¿Qué nos dieron los romanos?Luis J. Pérez-Bustamante

Los jóvenes de hoy (I)

Ahora que estamos en pleno Mayo Festivo y los estereotipos viven su momento cumbre, es muy interesante aplicarse a leer algunos estudios que desmontan mitos sobre nuestra juventud. Uno de ellos es el que ha presentado esta semana la Fundacion SM bajo el título ‘Jóvenes españoles 2026’, dedicado a analizar lo que piensan los chicos y chicas de entre 15 y 29 años en relación a los valores, la educación, la política, la discriminación o el ocio. Un estudio que cumple su décima edición y que viene antecedido por una merecida fama de rigor y seriedad. Sería imposible desgranar aquí por completo el informe, pero durante dos semanas vamos a reparar en algunos aspectos que destacan porque son la opiniones de quienes están llamados a dirigir el mundo en no demasiado tiempo.

Esto de escuchar (o por lo menos leer) lo que piensan los jóvenes debería ser materia de obligado cumplimiento para padres, madres o políticos cansinos en eterna campaña, para desmontar mitos largamente establecidos y, por otra parte, poner mucha atención en algunos sesgos que son preocupantes. En la parte de los mitos destaca el incremento que vive la experiencia religiosa,con un 45% de chavales que se declaran católicos (practicantes o no), mientras que un 38,4% considera que la religión ocupa un lugar muy relevante en su vida. Esta cifra es la más elevada en las 10 ediciones del informe y demuestra que algunos deberían revisar su ancestral tendencia a demonizar el Cielo. Porque los jóvenes además de católicos creen en el karma, la reencarnación,las artes mágicas o las artes mágicas. Es decir, que miran arriba buscando respuestas porque son mucho más reflexivos de lo que creemos y tienen una sana preocupación por su yo profundo.

Y si sorprende ver que la trascendencia del ser está más presente de lo que podría parecer, más aún sorprende la percepción de la política y el sistema democrático. Aquí es donde se deja ver claramente el fracaso de nuestra clase política y su nula capacidad de responder a los desvelos de la juventud. Que el 68% exprese poca o ninguna satisfacción con la democracia, que el apoyo al sistema democrático haya caído 20 puntos en 6 años hasta situarse en el 60% o que el 74,8% piense que la Administración necesita más técnicos que políticos debería llevar a muchos a replantearse sus acciones. Mucho vago y torpe enchufado y poco rigor contratado.

Además, si el 56% está de acuerdo con que se aplique más mano dura aunque eso suponga pérdida de libertades o si el 47,3% opina que una dictadura nos permitiría tener una convivencia más pacífica haríamos bien en pensar qué está fallando aquí. Y sobre todo haría bien en reflexionarlo la izquierda o el centro izquierda, cuyo apoyo cae 12 puntos mientras sube 14 el volcado hacia la derecha o la extrema derecha. Se ve que no son sólo los adultos los que creen que tenemos una izquierda que ni tiene discurso, ni sabe crearlo ni se espera que lo haga. Y además esto ocurre en un entorno en el que sólo el 23% de los sondeados cree que la polarización les afecta, algo que echa por tierra la estrategia partidista actual centrada en mentarle la madre al contrario como único argumento político.

Para la semana próxima dejamos la percepción de las políticas de igualdad, la vivencia de la discriminación o el modelo de ocio, que también merecen sosiego y calma. Por ahora ya tenemos tarea en darnos cuenta de que estamos llevando a nuestros hijos a creer que la democracia es un ‘fake’ y que sin urnas se vivía mejor. Haría bien en preocuparse, señora.

comentarios

Más de Luis J. Pérez-Bustamante

  • Prohibir el burka

  • Ya está aquí el Mayo Festivo

  • Entre Torrente y Berlanga

  • Una Semana Santa plena

  • Más que unas andaluzas

  • Más de Córdoba - Opinión

    tracking

    Compartir

    Herramientas