El mensaje de una abogada del Tribunal de la Rota para tener éxito en el matrimonio
Los gravísimos desastres matrimoniales a los que me dedico son fruto de una evangelización inadecuada, que no ha puesto, desde la infancia, en la adolescencia y en el proceso hacia la madurez de esas dos personas, la mirada adecuada hacía la verdad, el bien, y la belleza de la propia vida y del matrimonio
El 19 de marzo de 2026, el Santo Padre León XIV nos envió un mensaje, con motivo del décimo aniversario de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia del Papa Francisco, donde transmitió, a toda la Iglesia universal, un luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar. Ahora, el Papa actual pide a toda la Iglesia universal el valor para continuar este camino y hacerlo por un sendero sinodal, es decir, que nos compete a todos: sacerdotes y laicos.
1. Dios es el inventor del matrimonio y Dios es el inventor de la unión sexual matrimonial.
2. El matrimonio es un bien, tanto para cada uno individualmente, como para los dos juntos en su unión indisoluble.
3. Un hijo es el mayor bien que un matrimonio, de acuerdo con el designio de Dios, puede dejar en este mundo.
4. La evangelización sobre el matrimonio es necesario que sea gradual, progresiva, que ponga, a cada uno de los cónyuges y a los dos juntos -como unidad indisoluble que son- cara a cara con Dios para discernir y decidir qué hacer y cómo hacerlo, para potenciar su unión indisoluble, para buscar el bien individual y conjunto, para procrear y custodiar y criar a la prole -decisión personalísima de ambos- y para intentar vivir, del mejor modo posible, todos y cada uno de los derechos y deberes que les incumben como matrimonio y, así, llegar al Cielo, a la santidad.
5. Esta progresiva evangelización, que incumbe a toda la Iglesia universal, habrá de acomodarse al país, a la cultura, a las costumbres, a la historia personal y familiar y a las circunstancias particulares y al modo de vida actual.
El matrimonio no puede ser ajeno y prescindir de situaciones reales actuales, tales como la homosexualidad, la ideología de género, los vientres de alquiler, la fecundación in vitro, los embriones congelados, la venta de óvulos bajo el falso amparo de donaciones por cuestión de solidaridad, a venderse y prostituirse por dinero. Pues todo ello es realidad, actual y con bastante facilidad. Y son -en palabras del Papa- «cambios antropológicos y culturales».
6. La progresiva evangelización, en la unión indisoluble del matrimonio, debe llevar a fomentar la unidad entre los cónyuges en todos los campos. De ahí, que pudieran ser unas reglas generales:
A. DIOS NO ES INHUMANO. Incluso, nos dice la Sagrada Escritura, llegada la plenitud de los tiempos DIOS SE ENCARNÓ. Lo que supone que no haya nada, ni de cada uno, ni de cada matrimonio, que no le importe a Dios.
Y si Dios no es inhumano, es seguro que no nos pide nada, ni a cada uno ni a cada matrimonio, que sea inhumano.
El Papa nos señala que, el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, nos debe estimular a buscar «el crecimiento, la consolidación y la profundización en el amor conyugal y familiar y a redescubrir que el amor en el matrimonio siempre da vida y es real, precisamente en su modo limitado y terreno (…) Puesto que la fragilidad forma parte de la maravilla que somos nosotros».
Nadie se casa con alguien tan magnífico, que es irreal.
B. El matrimonio claro que atrae a los jóvenes de hoy. Un amor para siempre atrae, hoy y siempre… Aunque sea progresivo el decrecer de los matrimonios y de los matrimonios por la Iglesia.
Por eso, aunque el matrimonio atrae a los jóvenes de hoy, hay que mejorar toda la evangelización acerca de él, en el niño, en el joven y sobre todo en los novios y en todo lo previo a contraerlo.
Sin olvidar que los ministros son ellos mismos; que la Iglesia no casa, se casan ellos mismos.
C. Aunque no sea algo aplicable siempre y en todo caso, sí puede tenerlo en cuenta el evangelizador, a modo de regla general para sus consejos a cada matrimonio, teniendo en cuenta sus particularidades: Que lo que sirve para unir a los dos, ¡adelante! y lo que los separa, muy posiblemente ¡no es lo que Dios quiere!
Comentaba un ponente a los asistentes, colgado también por YouTube, que era un hombre con un buen matrimonio, dentro del curso que impartimos sobre «La belleza de la sexualidad». ¿A Dios le importa mi placer en la unión sexual con mi mujer? ¡Por supuesto que le importa!
D. Tanto con el matrimonio como con la unión sexual matrimonial Dios quiere el bien individual de cada uno y de ambos, en esa unión particularísima, y que sea el medio para procrear. El Papa nos invita a descubrir que «el amor en el matrimonio siempre da vida».
E. Los gravísimos desastres matrimoniales a los que me dedico son fruto de una evangelización inadecuada, que no ha puesto, desde la infancia, en la adolescencia y en el proceso hacia la madurez de esas dos personas, la mirada adecuada hacía la verdad, el bien, y la belleza de la propia vida y del matrimonio, contando con las deficiencias propias y las de la otra persona con la que me caso, conociéndola bien.
