le llegarán a la justicia española pruebas de muchos casos que harán desfilar a mucha gente por los tribunales. El caso de los hidrocarburos va a animar el escenario español porque no tiene nada que ver con aquellos trinques de Monedero y se trata de miles de millones. Todos estos casos y sus pruebas están a salvo de operaciones criminales como la montada por el gobierno con su agente Leyre, el orondo Serrano y tantos involucrados, incluida esa mesnada de indignos mercenarios mediáticos.

En Venezuela y con Zapatero bien instalado como mano derecha del asesino Nicolás Maduro para trabajos infames, aquí toda la banda se quiso apuntar «a lo grande» y en Venezuela. No solo en Venezuela. Los negocios de los gobernantes españoles están en todos los países con regímenes que combaten la libertad y la dignidad humana. Hoy ya en Tampa y en Washington han dejado un rastro tan grande nuestros codiciosos socialistas que “tienen poco y dan mucho que sus únicas posibilidades de salvarse de la cárcel están en traer a España el caos y dinamitar con la ayuda de sus millones de invitados los restos del estado de derecho.

Ni siquiera estos intentos de algunos lobbies norteamericanos de eternizar a la asesina y narcotraficante Delcy Rodriguez -que merece tanto o más que Maduro una condena de por vida en EEUU- van a impedir ya que les caiga encima a los socialistas la certificación oficial y penal como mafia. Es muy firme la opción de que Venezuela entre pronto en la autentica transición y caigan todos los asesinos, haya elecciones y un gobierno de presidencia de Maria Corina Machado. Entonces podremos tener ademas los testimonios directos no solo de los socios del socialismo corrupto hispano y venezolano. También de sus víctimas. Y Zapatero se enfrentará ahí a problemas más serios que los collares.

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