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MontecassinoHermann Tertsch

La peor trama criminal de Sánchez

La llamada «ley de nietos» es la operación más obscenamente fraudulenta jamás emprendida para manipular unas elecciones en la historia de España

Los españoles asisten actualmente a unos juicios que, además de esperpénticos, revelan con mucha claridad que el sistema del bipartidismo aderezado de separatismo –ese que cristalizó con los ya rápidamente corruptos gobiernos del hoy santificado Felipe González– se sumió hace tiempo en los bajos fondos. No por ello deja de sorprender e impresionar que, como producto final, este sistema agonizante nos trajera a un personaje como Pedro Sánchez y sus gobiernos que no tuvieron que corromperse en el poder porque llegaban desde un principio con objetivos delictivos, maneras del hampa y amparo del crimen organizado.

El juicio de las mascarillas es solo un pequeño anticipo de lo que serán los juicios grandes sobre las tramas criminales forjadas por el Gobierno socialista. También fuera de España, especialmente en EE.UU. hay casos en marcha en los que miembros del Gobierno de Pedro Sánchez y del PSOE serán protagonistas. Y si los socialistas hoy son lo más parecido a una organización criminal, el PP ha hecho un perfecto alarde de lo que son sus chapuzas políticas trasladadas a operaciones mafiosas cuando se pone a un Fernández Díaz a hacer de James Bond. El desfile de sorayas y sorayos ante el juez con la letanía del «no me consta» no lo han dignificado precisamente.

Pero los fracasados de entonces son pasado, aunque haya carne de cárcel. Las tramas socialistas son las que amenazan a España. Porque para lograr mantener la impunidad de todos los imputados y de los criminales que sean condenados en estos juicios y otros futuros, el Gobierno de Pedro Sánchez está llevando a cabo una inmensa operación de recambio de votantes para las próximas elecciones generales.

El Gobierno está creando una España ficticia para que vote y le dé la victoria en las próximas elecciones, con otra nación distinta, otro censo con unas masas de votantes inaccesibles para los demás partidos. Es una España hinchada artificialmente en el exterior en la que la hinchazón garantice a Pedro Sánchez, su familia y su Gobierno y sus mafias afectas que no van a la cárcel y que quienes vayan serán indultados.

Que este Gobierno tiene numerosas tramas de negocios clandestinos, legales, semilegales y criminales en marcha desde el principio para el enriquecimiento de algunos, muchos o todos sus miembros, es algo de lo que ya pocos españoles dudan. Ni siquiera aquellos que, como resultado de décadas apesebrados con alfalfa ideológica tienen tanta ignorancia acumulada y tanto miedo al coco de la derecha que prefieren vivir bajo la mafia antifranquista.

Con todo el espanto que es lo que vemos, lo más grave, el peor crimen se esta produciendo en silencio, oculto e inadvertido tras el ruido por la escandalosa forma de robar que se demuestra y mucha más que se intuye, tras el estruendo añadido por el aparato de agitación, propaganda y desinformación del propio Gobierno que no deja de producir distracciones diversas con escándalos ficticios y astracanadas de falsa bandera.

El peor crimen de la banda llegada al poder financiada por los bajos fondos de la prostitución de mujeres explotadas y menores inmigrantes ilegales no está ya en sus tramas con los regímenes más criminales del mundo, sino en la gran operación para acabar definitivamente con la voluntad de la nación española y garantizarse por medio de un masivo fraude permanente, la permanencia en el poder.

Si alguien piensa aun que Pedro Sánchez y sus socios van a permitir en España unas elecciones en condiciones de limpieza y probidad democrática que pueda desalojarlos del poder, es que no han entendido con quiénes está tratando.

Pedro Sánchez no solo es capaz de generar un conflicto civil para el que le serán de enorme utilidad esas masas llegadas estos años y el colapso general de servicios que se avecina. La invasión musulmana de hombres jóvenes primitivos fácilmente manipulables y los sectores izquierdistas de la inmigración iberoamericana ya se perfilan como esos colectivos en defensa del poder «popular» que Hugo Chávez fichó entre la delincuencia e imprescindibles para aterrorizar a la población e impedir sus protestas. Pedro Sánchez en su huida hacia adelante es capaz de absolutamente todo.

Pero la gran operación actual, la más peligrosa para la supervivencia de la nación española, se lleva a cabo en silencio. Mucho más allá de la ruidosa regularización de esta invasión y con tanta discreción como masiva disposición de medios públicos, Pedro Sánchez está llevando a cambio la manipulación total del censo hasta hacerlo irreconocible y totalmente ajeno a la representación real de la nación.

Con la llamada «ley de nietos» ha concebido una forma de crearse una inmensa comunidad de votantes para sustituir los que se le han ido por su política criminal hacia los españoles. En el marco de las leyes de la aberración que es la «Memoria Democrática», Pedro Sánchez ha montado una maquinaria del Estado que está hoy dedicada a pleno rendimiento a fabricar españoles. Hay cónsules generales ahora en todas las grandes ciudades argentinas dedicados a ello con funcionarios y contratados locales que no hacen otra cosa que inventar españoles que, hasta recibir la generosa oferta, jamás tuvieron intención ni ocurrencia de relacionarse para nada con España.

Así pretende eternizarse en el poder mediante lo que no solo es un fraude en sí, sino que abre la puerta a infinidad de intervenciones fraudulentas con los votos generados en países remotos por gentes sin relación ninguna con España. Se les regala la nacionalidad española a gentes que jamás pensaron en España y menos en ser españoles. Con el atractivo de todos los servicios, incluida pensión y posible inmigración, se ha hecho esta inmensa oferta con la que quieren fabricar antes de las elecciones, en principio previstas para 2027, la friolera de 2.400.000 españoles. Una vez censados, estarán controlados por el aparato de esta operación tanto los votos emitidos como los nombres de los que no voten. El control real sobre estos votos por un Correos en manos de Sánchez será una quimera. Tanto sobre los que sean reales como sobre aquellos que puedan ser generados fraudulentamente a partir de las listas de los abstencionistas. Nadie diga que Sánchez y su banda no son capaces de tales cosas. Después cabría dirigir estos votos hacia las provincias y regiones de España que más interese en cada momento al Gobierno de Pedro Sánchez.

La llamada «ley de nietos» es la operación más obscenamente fraudulenta jamás emprendida para manipular unas elecciones en la historia de España. Es sin duda un golpe de Estado porque aplasta literalmente toda posibilidad de elecciones democráticas y anula de forma fulminante la expresión de la voluntad real de la nación española.

El Gobierno ha desplegado un inmenso aparato, especialmente en Argentina y Cuba, para fabricar españoles y votantes de manera urgente. Al parecer llevan ahora mismo ya más de medio millón y han logrado dos millones y medio de solicitudes con sus campañas de captación para generar los votos que estén dispuestos para cambiar radicalmente todo resultado cuando convoquen lo que será una inmensa farsa y no unas elecciones democráticas.

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