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MontecassinoHermann Tertsch

La UE entierra la democracia

Bruselas anuncia su injerencia masiva en las elecciones húngaras

La Comisión Europea presidida por Úrsula von der Leyen y su colosal aparato de propaganda han anunciado que ya está interviniendo directamente en las elecciones húngaras. Son los mismos que utilizaron pruebas falsas y ya plenamente desacreditadas para apoyar la anulación de unas elecciones presidenciales en Rumania. Son los mismos que han sido acusados por el Congreso de los Estados Unidos de injerencias masivas en seis elecciones en diversos países europeos. Son los mismos que pagan con el dinero del contribuyente a cientos de ONG y medios de comunicación por hacer propaganda a favor de la política fracasada de esta Comisión Europea que lleva muchos años haciendo a los europeos cada vez más pobres y menos libres.

Abiertamente y esta vez ya sin tapujo alguno Bruselas anuncia que ha activado una herramienta especialmente diseñada para censurar en las redes sociales aquellas opiniones e informaciones que no sean de su agrado y no convengan a los partidos que mantienen aun esa mayoría menguante que suma el Partido Popular Europeo con toda la izquierda. Si es por la Comisión Europea nunca volverá a haber unas elecciones en los países europeos que sean limpias en las que las diferentes posiciones políticas se enfrenten en igualdad de condiciones.

La Comisión Europea ha activado el «mecanismo de respuesta rápida contra la desinformación», que permanecerá activo hasta una semana después de las elecciones parlamentarias del 12 de abril. Y se aplicará a todos lo relacionado con estas elecciones. Este mecanismo, como unos verificadores todos ellos pagados por la Comisión Europea y como numerosas ONG subvencionadas por la UE todas ellas del mismo cariz ideológico socialdemócrata, ha sido creado como varios otros so pretexto de luchas contra injerencias exteriores, como las rusas, las chinas o las ahora más combatidas, las norteamericanas.

En realidad no es sino un mecanismo de censura, intimidación y propaganda para la autodefensa y bunquerización de la política de esa alianza socialdemócrata que encabeza el Partido Popular europeo con Von der Leyen a la cabeza y todas las fuerzas de la izquierda. Ahí esta ese Acta de Servicios Digitales (DSA) y el Escudo Democrático (EUDS), eufemismos tras los que se esconde los mecanismos e instrumentos que responden a la voluntad decidida de Bruselas de no permitir que las ideas conservadoras compitan en igualdad de condiciones con las ideas socialdemócratas del PP, socialistas, verdes, comunistas o islamistas.

La Comisión Europea y muchos gobiernos de países europeos gobernados por el Partido Popular y la izquierda, a la cabeza el gobierno de Berlín, han declarado una guerra política total al primer ministro Viktor Orban y su partido conservador Fidesz que aplica una política conservadora en educación y familia, que se niega a aceptar la inmigración y que busca formas de afrontar la guerra de Ucrania por via de la negociación y que no pase por una financiación indefinida del gobierno de Zelenski.

Viktor Orban es un símbolo y Hungría un baluarte de estas fuerzas patriotas conservadoras que se oponen a la política de de la Unión Europea del centralismo, wokismo, inmigración masiva, destrucción de la nación, socialismo e ingeniería social. Destruir a Orban es hoy la obsesión de Von der Leyen, de Friedrich Merz, de Emmanuel Macron y todos los principales defensores de esa política. Se trata de hacer frente a la minoría cada vez más fuerte que forman los partidos que llaman de «ultraderecha» y que son todos los conservadores, patriotas y soberanistas.

Lo cierto es que esa Comisión Europa y la cada vez más precaria mayoría en el Europarlamento lleva varios años preparando mecanismos e instrumentos para hacer frente a unas fuerzas ante las que ya han perdido la batalla política. Por eso tienen que recurrir a mecanismos administrativos, judiciales o de este tipo de nada disimulada lucha ideológica que combata a la derecha real con recursos torticeros.

Que están pervirtiendo y destruyendo la democracia con estos mecanismos generados por los euroburócratas es evidente. En la práctica, a través del «Acta de Servicios Digitales» (DSA) de la UE, las plataformas están obligadas a colaborar con organizaciones de «verificación de hechos» financiadas por la UE para censurar rápidamente contenidos bajo el pretexto de «lucha contra la desinformación».

Las élites de Bruselas y gobiernos afines, deciden a qué contenidos pueden acceder o no los húngaros en las redes sociales durante la campaña, el recuento de votos y después. Von der Leyen y su tropa utilizando de nuevo sus herramientas de influencia para interferir en las elecciones democráticas de un Estado soberano con clara voluntad de influir masivamente en el resultado. Con métodos ya más sofisticados que las meras amenazas de Von der Leyen a los votantes como sucedió en las pasadas elecciones que, pese a ello, ganó Giorgia Meloni. Entonces se vio que el descrédito de la UE hace necesarios instrumentos más contundentes que la mera propaganda e intimidación financiada desde Bruselas.

La Comisión Judicial del Congreso de los EE.UU. reveló recientemente que la Comisión Europea había interferido en al menos ocho elecciones en Estados miembros, ya forzando la censura en redes sociales. Se trata de Países Bajos (2023 y 2025), Francia (2024), Irlanda (2024 y 2025), Moldavia (2024), Eslovaquia (2023) y el escandaloso caso de Rumanía (2024).

Publicaciones, comunicaciones y declaraciones políticas contrarias a la política socialdemócrata, intervencionista y «Koke» de la UE fueron censuradas en campaña. La información sobre la catástrofe de la política migratoria, la invasión de ilegales y su clara relación con el vertiginoso aumento de la criminalidad y las agresiones sexuales en los países europeos fue sistemáticamente censurada.

Ahora quieren manipular al electorado húngaro para liquidar a las fuerzas conservadoras bajo su líder Viktor Orban e imponer un candidato títere de Bruselas que es un miembro del Partido Popular que acude aliado a todas las izquierdas. Se trata de utilizar todos estos nuevos instrumentos generados con dinero público de los europeos para censurar a Orbán y su partido Fidesz y promocionar el voto a su pelele Péter Magyar y a su partido indirectamente subvencionado de forma masiva a través de ONG que es TISZA.

El hecho es que en toda la UE y gobiernos se preparan para operaciones fraudulentas en las elecciones como único método de frenar a las fuerzas nacionales de la derecha. Ahí tienen esa nueva forma de identificación digital que impone el gobierno de extrema izquierda y delincuente que es el de Pedro Sánchez y que abre las puertas al fraude tanto como ciertos sistemas cibernéticos de recuento, entre ellos, Smartmatic, un ingenio utilizado para el fraude en Venezuela cuyo uso se ha extendido por multitud de países. En el caso de estas próximas elecciones húngaras, la Comisión Europea actúa como un gobierno invasor contra la voluntad popular de los húngaros y su liberad de expresión, de información y de elección. Si tuviera éxito, difícilmente en Europa podrá volver a haber unas elecciones medianamente limpias.

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