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MontecassinoHermann Tertsch

Los enemigos de la prioridad nacional

Lo que están pidiendo los británicos como los holandeses, los rumanos o los austriacos y alemanes es esa Prioridad Nacional que permita a los nativos europeos volver a sentirse en su patria que les han robado en los pasados lustros

No voy a hablar de las listas de concesión de viviendas sociales o ayudas en España, ni de las listas en los hospitales y la procedencia de los nombres. Ni de los porcentajes de inmigrantes que trabajan en España, Francia, Holanda o Alemania ni cuantos son los que viven exclusivamente de subvenciones del erario. No voy a hablar del encubrimiento y ocultación de los delitos y graves crímenes cometidos ni de la lenidad de las sentencias y la persecución que llevan a criminales inmigrantes a cometer cientos de delitos y sumar decenas de detenciones y no haber pisado la cárcel.

No voy a insistir en que en España un Gobierno ilegítimo, corrupto y delincuente está importando masas de criminales potenciales o consumados para convertirlos en sus jenízaros particulares contra «la ultraderecha» que será la inmensa mayoría del pueblo español que se resiste a ser borrado de la historia por una banda de malhechores sin escrúpulos que han convertido el Gobierno español en una plataforma de acción del hampa de los bajos fondos y el crimen organizado internacional. Pero como verán todo lo que añadiremos también tiene que ver directamente con la prioridad nacional y la soberanía. Tiene que ver con la identidad nacional y la civilización que hemos heredado y no tenemos derecho a dejar que lo destruyan nuestros peores compatriotas aliados con los enemigos históricos de nuestra libertad, de la verdad y del legado de miles de años de amor, inteligencia y esfuerzo.

Todo Occidente está infestado de enemigos de nuestra civilización que nos pretenden obligar al suicidio. Véase el primer ministro británico Keir Starmer. Es un socialista radical ya radicalmente fracasado, cuya conducta es una mentira total a los niveles de sordidez e iniquidad de los bajos fondos a que nos ha acostumbrado en España, otro socialista, Pedro Sánchez. Starmer, como Sánchez, sabe que su pueblo, en una inmensa mayoría, lo desprecia y lo odia. Las elecciones municipales de hace una semana lo dejaron muy claro.

Miles de laboristas, muchos de ellos decentes y trabajadores se han ido al paro porque los británicos se mueren de asco ante un gobernante que muestra obsesión por destruir la nación y por dar poderes especiales a sus únicos grandes aliados ya, una inmigración musulmana ya decidida a asumir una hegemonía cultural y política aún siendo una pequeña minoría.

Sánchez lleva a cabo una inmensa operación criminal para cambiar radicalmente el censo de España

Sánchez lleva a cabo una inmensa operación criminal para cambiar radicalmente el censo de España y añadir millones de votos cautivos de nuevos españoles sin relación con España que esta fabricando sin pausa por todo el mundo. Starmer está formándose con toda la izquierda inmensas hordas de colectivos musulmanes dispuestas a todo por mantener sus subvenciones y pagos del Estado que les garantiza este gobierno. Como Starmer se hunde esta semana cada hora que pasa, nadie duda de que es capaz de cualquier cosa por salvar su pellejo político.

Y tendrá tentación de hacer algo mañana cuando está convocada en Londres una manifestación bajo el lema de «Unamos el Reino» que reclama algo que están reclamando por toda Europa continental las fuerzas nacionales y que es la defensa de la soberanía y de la nación, de la cohesión nacional en la cultura propia, con la propia identidad y en la civilización occidental. Lo que están pidiendo los británicos como los holandeses, los rumanos o los austriacos y alemanes es esa Prioridad Nacional que permita a los nativos europeos volver a sentirse en su patria que les han robado en los pasados lustros.

Por supuesto, Starmer ha tachado de inmediato la manifestación de ultraderechista y ha amenazado directamente a los participantes con acciones de máxima contundencia en la represión en cuando le den algún pretexto. En un hecho sin precedentes ante una manifestación legal, Starmer se ha reunido con el alcalde de Londres, el islamista radical paquistaní Sadiq Khan y la jefatura de la policía para pergeñar planes contra los manifestantes.

En otro hecho inaudito ante esta manifestación, Starmer ha vetado la entrada al Reino Unido a oradores invitados por los organizadores, entre ellos a parlamentarios y comunicadores europeos. Starmer que ha dejado entrar en el Reino Unido y trata con mimos, privilegios y guantes de seda a los peores radicales del islamismo, el mismo Starmer que siendo fiscal fue de hecho encubridor de las bandas de violadores paquistaníes de Rotherham porque entorpeció decisivamente las investigaciones, prohíbe la entrada al Reino Unido a conservadores holandeses, alemanes o polacos porque van a denunciar los atentados contra la nación que están perpetrando los líderes socialistas en el Reino Unido y en toda Europa.

Lo que Angela Merkel comenzó de la manera más brutal para su fase decisiva de transformación de Europa y ha destruido en gran parte el tejido social, la economía y la convivencia en Alemania se ha extendido por todo el continente. En el Reino Unido los guardias islámicos prohíben ya a los británicos pasear perros por ciertas zonas. En Alemania, bandas árabes que cobran protección en los negocios de barrios enteros dictan las formas de vestir en los barrios y bañarse en los lagos y los ríos.

En Viena donde ya son musulmanes la mitad de los alumnos de primaria, los musulmanes han tomado la isla del Danubio y como si de una revancha por no conquistar la ciudad en 1683 han proclamado la isla territorio propio en el que ya rigen sus reglas y se impone la violencia y la amenaza a los austriacos que se atrevan a considerar que están en su patria en esa isla en el Danubio que es uno de los lugares favoritos de esparcimiento y recreo con numerosos locales, eventos musicales y hasta una playa nudista ya bajo acoso permanente.

Probablemente sea el Reino Unido con Francia y Holanda, el país en que más cerca esté el conflicto civil, racial o religioso, llámenlo cultural o civilizacional. En Holanda han empezado a arder los centros de acogida para los refugiados porque los vecinos saben que estos centros equivales a la destrucción de su entorno, de su seguridad y de su forma de vida. Son los gobernantes europeos y occidentales en general los que han permitido las invasiones incontroladas y la tiranía de la cultura del abuso que se ha extendido en todos las comunidades inmigrantes pero muy especialmente en las musulmanas.

Estas ya ha entrado en una nueva fase en la que proclaman abiertamente no solo su rechazo a toda integración sino su voluntad e intención de imponer en todas las sociedades occidentales sus propias leyes que son las que llevaron a tantos países que ocuparon antes a ser estados fallidos, pozos de violencia miseria y odio.

Hay que hacer un llamamiento a todas nuestras sociedades nacionales occidentales a rebelarse contra el enemigo interior como contra el histórico. Y hay que tener el coraje de transmitir políticamente a nuestras naciones que la prioridad nacional no solo es lógica e imprescindible. Debe tener la inevitable consecuencia de la remigración, que es la deportación para revertir inmensos errores. Gran parte de los inmigrantes que han llegado en los pasados años a Europa van a tener que abandonarla. Quienes promueven la resignación diciendo que quien ya esta aquí se tiene que quedar son tan traidores a la supervivencia de la nación como quienes promocionan a los traficantes y hacen suculentos negocios con ellos.

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