¿Qué nos dieron los romanos?Luis J. Pérez-Bustamante

¿Sólo hace calor aquí?

«La cosa consiste en sumar entre todos»

El próximo fin de semana arranca la temporada alta del turismo en Córdoba. La Semana Santa supone el pistoletazo de salida oficial al buen tiempo, el lleno hotelero y las imágenes de una ciudad desbordada de visitantes. El año pasado fue así y buena muestra de ello son los datos que la semana pasada dio a conocer el Cabildo sobre las cifras de visitantes a la Mezquita-Catedral de Córdoba durante el año 2025. Los resultados volvieron a ser magníficos, se batieron récords, se consolidaron ofertas y crecieron otras. Si la Mezquita va bien, el turismo de Córdoba también. Tan claro como que si llueve (con mesura), el campo coge agua y la cosecha será buena. Diáfano como que si a la industria se le dan facilidades vienen empresas a instalarse y crece el empleo. Bien también. Verdades de perogrullo.

Como la cosa este año la cosa ha arrancado un tanto torcida por aquello de los trenes, las lluvias y los conflictos laborales habrá que ver qué pasa a partir del sábado próximo para ver si tenemos que comenzar a tentarnos la ropa y temer por las cosas de comer o si volvemos a convertirnos en refugio de turistas que prefieren coger el coche hasta aquí en vez de un avión hacia donde sea. Veremos.

Lo que sí está claro es que mientras las cosas se antojan complicadas no está de más comenzar a mirar hacia adelante y pedir unidad de esfuerzos en beneficio de su cartera y la mía, sufrido lector. Y ahí es donde se incardinan las declaraciones del portavoz del Cabildo, José Juan Jiménez Güeto, sobre el calor y su impacto en las cifras del turismo en la ciudad. Por si no lo recuerdan, el sacerdote señaló ante los medios que «tenemos que dejar de competir por ser los mejores en calor». Una afirmación que rápidamente ha provocado el escándalo entre quienes sólo tienen ojos para el cambio climático y sus efectos. (Nada hay como vivir de hacer estudios universitarios).

Lo que el portavoz ha venido a reclamar es que de una vez por todas, administraciones, instituciones y sector privado se tomen en serio esto de promocionar Córdoba durante todo el año. La necesidad de que la ciudad no muera de hastío durante los meses de estío. La obligación de programar actividades para hacer que nos visiten en verano los mismos que no dudan en ir a Madrid, Barcelona, Sevilla, El Cairo, Roma o París, ciudades en las que en julio y agosto no es necesaria precisamente la pelliza para pasear.

Si hacen ustedes el estudio de las temperaturas (este servidor lo ha hecho) verán que en esos destinos el verano es muy similar al de aquí y que allí hay millones de personas de paseo mientras que aquí lloramos por nuestra Córdoba lejana y sola. Lo que se reclama no es pasear a la cinco de la tarde como alguno ha dicho, sino que cuando cae el sol se pueda hacer algo por las calles de esta ciudad sin que a uno le coman las moscas. Lo que se pide es que, al igual que ha pasado en Sevilla (y perdón por mentar la bicha), administraciones y empresarios se pongan de acuerdo para evitar que todos los medios de comunicación abran con imágenes de Córdoba cuando hablan de calor. Si allí se hizo y se logró sacar a la capital andaluza de esas cabeceras, no creo que sea complicado hacer algo así por estos lares. Si allí se ha logrado que los medios tampoco estén plenamente obsesionados con el termómetro, algo parecido se podría intentar aquí. Que la cosa consiste en sumar entre todos, ¿o es que en verano sólo hace claro aquí?

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