La caída de la economía de Cuba (y IX): la difícil (e imprescindible) transición a una economía de mercado
La dictadura castrista dura ya 66 años. La URSS desapareció tras 72 años, el comunismo de los países del Este de Europa tras 45 años, y el comunismo económico de China tras solo 25 años
Cubanos en el exilio celebran el Día de la República de Cuba en Miami, Florida, EE. UU.,
Tras 66 años de castrismo en política y en política económica pueden obtenerse una seria de conclusiones.
1.-El tiempo que una sociedad ha pasado sometida a una dictadura comunista afecta a sus posibilidades de éxito para ser una sociedad libre. La dictadura castrista dura ya 66 años. La URSS desapareció tras 72 años, el comunismo de los países del Este de Europa tras 45 años, y el comunismo económico de China tras solo 25 años.
Las reformas económicas de Deng Tsiao Ping se introdujeron con rapidez. Tuvieron éxito en gran parte porque todavía no se habían perdido los hábitos de una economía de mercado.
La desaparición del comunismo en Europa del Este fue más traumática, pero se logró sin excesivos problemas. En parte, también, porque esos países comunistas fueron colonias de la URSS adquiridas entre 1940 y 1946.
Los cambios en la URSS han sido mucho más difíciles. Tras 72 años se habían perdido las costumbres de vivir en libertad, de aceptar riesgos y de ser independientes económicamente. La vida de la mayoría de las personas se había desarrollado sobre el miedo, el engaño de los planes quinquenales, el mercado negro, los robos y el poder de las mafias.
En Cuba los años transcurridos podrían hacer más difícil la transición a una economía de mercado porque las costumbres son similares a las de la URSS, pero el peso de los cubanos que han salido del país, que ya superan los 2,5 millones de personas, las ayudas de estos a sus familias que viven en Cuba se han convertido en un recordatorio permanente de que existe un mundo normal en el que trabajando se puede vivir, ahorrar, ser independiente e incluso poder ayudar a la familia.
2.-Desde 1959 a 2026 todos los años ha habido déficits públicos que se han transformado en inflación y en devaluaciones del tipo de cambio del peso cubano y déficits de la Balanza de Pagos que han provocado un aumento imparable de la deuda exterior en moneda convertible.
3.-Entre 1959 y 2015 la deuda exterior paso de 0 a 53.000 millones de dólares. Entre 2016 y febrero de 2026 la deuda exterior volvió a incrementarse desde los 15.000 millones en 2015 a aproximadamente, 30.000 millones de dólares en 2026.
En total, desde 1959 hasta 2026 Cuba ha acumulado 68.000 millones de deuda exterior.
La deuda sobre el PIB alcanza el 500 %
En términos de PIB son más del 500 %. La Cuba castrista consiguió no pagar intereses de los primeros 53.000 millones y solo pagos testimoniales de intereses hasta 2026.
4.-Nunca ha habido ahorro en las cuentas públicas del régimen castrista para mantener, mejorar, o modernizar la industria, la agricultura y las infraestructuras. El poco ahorro existente se ha canalizado hacia el turismo, aunque el grueso de las inversiones en el sector hotelero lo han soportado los inversores extranjeros.
5.-La mejor prueba de las limitaciones de la economía castrista es comparar las exportaciones de Cuba en 1958 con las de 2025. Se vende al exterior lo mismo en los dos años, excepto que el azúcar ha desaparecido. Pero, incluso los ingresos en dólares de hoy por exportaciones de bienes son similares a los de 1958.
6.-En este larguísimo periodo los gobiernos castristas nunca se han planteado mejorar el nivel de vida de sus habitantes. De hecho, ese nivel se ha ido deteriorando desde 1959, el primer año del castrismo, hasta hoy.
El único objetivo ha sido siempre la supervivencia del régimen y de la mafia del entorno de la familia Castro.
No está de más recordar que tanto el Fondo Monetario Internacional (del que Cuba se retiró en 1994) como el Banco Mundial han ayudado con créditos blandos y refinanciaciones a la inmensa mayoría de países del mundo.
El castrismo nunca se ha planteado esa opción de reforma, pues sería someter a auditoria y escrutinio público su manejo de la economía.
7.-Durante los 66 años del castrismo primero la URSS y los países comunistas del Este de Europa, además de China, lo mantuvieron en los primeros 32 años con subvenciones y créditos exteriores impagados y después el régimen narcotraficante de Venezuela hizo lo mismo durante otros 25 años y 2 meses.
El castrismo no tuvo ayuda exterior de ese tipo solo durante 9 años. Y casi colapsó. De hecho, todas las reformas, como el reconocimiento de la propiedad privada y de una limitada libertad para independizarse del Estado se hicieron sin ninguna convicción.
Sin Venezuela y con limitaciones para las actividades de GAESA en petróleo, turismo y remesas de los cubanos la supervivencia del régimen se complica enormemente.
8.-La política de libertad para salir de Cuba instaurada en 2013 por Raul Castro no fue un acto de benevolencia. Fue el reconocimiento de que la economía castrista nunca se iba a recuperar y de que por tanto al régimen no le importaba el perder mano de obra cualificada. Cuba ha pasado de tener casi 11 millones de habitantes en 2019 a solo alrededor de 9 millones en 2024.
El castrismo ha aprendido en Venezuela que, incluso con la salida de 8 millones de personas del país y una reducción de la producción de petróleo del 80 %, el régimen bolivariano podía sobrevivir.
A la mafia venezolana, educada por los castristas, no le ha importado el nivel de vida de los que allí viven todavía. Las protestas de la población se han resuelto hasta ahora con mayor violencia política.
Raul Castro y su entorno parecen decididos a forzar la salida de Cuba de otros 2 o 3 millones de habitantes con la esperanza de que junto con los que ya viven fuera puedan pagar a través de las remesas parte del déficit público generado por el sistema y los costes de la jubilación de una población envejecida. Asumiendo que el PIB nacional va a seguir reduciéndose.
Por todo ello es de humanidad apoyar la política de Estados Unidos para hacer capitular al castrismo ¡DELENDA EST LA CUBA CASTRISTA!
- Alberto Recarte es economista y fue agregado comercial en La Habana