En el 40 Congreso Federal del PSOE, celebrado en Valencia en Octubre de 2021, el ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, endilgó a la militancia una frase-farsa que con el tiempo –y las averiguaciones judiciales, UCO y UDEF- ha demostrado ser una síntesis de su cinismo y desvergüenza: “Lo que hemos aprendido en las casas del pueblo, entre los militantes, entre las compañeras... que ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho».
En su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, 21 de septiembre de 2004, había hablado por primera vez de la Alianza de civilizaciones, de la que dijo tenía como objetivo «tender puentes entre Occidente y el mundo árabe y musulmán».
A la vista de los países (Venezuela, Francia, Suiza, Colombia, Santo Domingo, Emiratos Árabes Unidos (Dubai), e Islas Vírgenes Británicas, sobre los que las investigaciones judiciales, las pesquisas periodísticas y las averiguaciones policiales aportan detalles y conocimiento de las andanzas, negocios, trapicheos de Zetapé, lo de la Alianza de civilizaciones no era sino su excusa y pretexto para hacer los más variados, crudos y auríferos negocios. Y lo que queda por aflorar a la superficie.
De contar nubes a contar cuentas de brillantes
Son tantas las noticias e informaciones sobre las veleidades zapateriles –salpimentadas con las referidas a los registros en la sede del Partido Socialista en la calle Ferraz– que el impacto que provocaron las imágenes del amplio catálogo joyero hallado en el despacho de JLRZ han quedado aparcadas, por lo menos hasta que los gemólogos valoren semejante pedrerío y entonces sí nos quedemos pasmados del todo.
Resulta conmovedor escuchar las voces de todos aquellos, aquellas y aquelles que a pesar de ser abofeteadas por la contundencia de las periciales policiales, creen en su inocencia. Por más que Felipe González no considerase que ZP tuviese «la capacidad suficiente para montar una ingeniera financiera como la que descubre el sumario», las cuentas del que dijo iba a ser un cuenta nubes no son nada corrientes.
¿A qué país de su variopinta alianza querrá huir Rodríguez Zapatero el día en que a Maduro, un suponer, le dé por cantar jaropo con tal de aliviar su presente y futuro penitenciario en USA?
Confianza, confianza y…
Tanto han seguido al pie de la letra el guion preparado por los equipos de socorrismo de la Moncloa, que todos los ministros y altos cargos han salmodiado de igual modo y manera: creer en la inocencia de Rodríguez Zapatero; confiar en la justicia española; apelar a la presunción de inocencia.
¿Y si tanto como han hablado de la confianza que tienen en el que fuera presidente de España, después comparecer los días 17 y 18 del mes de junio ante el magistrado titular del juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, la confianza se mudase en con fianza?
Rápida monclovización de Arcadi España
No han pasado siquiera dos meses desde que fue nombrado ministro y qué rápido y cuán manifiesto es el deterioro que ya sufre Arcadi España. Ya lo puso de manifiesto en sus declaraciones al diario Levante, sin adarme de autocrítica, para que no fuese puesta en duda su fervoroso sanchismo, pero que ahora se haga eco de las delirantes manifestaciones de Óscar Puente, en las que ataca las actuaciones judiciales calificándolas como un ataque a la democracia, supone la confirmación de su contagio del virus monclovita.
Una lástima que gente con criterio propio, como lo tuvo, lo malbarate con tanta rapidez una vez sentado alrededor de la mesa del Consejo de Ministros.
Albares desprecia a su colega de Igualdad
Qué más da que sean secretas, que por ley lo son, las deliberaciones de los consejos de ministros. Lo que sí demuestran es que no hablan, hablan poco, o no se entienden entre ellos y ellas. Prueba concluyente. En el Ministerio de Igualdad califican de falta de respeto que el ministro Albares (Asuntos Exteriores) deje a Ana Redondo (Igualdad, o por lo que parece y más en este caso, igual de) fuera de la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista, a celebrar en Madrid los días 2 y 3 de junio, y a la que asistirán más de setecientas personas. ¿No había entre tantos asistentes una silla para Ana Redondo?
Compromís sigue con su empanada
«El sumario huele mal, muy mal», dice Alberto Ibáñez, diputado de Compromís pero que sigue agazapado tras las siglas de Sumar. En esa frase se queda todo cuanto tiene que decir sobre la que está cayéndole a un gobierno al que sigue dando apoyo, y sin decidirse a dar un paso adelante que ponga en aprietos a pdrsnchz. No, los votantes valencianos de Compromís ya tienen otra prueba de cuanto da de sí este muchacho, que es más bien poco.
Sin que nadie se lo pida, sin necesidad alguna, o puede que, por pura necedad, se permite criticar a Felipe González, diciendo que «tiene morro, mucho morro» por haber dicho ante los empresarios valencianos, que «el presidente del gobierno debía convocar elecciones; elecciones este mismo año». Ibáñez sale por peteneras al afirmar que el señor Boluda tiene en nómina a Felipe González al que, además, le conmina con un inquisitivo: «Así que, señor González, háganos un favor, cállese». Lo que íbamos a salir ganando los valencianos si Ibáñez se aplicase a sí mismo su imperativo.
Del lawfare a la mierda de Rufián
Quien aspira a ser el nuevo yolando de la extrema izquierda en la España que no cree, Gabriel Rufián Romero, habló de lawfare apenas saltó la noticia de la imputación de Rodríguez Zapatero. Al día siguiente, y después de haberse leído el auto –o sea, que opinó una vez más tocando de tuit– dijo aquello de «si esto es verdad es una mierda, si esto es mentira es una mierda aun mayor».
Gran demostración de rigor y conocimiento cuando le ponen delante un micrófono. Pese la rufianesca prisa por comentar los hechos que acontecen en la rúa, y hacerlo con tan nulo rigor como el demostrado, todavía los hay que siguen dándole crédito y muestran admiración por sus modos y maneras parlamentaria, incluso en nuestra Comunidad Valenciana. Cuánta razón tenía Rafael Gómez Ortega, el Gallo: «Hay gente pa´to». Y Rufián, una muestra de lo más evidente.