Preguntas en fríoJosé Luis Torró

San Vicente Ferrer, patrono fijo discontinuo

No quiero pensar que sea contagiados por el reproche que le hace el separatismo catalán por su decisiva intervención en el Compromiso de Caspe

Los valencianos, qué le vamos a hacer, tenemos nuestras peculiaridades que a menudo tratamos de disimular -o no- con el recurso al meninfotismo, palabro que a falta de su inclusión en el diccionario de la RAE la inteligencia artificial nos dice que «es una actitud de indiferencia, desinterés o pasotismo ante asuntos que deberían preocupar».

Lo traigo a colación dentro de la octava de la festividad de San Vicente Ferrer, Patrono de la Comunidad Valenciana, que siéndolo de toda ella, no toda ella lo celebra como festivo. ¿Paradoja, anomalía o ambas? De los 542 municipios de la Comunidad Valenciana, en menos de la mitad fue festivo el pasado lunes por así permitirlo el calendario laboral autonómico en combinación con las fiestas locales. Cualquier otro reino, país, principado, imperio o comunidad autónoma, que contase entre sus naturales con un personaje tan universal como nuestro San Vicente Ferrer, lo recordaría con pompa y circunstancia. Los valencianos, sin embargo, lo hemos convertido en patrono fijo discontinuo. No quiero pensar que sea contagiados por el reproche que le hace el separatismo catalán por su decisiva intervención en el Compromiso de Caspe. Pero todo pudiera ser en la tierra en que consentimos que el meninfotismo sea tanto aptitud como actitud.

¿Para cuándo recuperar nuestro derecho civil?

Alguien apuntará que esa indolencia nos ha llevado a no empeñarnos como debiéramos en la recuperación de nuestra competencia legislativa en Derecho Civil, tal como se reconoce en nuestro Estatuto de Autonomía, y como sí rige para ciudadanos de seis comunidades autónomas. Resulta de lo más encomiable, por didáctica y reivindicativa, la labor de la Asociación de Juristas Valencianos, con José Ramón Chirivella como principal apóstol, y quienes con él hacen pedagogía en foros y municipios, reclamando la modificación constitucional que haga posible que tengamos un Derecho Civil que nos permita legislar en materias de derecho de familia, sucesiones y empresa familiar, tal como se recogía en nuestro reformado y ampliado Estatuto de Autonomía de 2006. Competencias que el Tribunal Constitucional nos birló hace diez años.

Medio año sin dar respuesta al Congreso

En octubre del pasado 2025 la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, recordaba a la presidenta de las Cortes Valencianas que éstas manifestaron el 21 de junio de 2021 haber nombrado «una delegación para la defensa de la Proposición de reforma constitucional». Y añadía que, en el caso de que se mantuviese la voluntad de impulsar esa reforma –lo que no parece a la vista de otra prueba de meninfotismo – facilitase la composición de la delegación «a efectos de posibilitar su inclusión en el orden del día de la próxima sesión plenaria».

¿Cuándo doña María de los Llanos Massó, presidenta de las Cortes Valencianas, urgirá a los grupos políticos que se pongan las pilas y con el mismo ánimo de consenso y entendimiento de quienes acordaron hace veinte años una más que aseada reforma de nuestro Estatuto posibilitarán, al menos, que una delegación vaya al Congreso y defienda la propuesta de reforma constitucional?

El hermano de Ximo Puig, camino del banquillo

Los empresarios Francis Puig (hermano del ex presidente de la Generalitat) y su socio Joan Enric Adell se sentarán en el banquillo para responder de los presuntos delitos de fraude y estafa en la obtención de subvenciones por parte de la Generalitat Valenciana y la catalana entre los años 2015 y 2018.

Los procesados, según se señala en el auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia, que ampara la instrucción efectuada por el magistrado Jorge Martínez Ribera –marido de la jueza Nuria Ruiz Tobarra que instruye la causa de la dana– actuaron «para incrementar ficticiamente los gastos con los que justificar unas subvenciones que no podrían haber cobrado o en importes inferiores».

¿Se imaginan que el tal Francis no fuese hermano de Ximo Puig sino de Francisco Camps o de Juan Francisco Pérez Llorca? ¿De cuántos cíceros sería el tamaño de los titulares con que se destacaría en los mismos medios que ahora no mencionan ni de pasada la vinculación fraternal y subvencionados de Francis y Ximo?

¿Se acabaron las primarias en Compromis?

Pues parecer ser que sí. Han cedido el paso a la proclamación por exaltación. Y eso es lo que ha hecho Mónica Oltra, la ex vicepresidenta del Consell que los suyos empujaron hace cuatro años a la dimisión para no ver comprometidos sus puestos de trabajo. Esta semana la ex se ha montado un aplec en los jardines del Botánico -en día y hora propicia a las lipotimias- para «aceptar el reto» de ser la candidata -autoproclamada- a la alcaldía de Valencia, una vez que Papi Robles, de la que se decía iba a ser la candidata de Compromis, le haya dejado expedito el acceso a la candidatura municipal.

La ex vicepresidenta tendrá que sentarse en el banquillo por el presunto delito de haber tapado a su ex marido, condenado por agresión sexual contra una menor tutelada por la Generalitat. Oltra –en otro tiempo dedicada al escrache y a los pases de modelo de camisetas anti-Camps- ha cargado contra el lawfare de la cúpula judicial ante la mirada cómplice de Irene Montero, Sira Rego -que al parecer es ministra del gobierno de pdrsnchz- y Rosalenga da Silva, esposa del presidente del Brasil.

¿Quiere Rufián el voto censatario?

Ocasión perdida por Gabriel Rufián no presentándose el acto de encumbramiento de Mónica Oltra, con lo que ello hubiese significado a favor de la unidad de la izquierda de la izquierda que predica y sin que, por el momento, consiga levantar entusiasmos. Parece que lo suyo es plantear preguntas, unas más retóricas que otras. Entre las últimas, una que hiede más a voto censatario que al derecho democrático de los ciudadanos que propugna «un hombre (o mujer), un voto». De ahí su afirmación no exenta de egolatría: «Estoy harto de tener la razón. La pregunta que nos tenemos que hacer como formaciones de izquierda es por qué un currela de Mercadona vota lo mismo que Juan Roig. ¿Quién se equivoca, el currela o Juan Roig?» Si Rufián quiere le doy mi respuesta, pero estoy seguro de que no le iba a gustar.

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