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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Los guardias civiles mueren porque el gasto político es mucho más importante que el orden público

Estamos frente a una degradación pública de todos los servicios importantes de nuestro país: Sanidad, Educación, Orden Público, Infraestructuras o Vivienda

Hay gente miserable en la vida, porque miserable «se aplica a una persona que actúa con mezquindad, bajeza moral o falta de generosidad; también se dice de alguien que se comporta de forma ruin o moralmente pobre».

María Jesús Montero ha alcanzado su máximo nivel de ruindad y de bajeza moral al decir que la muerte de Germán y de Jerónimo fue un «accidente laboral» cuando perseguían una lancha de narcotraficantes.

Este es el segundo caso, tras la muerte de otros dos guardias civiles en Barbate. Por tanto, ya no se trata de un hecho aislado, sino de una situación que se repite y que, además, confirma las reiteradas denuncias de JUCIL, la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil: este cuerpo combate el narcotráfico en la zona en inferioridad de condiciones técnicas.

La falta de empatía y la carencia de principios y valores que demuestra la exvicepresidenta del Gobierno, tratando de defender que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no asistiese al funeral de estos dos muertos por, en definitiva, considerarlos como un accidente laboral, demuestra la calaña de los que nos gobiernan.

La Policía y la Guardia Civil han sido maltratada por este Gobierno

Pero lo peor de todo es que los que nos gobiernan encima nos quieren hacer creer que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no tienen por qué quejarse de nada, porque están perfectamente equipados para combatir la delincuencia.

Así que hoy me toca darle otro zasca con la mano abierta a este Gobierno que no sabe lo que se lleva entre manos, bien porque tiene miserables, bien porque tiene holgazanes, bien porque algunos son de baja estofa, bien porque son incompetentes, bien porque son inútiles o bien porque siguen las consignas del más malvado de todos, que es el que preside habitualmente el Consejo de Ministros.

Me toca demostrar, como siempre, que el Gasto Público no se utiliza correctamente. Se gasta de forma ineficiente porque cada día tenemos más gasto político que no sirve de nada, más que para pagar subvenciones inútiles, para pagar Organismos Autónomos que colocan sobrinas, rescatan empresas a cambio de «presuntas» mordidas, se llevan pasta por quitar sanciones o porque solo sirven para colocar a Koldos en Consejos de Administración para que se forren y ayuden a forrarse a otros; todo eso sí, pagado con el dinero de los contribuyentes.

Por eso, este gasto hay que llamarlo por su auténtico nombre: gasto político.

El orden público y la seguridad, que constituyen el capítulo 3 de la clasificación funcional del gasto en la Contabilidad Nacional, se dividen en cuatro subgrupos principales: el subgrupo 1, correspondiente a los servicios de policía, entre los que se incluye la Guardia Civil; el subgrupo 2, que recoge el gasto en protección contra incendios; el subgrupo 3, relativo a los tribunales de justicia; y el subgrupo 4, donde se contabiliza el gasto vinculado a las prisiones. El resto tiene un peso insignificante sobre el total.

Todo el capítulo 3 sumó en 2018 un total de 21.542 millones de euros que supusieron un 4,3 % del total del gasto público, mientras que la Policía (incluida la Guardia Civil) suponía 13.495 millones de euros, la partida más importante de este capítulo, pero que solo representó el 2,7 % del total del Gasto Público.

Seis años después, la suma total del Orden Público y la Seguridad llegó a 28.628 millones de euros, con un crecimiento del 32,9 %; esto supone un crecimiento 11,2 puntos porcentuales menos que el crecimiento total del gasto. Esto lleva a que la Policía y Guardia Civil bajen su peso al 2,4 % y el capítulo entero pase a ser el 3,9 %.

Así tenemos que, excepto la protección contra incendios, que crece más que la media (+54,4 %), el resto lo hace por debajo de la media del capítulo y muy por debajo de la media del gasto total.

Esto lo que demuestra es que la Policía y la Guardia Civil han sido maltratadas por este Gobierno: su gasto crece 14 puntos porcentuales menos que el gasto total, incluidos los salarios, con lo cual las posibilidades de tener un equipamiento en condiciones para poder luchar contra los narcotraficantes, que tienen a su disposición muchos más medios, dejan a la Guardia Civil al pie de los caballos.

Para que, además, llegue después la ex «Recaudadora Mayor del Reino» y diga que estas muertes son producidas por un «accidente laboral».

Estamos frente a una degradación pública de todos los servicios importantes de nuestro país: Sanidad, Educación, Orden Público, Infraestructuras o Vivienda. Solo se salvan últimamente Defensa y Prestaciones Sociales.

De las 7 claves de la Economía del Bienestar, 5 están tocadas y casi hundidas y solo 2 están acompasadas al gasto total, porque aquí lo que crecen son las mamandurrias, que decía Esperanza Aguirre, y que a Ignacio Basco y a mí nos gusta llamar Gasto Político y que sabemos que molesta, en especial a este Gobierno.

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