Un bombero condenado por pirómano tuitero
En mala hora el tuitero tuvo ideas -como las que coloquialmente se dice que son de bombero- como para injuriar como lo hizo a la señora Bravo
Albricias. La Justicia mete mano a alguien que se aprovecha de la facilidad con que se puede insultar desde las redes sociales. Gaudeamus igitur. Si los «tecnooligarcas» no hubiesen dejado que todo el monte fuese orgasmo, el paisano hubiese seguido siendo bombero forestal, habría dejado tranquilos los dedos y evitado tener que ir a juicio y condenado a pagar 900 euros por injuriar a Gabriela Bravo –consellera de Justicia en el gobierno del Botànic– de la que R.L.O. escribió en Twitter: «No se lo tengáis en cuenta, esta señora no tiene el mérito de acostarse con el jefe (peluquines) y nos exige a nosotros mérito y capacidad… cuando llevamos media vida trabajando en esto. Claro que nosotros no comemos pollas, apagamos incendio y eso no debe ser lo que quieren».
En mala hora el tuitero tuvo ideas –como las que coloquialmente se dice que son de bombero- como para injuriar como lo hizo a la señora Bravo, a la que tiene que indemnizar con 3.000 euros más los intereses devengados, que no le vendrán mal de cara a su boda con Ximo Puig que tienen anunciada para el mes de septiembre.
Que insultar y difamar no siga saliéndoles gratis
La irrupción de las redes sociales en nuestras vidas nos afectó a todos. Y de modo más notable al ejercicio del periodismo, hasta el punto de tener que parar muchas de las rotativas que cada madrugada imprimían por decenas de miles periódicos que se vendían en kioskos, que también se han visto obligados a bajar la persiana. Las nuevas tecnologías pusieron en manos de unos -y hunos de la peor condición- instrumentos que les permitían lanzar mensajes sin freno, recato, ni contención alguna.
Si pernicioso resulta para la convivencia que cada quisque escriba o grabe cuanto le pete, por muy vejatorio que sea su mensaje, mucho más grave está siendo la permisiva impunidad de los «tecnooligarcas» por no cerrar el paso a todos los pirados, estúpidos y tronados que se cuelan por las redes para difundir mensajes de odio, racistas, suicidas, bulímicos, denigrantes sin impedimento alguno, ni sanción, como la que sí ha tenido que pagar el condenado bombero forestal cuyo rostro e identidad no han querido revelar los colegas.
La doble traición del PSOE al pueblo saharaui
Que haya dirigentes socialistas que con tal de no llevarle la contraria a su sanchidad traguen con todo cuanto hace, mal se compadece con la libertad de expresión y critica, que han liquidado en Ferraz, 68-70. Que también exista esa complicidad entra las bases, es obnubilación hooligan. El cambio de postura de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental, haciendo suya la postura de la monarquía alauita, la de convertir a la que fuera colonia española en una provincia marroquí más, es traición sin atenuantes.
Que a la hora de proceder a la regularización –tan apresurada como necesaria- de los inmigrantes que viven en España se excluya a los saharauis, muchos de ellos con documento nacional de identidad español, con la fútil excusa y canallesco pretexto de que son apátridas, consuma la traición. ¿Qué piensan, callan y no denuncian los miembros de tantas asociaciones de amigos del pueblo saharaui, antaño nutridas de militantes socialistas y muy activas en varios municipios valencianos, ante esta alevosía? ¿Acaso ese modo de proceder no alimenta especulaciones sobre lo mucho que pueden saber los servicios secretos de Marruecos del contenido de un teléfono de pdrsnchz? ¿Ya no queda nadie en la militancia socialista que se deje aconsejar por don Francisco de Quevedo cuando decía que «no he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo»?
Maquillar a pdrsnchz, que sigue siendo presidente
Dos acepciones ofrecen el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua de maquillaje. La primera, «»aplicar cosméticos a alguien o a un parte de su cuerpo, especialmente su rostro”. Y esta otra: «Modificar la apariencia de algo para disimular su verdadera naturaleza». El presidente que sigue siéndolo del Gobierno de España, pdrsnchz, ha hecho del maquillaje de su rostro un hecho consuetudinario.
De ahí que no haya tenido reparo alguno en incrementar el costo de los servicios de estilismo y cosmética para sí y su gobierno. Que lo necesita para estar más presentable, lo que no es fácil por mucha que sea la capa de afeite que le apliquen. El nuevo concurso tiene un costo anual de 46.107 euros por el primer año del servicio que, en caso de ser prorrogado, se elevaría a más de ochenta y tres mil euros. Si hay que tener muy de pedernal el rostro para perpetrar esta otra traición al pueblo saharaui –otra cosa sería si hablásemos del Polisario – no bastará un lifting por disimular y más bien será necesario usar un taladro picapedrero.
¿Por qué Ábalos fue candidato por Valencia?
La pregunta sigue siendo tan pertinente como ayuna de respuesta. El presidente del gobierno tiene en sus manos la facultad de nombrar y cesar ministros. Eso hizo con José Luis Ábalos Meco, sin que nunca diese a conocer las razones por las que lo destituyó. El por qué lo hizo candidato por Valencia sigue siendo la pregunta que Pdrsnchz no responde, dándole igual que se la haga un periodista, se la planteen desde la tribuna del Congreso, o que un osado miembro de su partido pretenda saberlo.
En el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo cada testifical que allí se ha escuchado ha ratificado la capacidad de enredo que tenía Ábalos, maniobrando con la complicidad de lo más evidente de quienes viajaban en el Peugeot que desempolvado por The Objective ha resultado ser otro trampantojo. Era un Mercedes. Todas y cada una de las revelaciones que con paciencia y una caña se van dando a conocer alimentan la esperanza de saber por qué el yerno de Sabianiano, sin necesidad alguna de primarias ni secundarias, decidió otorgar a su apenas conocido Ábalos la inmunidad parlamentaria post destitución. Y antes, la impunidad para que hiciese lo que le diese la gana durante meses y años en sede ministerial.