Córdoba existe de noche
Hace un par de semanas alzaba la voz en este artículo advirtiendo de que las cifras del comienzo de año apuntaban a cierto estancamiento, si no retroceso, en el mercado turístico cordobés. Días después, el Instituto Nacional de Estadística sacaba sus números para confirmar lo anunciado. Ante esta situación se reclamaban desde aquí medidas claras que sirvieran para impulsar la temporada baja que atravesamos ahora. Acciones para que esas miles de personas que viven en la provincia de quienes nos visitan tuvieran cierto apoyo y que no fueran solo la iniciativa privada la que tirase hacia adelante.
Afortunadamente, estamos de enhorabuena. La principal institución encargada de velar por el turismo cordobés, el Ayuntamiento, se ha puesto las pilas y ha lanzado una iniciativa ambiciosa y amplia para convencer a los turistas de que a esta ciudad se puede venir en julio y agosto. La iniciativa Córdoba es más, noches de verano es digna de aplauso y respaldo. Unificar bajo una misma marca festivales como el de la Guitarra, el Córdoba live, el Califa Fest; reunir la oferta de El Alma de Córdoba, el espectáculo ecuestre de Caballerizas, la visita a Medina Azahara o Naturaleza Encendida, y poner en marcha conciertos en la zona del Puente Romano y retomar los del Jardín Botánico es una iniciativa que debemos aplaudir.
Si a esto le sumamos el respaldo mostrado desde el Cabildo con la apertura de siete de las más importantes iglesias de la Ruta Fernandina en horario nocturno para favorecer el movimiento de visitantes en zonas más alejadas de la Mezquita-Catedral, tenemos un cóctel que puede dar grandísimos frutos. Y todo ello promocionado a través de una página web en la que cualquiera que quiera venir a la ciudad puede tener toda la información, acceso y entradas a estos espectáculos.
Está bien, muy bien diría yo, que el Ayuntamiento se ponga las pilas en esta materia. Podríamos pensar que esta iniciativa debía haberse lanzado antes de julio, pero como no todo va a ser perfecto tampoco creo que sea justo que critiquemos el movimiento cuando se produce.
Hasta el momento habían sido pocas las iniciativas y sobre todo privadas enfocadas a convencernos de que en Córdoba se puede estar en verano. Recuerdo aquí el programa El verano más fresco que lleva a cabo el Grupo Rosales o la apertura de diversas terrazas en hoteles de la ciudad.
Mientras vemos en los informativos que en Europa hay una ola de calor abrasadora que no vacía ni París, ni Roma, ni Florencia aquí comenzamos a darnos cuenta de que debemos perder los complejos y hemos de sacar la cabeza. Porque es cierto que aquí hace calor, pero también lo es que hay pocas cosas comparables como visitar Medina Azahara a la luz de la luna, pasear por el Alcázar Viejo, disfrutar de esos maravillosos espectáculos nocturnos en la Mezquita, el Alcázar o Caballerizas o de un paseo por las calles de la ciudad visitando las iglesias fernandinas mientras paramos en alguna de nuestras tabernas a tomarnos una cerveza y picotear algo. Es una oferta casi inigualable. Estas cosas ya se hacen en Roma, se hacen en París, se hacen en Burdeos, se hacen en Madrid, o se hacen en Barcelona después de jornadas de termómetros elevados. Ya era hora de que se hicieran en Córdoba. Bienvenida sea esta iniciativa. Ahora toca disfrutarla y darnos cuenta de que somos capaces de hacer cosas en el ámbito turístico mirando el bien común y no el ombligo propio. A pasear.