¿Qué nos dieron los romanos?Luis J. Pérez-Bustamante

Óscar tiene razón

«Es verdad. Todos se han confabulado en contra de Pedro. Menos mal que ahí sigue él: limpio, inmaculado, digno y recto»

Óscar tiene razón. Todo el mundo se ha puesto de acuerdo para acabar con Pedro.

El que estaba llamado a pasar a la historia como el pacificador del mundo y el justiciero de los tecnooligarcas va camino de ser recordado como un mártir de la democracia española. Óscar tiene razón. Existe una confabulación para acabar con el Gobierno de Pedro. El que es todo un dechado de virtudes y un avanzado a su tiempo se está viendo sitiado por el acuerdo que hay entre todos para llevárselo por delante.

La primera que se lo quiere llevar por delante es su mujer, Begoña, que en lugar de dedicarse a trabajar en el sitio que le habían buscado se encaprichó de un software y se lo llevó a casa. Y resulta que eso no podía hacerlo.

También se ha confabulado contra Pedro, su hermano David, al que parece que le buscaron un puesto en la Diputación de Badajoz para que tuviera su dinerito y no tuvo ni la osadía de aprenderse el camino a su despacho. Y claro, resulta que eso tampoco puede hacerse.

Pero es que la cosa no queda ahí. Sucede que los que se montaron en el coche con Pedro también se han confabulado en su contra. Porque parece que Ábalos y Koldo desde que echaban gasolina en esas carreteras de Dios, andaban ya decidiendo a quién le iban a dar las obras y cómo se iban a levantar la pasta. Qué insolidarios y qué injustos fueron con el hombre que lo sacó del ostracismo.

Y lo mismo debió pasarle a Santos Cerdán, que, además de dedicarse a cobrar suculentas comisiones, decidió reunir en la sede del partido a unos pocos para montarse una tramilla que se llevase por delante a los que osaban poner en duda el buen nombre de Begoña. Imperdonable, desde luego. Con amigos así no va uno o ninguna parte.

Pero la cosa no queda ahí y al parecer incluso el que fuera líder espiritual de la izquierda progresista; el visionario que a punto ha estado de conseguir la pacificación de Venezuela; el hombre que era el paradigma de la generosidad y el altruismo le cogió gusto a las joyas y los encargos y con tal de que sus niñas pudiesen sacar adelante su empresa cambió su papel de comisionado por el de comisionista.

Es verdad. Todos se han confabulado en contra de Pedro. Menos mal que ahí sigue él: limpio, inmaculado, digno y recto. Y menos mal que existen jueces, policías, guardias civiles y fiscales que velan porque Pedro no lo pase tan mal investigando y descubriendo la confabulación judeomasónica que han montado la familia y los amigos de Pedro para acabar con su Gobierno.

Hay que ver. Pobre Pedro. Todos estaban en su contra y él no se enteraba de nada. Si es que Óscar tiene razón. Menos mal que está él para consolarlo.

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