Nadie se casa con un misterio, con un enigma y sin un proyecto común para toda la vida.
F. En la progresiva evangelización habrá que ayudar a tomar decisiones libres, maduras, responsables, sopesando ventajas e inconvenientes de casarse o no, con él o con ella, y de casarse ahora o postponerlo, acudiendo al auxilio divino del Espíritu Santo para acertar, asumiendo las consecuencias de nuestros actos, y no dejándose llevar por impulsos, por «casarse es lo que toca».
Esto evitaría, como sucede en tantas y tantas ocasiones, que jóvenes que van bien en el terreno profesional, sean un desastre en el tema matrimonial, con una grave falta de madurez afectiva y sentimental.
G. Pueden existir vicios y adiciones: Al alcohol, a las drogas, a la pornografía, al sexo, a la masturbación, trastornos alimentarios: anorexia, bulimia y vicios por atracón, a la compra compulsiva para ahogar un sufrimiento.
¿Lo cura el matrimonio? No, el matrimonio no cura nada. Hay que ir curado al matrimonio.
¿Cómo se cura? Reconociéndolo, queriendo curarse, dejándose acompañar en el camino hacia la sanación y dejándose ayudar.
H. El camino sinodal a recorrer también es seguir progresando en el reconocimiento de la idéntica dignidad del hombre y de la mujer respetando, eso sí, la particular idiosincrasia de cada cual, porque no somos iguales.
Por ejemplo, hay traducciones de la Biblia que, en el Génesis, recogen que Dios los creó varón y hembra… No, hembra es equiparable a macho, y hombre a mujer. Varón es un término que deviene del Imperio Romano y era tal y tan grande su dignidad, que no existía equiparación para la mujer. Si Dios nos creó con la misma dignidad, nos creó hombre y mujer.
I. Ante las crisis matrimoniales:
a) ¿Qué me enamoró de ti? Porque eso está ahí, es presente y hay que volver a los inicios…
b) ¿Vicios? ¿Adicciones? ¿Incapacidades? ¿Problemas sexuales?
¿Qué se puede hacer? Habrá que ver qué se puede hacer, hasta dónde hay que ceder y si se puede o no conseguir algún éxito duradero en cada caso.
c) Mi matrimonio va como van nuestras relaciones sexuales, me dijo una buena mujer. Si van bien, estamos estupendamente. Si van mal, estamos a la gresca. ¿Uno es causa? ¿El otro es efecto? No hay tal, pues ambos se interseccionan, durante el día y en la noche.
En el mensaje, el Papa León nos insta a «seguir profundizando en la esperanza bíblica de la presencia amorosa y misericordiosa de Dios, que permite vivir historias de amor, incluso atravesando crisis familiares».
Y nos confirma en que «hemos sido hechos para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor».
J. PROBLEMAS:
a) Problema sexual en la mujer:
1. Si no siente satisfacción, existe el peligro de que caiga en la neurosis, nos alertaba Karol Wojtyla en su libro «Amor y responsabilidad»
2. A la mujer no le sale espontánea y naturalmente manifestarle a él, a las claras, lo que siente, lo que quiere, lo que desea y el camino a través de ella para lograr su satisfacción.
3. Y, como me decía una buena mujer: El hombre, de adivino no tiene nada.
b) En la sexualidad hay una felicidad insuperable. Decía una mujer experimentada: La sexualidad es amor y premio del matrimonio. Y ese fue el título de su ponencia en el curso.
c) Conviene considerar la gravísima condena a la mujer cuando fueron expulsados del Paraíso Adán y Eva. El segundo anatema fue: ansiarás a tu marido y él te dominará.
El problema de la sexualidad más que en el hombre está en la mujer.
7. La realidad es que el mayor éxito en este mundo es el ÉXITO EN EL MATRIMONIO.
Por eso, mis dos últimos libros los dedico A los valientes que se casan por la Iglesia y… a los que se han equivocado. Dios deja siempre una puerta abierta para poder enderezar la vida. ¡Siempre!
León XIV nos anima a descubrir la belleza de la vocación al matrimonio, reconociendo la fragilidad humana y confiando en la gracia, deseando llegar a ser santos a través del matrimonio y de la familia. Y nos indica que la espiritualidad del amor familiar está hecha de miles de gestos reales y concretos, cada día.
El Papa León XIV, en este mensaje, convoca para octubre de 2026 a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo entero para, juntos, discernir sinodalmente los pasos que se deben dar para el buen anuncio del Evangelio a las Familias de hoy, con un camino sinodal a la luz de Amoris laetitia.
Rosa Corazón es doctora en Derecho, abogada del Tribunal de la Rota de España y de Tribunales Eclesiásticos, profesora, autora de nueve libros jurídicos (de ellos, seis sobre el matrimonio) y miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.