Agentes de la Guardia Civil en un control de carretera.

(Foto de ARCHIVO) El hombre sufre un principio de demencia, pero ha sido encontrado en perfecto estadoGUARDIA CIVIL

Un anciano de 92 años sale a dar una vuelta por Cádiz y acaba en Miranda de Ebro (Burgos)

Mientras su familia le esperaba en casa, él recorrió mil kilómetros en coche hasta aparecer en un tanatorio de la localidad castellana

Rocambolesca historia la protagonizada por un anciano de 92 años que, tras desaparecer en la provincia de Cádiz tras haber salido a dar un paseo «como todos los días», acabó a más de mil kilómetros de distancia, en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro.

El hombre, que sufre un principio de demencia, salió a dar una vuelta por Pueblo Nuevo de Guadiaro, en el municipio gaditano de San Roque, el pasado domingo. Como su regreso se demoraba, los familiares empezaron a preocuparse y acabaron interponiendo una denuncia. Tras pasar varias horas, se inició el dispositivo de búsqueda para peinar los lugares que recorría habitualmente, así como los pueblos más cercanos. Nadie sabía nada de él.

Pagó en una gasolinera de Jaén

Según cuenta El Correo, lo que en realidad sucedió es que había recorrido unos mil kilómetros en coche y apareció en el aparcamiento de un tanatorio de la localidad castellana preguntando a los presentes cómo llegar a la playa de Málaga. Tras percatarse de que estaba muy desorientado, dieron aviso a la Policía Local, que comprobó mediante su documentación que su lugar de residencia era el citado municipio gaditano. Tras las pertinentes gestiones para dar con sus familiares, confirmaron de que el anciano figuraba en la lista de personas desaparecidas de Andalucía.

«Ha cogido la carretera que recorrió durante casi 50 años», ha contado su hijo, David, al citado medio, tras la feliz noticia de su aparición. Hasta entonces, la familia, que no sabía nada de él, solo tenía la pista de que en la mañana del lunes siguiente, el nonagenario había utilizado una tarjeta de crédito para pagar en una gasolinera de Jaén. «Pensamos que había puesto rumbo a Francia», ya que el hombre tuvo que emigrar de joven al país vecino.

En realidad, no fue tan lejos, pero casi. Francisco, que así se llama el protagonista de esta historia, recorrió con su coche mil kilómetros hasta Miranda, eso sí, con un pequeño golpe lateral. Él, sin embargo, a pesar de su estado de desorientación, puso fin a su escapada en perfecto estado físico.

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