Nos dieron para la dana, pero no se lo dan a los afectados
Y ya metido en esa faena, que denuncie don Arcadi ante quien corresponde, que no es otro que el vicepresidente primero Carlos Cuerpo, los filibusteros modos del Consorcio de Seguros
El nombramiento de Arcadi España –otro ministro valenciano, albricias dijeron— fue saludado con satisfacción por la paisanos panegiristas de la izquierda como una acertada decisión de pdrsnchz , por aquello de que venía a reforzar el peso del «poder valenciano», lema que acuñase en sus tiempos Eduardo Zaplana.
Hacían recuento los más entusiastas de la procedencia valenciana de cuantos se sientan, tan apretujados que no caben y se rozan sus codos en la mesa del consejo de ministros. A falta de su calidad –excepción hecha de la última incorporación– el número de ministros no nos dice nada y menos de su valencianía, que a la hora de la verdad se demuestra con obras, que en verdad son amores, y no con la partida de nacimiento, ni tampoco porque hayas servido de modelo para un ninot fallero.
Si hace falta, cuerpo a Cuerpo
Su propio currículo es el mejor aval de Arcadi España. Ahora lo tendrá que demostrar aprobando la asignatura pendiente que, además de los Presupuestos Generales del Estado que no hizo María Jesús Montero, sigue siendo la infrafinanciación autonómica que padecemos los valencianos.
Y mientras trata de deshacer ese nudo gordiano/valenciano que nos tiene amarrados, bien podría denunciar y, llegado el caso, batallar cuerpo a Cuerpo, por un asunto que afecta de modo flagrante y canalla a los damnificados por la dana: averiguar dónde están los 946 millones aprobados por la Unión Europea para paliar los daños y que no han llegado a sus destinatarios, a pesar de habérsenos concedido a España hace ya seis meses. Y ya metido en esa faena, que denuncie don Arcadi ante quien corresponde, que no es otro que el vicepresidente primero Carlos Cuerpo, los filibusteros modos del Consorcio de Seguros, que sigue recortando, racaneando o no haciendo entrega de las indemnizaciones ofreciendo agilizar los pagos con quitas del treinta por ciento.
Zulima Pérez se equivocó y mucho
Se entiende el entusiasmo contagioso y compartido de dirigentes del socialismo valenciano y amigos de Arcadi España Garcia (Carcaixent, 1974) al conocer su nombramiento como nuevo ministro de Hacienda.
Otros socialistas y quienes le conocen celebraban que con Arcadi se elevaba de modo más que evidente el mediocre nivel del actual grupo de ministros valencianos. Razón que les movió a asistir a su toma de posesión.
La representante del Gobierno en la Comisión Mixta Estado-Generalitat, Zulima Pérez, consideró que bien podía ausentarse de la reunión, atención al dato, la primera que iba a celebrarse -al fin y por fin- cuatrocientos sesenta y cinco días de la dana, para irse a Madrid y agasajar a Arcadi España.
Qué error, qué inmenso error el de Zulima, hacer esos novillos siendo tantos los trabajos pendientes e inaplazables para tratar de paliar los innumerables daños causados por las aguas desbordadas. Porque ésa y no otra es la función y propósito de la comisión que tanto había costado alumbrar. Y no fue posible esa primera reunión porque doña Zulima consideró que era más importante estar al lado del ministro que de las víctimas.
Los daños a la agricultura, o albarda sobre albarda
Dejamos atrás la Cuaresma y hoy celebramos –y debemos felicitarnos por ello- la Pascua de Resurrección. Una resurrección que no llega para un gran número de damnificados por la dana, que seguirán con su cruz a cuestas y teniendo que seguir haciendo más y más vía crucis, que no otra cosa son las estaciones burocráticas que aún padecerán. De los que han sufrido daños en sus campos los hay que han tenido que esperar porque dependían de Tragsa, empresa que en teoría se encarga del arreglo de sus tierras, pero si son limítrofes con barrancos, que dependen de la Confederación Hidrográfica del Júcar, le corresponde a ésta dar la solución… que todavía no da porque todo está en estudio. ¿Y qué me dicen del pasmo de quienes han recibido ya indemnizaciones por daños en sus viviendas pero el concepto dice «defunciones» sin haber tenido ningún fallecimiento en su familia?
Menos mal que frente al desiderátum burocrático, que no otra cosa es albarda sobre albarda, muchos agricultores han encontrado en las cooperativas y AVA el correcto asesoramiento y apoyo. ¿Y cómo entender que haya ayuntamientos que han cobrado el IBI del 2025, porque si tienen personal para ello, pero cuando se les pregunta por qué todavía no han devuelto el del 2024, como compensación por los daños sufridos, alegan que no tienen personal?
Ya toca que intervenga el VAR judicial
La prueba de fuerza, llámesele pulso o desafío, que vienen manteniendo la jueza de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra -a la que flaco favor le hizo el que le endilgó lo de «jutgessa del poble»- y el ex presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, no tiene por ahora vencedora ni vencido.
Ambas partes siguen pugnando, tratando de doblegar al oponente. Puede que haya colegas de la prensa, picapleitos, vecinos y curiosos que se sientan entretenidos con las sucesivas entregas de estos encontronazos, como si de seguir un serie televisiva se tratase, pero las víctimas no están para estas clase de entretenimientos y necesitan respuestas. Que no parece puedan venir como resultado de una indagación que, por hacerse con las orejeras puestas, no deja que sea vea toda la amplitud del campo que se debe estudiar en todos los sentidos.
¿No sería del todo conveniente llegados a este punto de la instrucción que el VAR judicial interviniese de una vez para corregir los errores, algunos ya palmarios, que no pueden más que aportar frustración a familiares y amigos de las víctimas?
¿Por qué la parroquia de San Nicolas se salvó de las llamas?
No es suficiente una sola visita a este templo, restaurado gracias a la magnanimidad de la Fundación Hortensia Herrero, para apreciar la riqueza pictórica que atesora y no únicamente en sus frescos que, con razón sobrada, admiten la consideración de «Capilla Sixtina valenciana» con que ya se la conoce. Viendo la calidad de los cuadros situados en algunos de sus altares laterales pregunté por la extrema pulcritud y técnica con que habían sido restaurados, consiguiendo borrar con suma habilidad los daños que creí habrían sufrido por la barbarie revolucionaria y destructiva, protagonizada por grupos anarquistas y comunistas que a partir de julio de 1936, se ensañaron contra tantos templos y sacerdotes de nuestra diócesis.
«No», me dice quien conoce lo sucedido. «Este templo es cierto que estuvo a punto de ser destruido sacrílegamente, como tantos otros que sucumbieron a la acción de exaltados, pero formaba parte de quienes venían dispuestos a quemarlo, el joven cartelista Josep Renau, que logró convencer a los del piquete que desistiesen, alegando que su padre había trabajado en años anteriores en unas obras de conservación y restauración de los frescos». Que sea esta curiosa pincelada histórica una razón añadida a las muchas ya conocidas para acercarse hasta san Nicolás todos aquellos que todavía no la hayan visitado y admirarán una obra bien hecha.