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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Hacienda abusa de los jubilados: la retención del IRPF crece tres veces más que las pensiones

La inflación eleva la recaudación sin que se actualicen los tramos, aumentando la presión fiscal sobre los pensionistas

Todos aquellos que dieron e hicieron todo lo que pudieron por mejorar este país y que se merecen un trato justo y respeto están siendo machacados por este Gobierno de forma indecente.

A Pedro Sánchez y a toda su pléyade de pelotas y lame traseros, a los que paga de maravilla –véanse Broncanos, Sataolallas, Ruices, Rufianes y más gente que vive del dinero de los españoles–, no paran de decir que este es el Gobierno más social de la historia.

Claro que, si ser social consiste en que se lleven bolsas de dinero a la sede de Ferraz y que de esa sede salgan sobres de dinero para los Koldos, Ábalos, Paquis y Santos, entonces sí, entonces es un Gobierno muy social.

Si ser social consiste en colocar a «sobrinas» en puestos en empresas públicas para que cobren el sueldo, pero no vayan a trabajar o se vayan a la biblioteca a leer, entonces sí que son muy sociales.

Si ser social es que se suban los precios de los servicios públicos para hacer una del estilo de llevarse el 3 % de saque por cualquier contrato público, entonces sí que estamos ante un Gobierno muy social.

Si ser social es rescatar a empresas privadas que empiezan por air o que tienen en su nombre el «más allá» en latín para recibir pagos enormes por consultorías verbales o simplemente sobres con mucho dinero negro, entonces, sin duda, este es un Gobierno muy social.

Si ser social es aprovechar la pandemia para forrarse con las mascarillas, entonces sí que son muy sociales.

Ahora bien, si ser social es aprovecharse de la inflación, empujarla a base de no tomar ninguna medida, ver cómo los precios de los alimentos se disparan y que la mejor idea que se les ocurra sea cambiar las ponderaciones de los alimentos –dos veces– para que estos afecten menos al índice de precios, eso también es ser social.

No cabe duda alguna de que Sánchez se merece un Nobel, que sin duda se ha ganado a pulso: a la cara más dura. Nuestro presidente es, sin duda, merecedor de dicho reconocimiento.

Si, además de aprovecharse de la subida desorbitada de los precios de la cesta de la compra –muy por encima de lo que suben las pensiones–, no se quieren ajustar los tramos de retención del IRPF para los pensionistas, eso también es ser social. Me da que, definitivamente, el presidente y su entorno están empezando a jugar con fuego, porque si algo está sucediendo en este país es que cada día cuesta más llegar a fin de mes, y esto es lo que puede levantar de sus sofás a muchos pensionistas que empiezan a no creer el discurso de este Gobierno.

Para aquellos que todavía tienen dudas de la presión fiscal a la que este Gobierno, desde su ministerio clave –Hacienda– y su organismo recaudatorio –la Agencia Tributaria–, somete a este colectivo, les voy a mostrar cómo han aprovechado la inflación para expoliar de forma indecente a un grupo que, además, no debería pagar IRPF, porque ya lo pagó durante toda su vida laboral.

Veamos qué es lo que ha pasado con las pensiones y las retenciones del IRPF.

Las pensiones, en su volumen total –todo con datos de la Agencia Tributaria–, han crecido un 45,8 % desde que Sánchez está en el Gobierno, cifra que, mirada en valor absoluto y sin analizar nada más, es lo que vende este Ejecutivo.

Pero lo que no les dicen a los pensionistas es que el 22,4 % de esta subida se debe a la inflación y que, por lo tanto, no es tanto lo que han subido las pensiones. El resto de la subida proviene de la incorporación al sistema de nuevos jubilados, hasta el punto de que el 23 % de dicha subida se explica por los nuevos pensionistas.

En cambio, la recaudación sube un 96,7 %. Si quitamos el efecto de la inflación, en términos reales la recaudación aumenta un 74 %. Por lo tanto, la recaudación crece 3,2 veces más que las pensiones.

Pero fíjense en lo que ha pasado en 2025: las pensiones suben un 6,2 % y la retención un 10,7 %… Siempre ganan los mismos: en este caso, Hacienda y el Gobierno.

¿Por qué este Gobierno no quiere deflactar las bases de retención ni eliminar el IRPF a los pensionistas? Pues muy sencillo: porque desde 2018 hasta 2025 han ingresado en las arcas del Tesoro nada menos que 120.146 millones, además sin aspavientos ni grandes alharacas, todo a la chita callando.

El IRPF para este colectivo es totalmente inaceptable y se debería empezar a movilizar para pedir que la Unión Europea se pronuncie sobre la idoneidad de este impuesto.

Personalmente, creo que los partidos de la derecha deberían plantearse de forma muy seria la supresión de la retención del IRPF a los pensionistas y abanderar una batalla en la Unión Europea.

Desde aquí lo pongo en negro sobre blanco para que alguno de los dos partidos de la derecha –o ambos– se posicione y empiece a defender los intereses de los pensionistas españoles, incluyendo en sus planes la desaparición de dicho impuesto.

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