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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El absentismo le cuesta a España casi 46.000 millones y equivale a perder 1,85 millones de trabajadores

Las bajas laborales generan 408 millones de jornadas perdidas y un impacto económico que combina costes directos y producción no realizada

Sí, mis queridos lectores, en 2025 hemos perdido 408 millones de jornadas por absentismo laboral, oficialmente incapacidad laboral temporal (ILT), que equivalen a que 1,85 millones de trabajadores se han volatilizado de nuestra economía. Y cuando digo «volatilizado», lo que realmente quiero decir es como si nunca hubiesen estado produciendo.

Los costes sí que existen, bien los pague el empresario, bien los paguemos todos los trabajadores restantes con nuestros impuestos, porque la ILT no supone que esos 1,85 millones de trabajadores que no trabajan no cobren -que sí lo hacen-; lo que significa es que no producen.

Este absentismo de 408 millones de jornadas perdidas equivale, en la contabilidad nacional para el cálculo del PIB, al 1,12 % del total de las jornadas completas. Por lo tanto, a efectos del PIB, este absentismo supone en 2025 la cifra de 18.870 millones de euros que nunca hemos llegado a producir, que nunca llegaron a existir.

Este es uno de los efectos colaterales del absentismo, que provoca que no se haya podido producir el 1,12 % del PIB, que en 2025 fue de 1,685 billones en términos nominales.

Por otro lado, los datos de lo que ha pagado la Seguridad Social por la ILT hasta noviembre han sido 16.642 millones de euros. Los datos de diciembre los conocerán Elma Saiz y su equipo; el resto de los españoles seguimos pendientes, tres meses después, esperando sentados a que los datos se cuadren, adapten, cocinen o manipulen para conseguir que el déficit total del Estado no se desmadre. A estas alturas del año no tenemos ni idea del cierre de la contabilidad de la Seguridad Social, que se ha negado a publicar los datos.

Sabemos que en diciembre del año pasado la ILT costó 1.827 millones y sabemos que este año, en términos de jornadas perdidas, estas han subido en diciembre un 12,2 %. La estimación más burda nos dice que en diciembre de este año la Seguridad Social debería haber tenido que pagar alrededor de 2.100 millones, lo cual nos llevaría a que el absentismo pagado por la Seguridad Social habrá superado los 18.800 millones de euros.

Por lo tanto, dado que sabemos que la media de absentismo ha sido de 43,45 días, esto quiere decir que esos 18.800 millones de euros pagados por la Seguridad Social suponen el 70 % del total del coste. Por tanto, el 30 % restante -que es lo que pagan los empresarios- implica que las empresas tuvieron que pagar unos 8.000 millones y que el coste total del absentismo fue de 26.800 millones.

Si a estos 26.800 millones le sumamos lo que podríamos haber producido y no se produjo por culpa de esos 408 millones de horas perdidas, tenemos que, entre costes directos (26.800 millones) y lucro cesante (18.900 millones), a España y a sus ciudadanos se nos han ido de las manos 45.700 millones de euros.

Esta cifra supone el 45 % del coste de la sanidad de un año o el pago de tres meses y medio de las pensiones contributivas.

Para que vean el desastre al que estamos sometidos, les he preparado este cuadro resumen de lo que ha pasado este año:

En el mes de febrero publiqué en este diario que 1,62 millones de empleados no han ido a trabajar cada mes de 2025, donde explicaba los datos hasta el mes de octubre.

En noviembre y en diciembre la ILT ha escalado a más del 12 % mensual de crecimiento, llevando el total de jornadas perdidas en 2025 a 407,8 millones, cifra que supone un crecimiento del 4,5 % sobre la cifra de 2024.

La situación no solo es preocupante por el volumen de incidencias, que crece más de un 6 %, sino por la repercusión económica que esto está teniendo en la Seguridad Social, que se acerca peligrosamente a los 20.000 millones. Los costes empresariales directos son de 8.000 millones, más el gasto que suponga la sustitución de esos empleados, y lo que el país deja de obtener porque esos trabajadores no estén en activo se acerca ya al 3 % del PIB, cifra que ahora mismo firmaría este Gobierno que fuese su crecimiento real.

Si, como decía la presidenta de Cepyme, el 50 % de esta cifra viene de las administraciones públicas, el problema es mucho mayor, porque de los 8.000 millones que decíamos que pagaban las empresas, el 50 % de ese importe lo pagamos los españoles con nuestros impuestos.

Si malo es que los casi 20.000 millones ya los paguemos los trabajadores, peor es que esa cifra se incremente en 4.000 millones, porque parece que hablar en miles de millones de euros es ya algo trivial y sin importancia.

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