Una turista bebe agua para combatir el calor, en Córdoba, ante las altas temperaturas que registra la Península por la ola de calor

Una turista bebe agua para combatir el calor, en CórdobaEFE

«Hay que dejar de mitificar el tema de que somos los mejores en calor»

El portavoz del Cabildo Catedral de Córdoba pide un relato más positivo de la ciudad en verano

Durante la presentación de las cifras turísticas de 2025 de la Mezquita-Catedral, el canónigo portavoz del Cabildo, José Juan Jiménez Güeto, ha atribuido la bajada considerable de visitantes detectada en febrero de este 2026 a las lluvias y alertas meteorológicas del mes, agravadas por el corte del AVE tras el accidente de Adamuz. «La bajada del turismo ha sido brutal», señaló, recordando que la línea estuvo paralizada prácticamente un mes en un período en el que el grueso del turismo que recibe la Mezquita-Catedral es nacional y llega precisamente a través del tren de alta velocidad. Jiménez Güeto precisó que el descenso comenzó ya en la última semana de enero, y que las cifras exactas del primer semestre se conocerán en junio.

No es la primera vez que la lluvia deja huella en las estadísticas. El portavoz recordó que marzo de 2024 también fue un mes lluvioso y que eso se tradujo entonces en una merma similar de visitas, un patrón que el Cabildo ya identifica como recurrente.

Jiménez Gúeto, durante la comparecencia

Jiménez Gúeto, durante la comparecenciaCabildo Catedral

Un verano tan caluroso como en otros sitios

Sobre el verano, Jiménez Güeto fue directo: julio y agosto no son los meses de crecimiento del monumento, y este año incluso septiembre acusó cierto descenso, algo que no ocurrió en 2024. Ha sido octubre el mes que ha compensado con un crecimiento que él mismo calificó de exponencial. A su juicio, el problema no es solo meteorológico sino también de relato. «Hay que dejar de mitificar el tema de que somos los mejores en calor», afirmó, en referencia a la imagen que proyecta Córdoba en verano. Mientras la ciudad aparezca en los medios asociada a temperaturas extremas e inhabitables, el recurso patrimonial no bastará para sostener la afluencia en esos meses. «Si nosotros estamos saliendo todos los días de que en Córdoba no se puede estar ni en julio ni en agosto, pues el turismo se va a resentir», advirtió.

El canónigo animó tanto a la iniciativa pública como a la privada a desarrollar propuestas complementarias al patrimonio para los meses estivales, y reivindicó las noches cordobesas como un activo desaprovechado. Para ello, reclamó un cambio de relato: «El calor que hace aquí lo hará de vez en cuando también en Sevilla y en Granada. Y puede haber pueblos de la sierra de Sevilla o en Cádiz que, si están cerquita del agua, estarán mejor, pero los que estén más adentro estarán pasando el mismo calor que nosotros». Con ese argumento, Jiménez Güeto instó a no presentar Córdoba como un destino inhabitable en verano y a poner en valor sus noches: «Va a hacer calorcito, pero sí para dar unos paseos por una tarde-noche maravillosa», concluyó.

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