Sábado de reflexión
Hoy es sábado de reflexión y, como sé que ustedes son unos ciudadanos muy comprometidos, los imagino a todos sentados en el sofá o en el sillón de su casa leyendo los programas electorales de los partidos que mañana aspiran a conseguir escaño en las elecciones autonómicas. Los estoy viendo ahora mismo delante de los voluminosos programas con un cuaderno en el que están apuntando similitudes y diferencias de lo que cada una de las fuerzas políticas nos ofrece en materia de impuestos, de educación, de sanidad, de infraestructuras o de cualquier otro aspecto que ustedes consideren importante.
Seguro que estarán devanándose los sesos mientras apuntan los pros y contras de unos y de otros en pos de tomar la mejor decisión sobre quién debe regir el futuro de Andalucía en los próximos cuatro años. Estarán ustedes ya con la cabeza echando chispas. Hacen bien.
Mañana hay que ir a votar y qué van a hacer ustedes hoy en la calle, tomándose una cervecita en un sábado de patios de Mayo Festivo en Córdoba. Es mucho más interesante lo otro, lo de andar pensando en qué votar y qué no votar.
Seguro que están ustedes dedicados a esta digna labor después de haber disfrutado de dos semanas de apasionante campaña electoral. Con unos debates que nos han quitado el sueño y que han suscitado no pocas conversaciones sesudas, profundas y analíticas en todas las cafeterías y bares de la ciudad. Les imagino huyendo de las colas del Alcázar Viejo o de la eterna espera en el restaurante porque se está mucho mejor en casa, rodeado de papeles, analizando qué será del futuro de nuestros hijos. No es para menos después de estas dos semanas en las que hemos escuchado a todos los candidatos desgranar propuestas y propuestas y más propuestas sobre lo que van a hacer. No me cabe la más mínima duda. Confío en ustedes.
Yo, por mi parte, si les soy sincero, como ya lo tengo todo pensado, visto y releído y me voy a encontrar los bares vacíos por su celo electoral, voy a salir a la calle, me voy a tomar una cervecita con mi señora y voy a disfrutar de los olores y colores del Mayo Festivo cordobés. Y luego, mañana, como he tenido suerte, iré de presidente suplente de una mesa electoral que, con mi habitual buena estrella, me acabará tocando presidir para aguantar durante un montón de horas a interventores, apoderados y otras hierbas partidistas glosando las bendiciones de sus candidatos.
Pero bueno, lo haré con gusto y lo haré como siempre llevo haciendo desde que cumplí los 18 años. Votando, que eso es lo importante. Ésa es la clave de esta democracia en la que vivimos, imperfecta, sin duda alguna, pero que por lo menos cada cuatro años nos da la oportunidad de expresarnos y decidir qué es lo que no nos gusta e, incluso si hay suerte, lo que nos gusta. Así que ya saben ustedes. Reflexiónenlo bien hoy y mañana vayan a votar. Porque si no votamos igual cualquier día nos botan y lo acabamos lamentando.