Ya está aquí el Mayo Festivo
«Nos coge en campaña electoral y queda usted avisado de que es posible que sea asaltado por una multitud de políticos sonrientes»
Prepárense que llega mayo. Si en Bilbao dicen que ellos nacen donde les da la gana, aquí en Córdoba hemos decidido empezar el Mayo Festivo el 19 de abril con la romería de Santo Domingo. Que a chulos no nos gana nadie y tampoco es cuestión de limitar a 31 días el disfrute de la primavera cuando se puede ampliar y organizar un mes con 42 jornadas. Llega el Mayo Festivo, prepárense, momento cumbre de la temporada cordobesa. Nos aprestamos a vivir en una ciudad tomada por miles de turistas, barras y gente con muchas ganas de disfrutar. Eso es bueno, que para sufrir y penar ya tiene uno el trabajo a diario.
Córdoba es un auténtico espectáculo durante este mes y medio. Una ocasión magnífica para encontrarse con amigos y familia -que con vino pasa mejor-, para conocer un nuevo destino o para descubrir que la vigésimosexta cerveza efectivamente nos sienta mal. Es el maná para los hoteles y los restaurantes. No pocos cordobeses hacen en este mes caja para aguantar después los rigores del verano o los fríos del invierno. Todo bien hasta aquí.
Sin embargo, entramos en un Mayo Festivo que, sin lugar a dudas, va necesitando una pensada. La Cata que arranca el jueves sufre un importante problema de ausencia de bodegas. A su favor, el entorno. La Avenida de la Alcázar es un sitio magnífico para que la gente disfrute de los mejores caldos de la provincia. Pero está claro que si queremos vender uno de nuestros productos estrella habrá que hacer algo para transformar esta cita en algo más atractivo y potente.
Sin solución de continuidad, el día 29 nos iremos de Cruces. Eso sí que es un ejemplo de cachondeo del bueno. La ciudad estará hasta arriba de turistas que aprovecharán el puente del primero de mayo. Teóricamente, de 4 a 7 no habrá ruido para que los vecinos puedan descansar. Eso no obstará para que ellos nos recuerden que están tomados por el botellón en las zonas de siempre y que la gente tiene la sana costumbre de orinarles las puertas. Y tienen parte de razón. Está bien que venga gente, pero las Cruces son cada vez más mogollónicas y corremos el riesgo de nos pase como en Granada, donde acabaron prohibiendo las barras y ahí la fiesta dejó de ser lo que era.
Luego vendrán Los Patios. Masivos, multitudinarios, una fiesta amenazada de defunción por éxito. De aquellos patios en los que se podía entrar y por los que se podía pasear tranquilamente, hemos pasado ahora a zonas enteras en las que es prácticamente imposible disfrutar de estos recintos. Es magnífico tener un reclamo internacional Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero debemos tener mucho cuidado porque las cifras de los últimos años ya comienzan a mostrar ciertas señales de fatiga. Es la celebración más propia y señera de Córdoba, herencia de siglos de historia y ejemplo de arte, gusto y modo de vida. Cuidémosla.
Y les iba a hablar de la Feria, pero eso requiere un artículo exclusivo. Así que mientras tanto quedémonos con nos coge el mayo en campaña electoral y queda usted avisado de que es posible que sea asaltado, además de por exaltadores de la amistad, por una multitud de políticos sonrientes, simpáticos y pródigos en besos y abrazos que a buen seguro el 18 de mayo no sabrán ni cómo se llama. Dicho esto, salga usted a la calle, cante, baile, tenga cuidado con las espuelas (que las carga el Diablo) y disfrute del mejor mes del mundo en la mejor ciudad del mundo.