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Así se enteraron Marlaska y la directora de la Guardia Civil de la muerte de dos agentes en Huelva

Así se enteraron Marlaska y la directora de la Guardia Civil de la muerte de dos agentes en Huelva

Una reacción indigna

La directora de la Guardia Civil se enteró de las muertes durante un acto de autobombo de Marlaska y siguieron como si nada

La secuencia que publica El Debate muestra cómo un mando avisó a Mercedes González de lo sucedido el viernes pasado sobre las 11.30 horas y lo que ocurrió después. O lo que no ocurrió

La directora general de la Guardia Civil se enteró del accidente provocado por una narcolancha en el que murieron dos agentes en Huelva mientras asistía a una rueda de prensa de autobombo del ministro del Interior. Y siguieron como si nada.

Fernando Grande-Marlaska había convocado el pasado viernes a la prensa a las 11 horas en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. Iba a presentar dos macrooperaciones antidroga en el océano Atlántico: la operación Alfa Lima, que se saldó con la incautación de casi 11.000 kilos de cocaína y 8.500 de hachís; y la operación Abisal, en la que la Benemérita intervino más de 30 toneladas de cocaína.

A esa misma hora, a 80 millas náuticas de la costa de Huelva, se producía el choque mortal entre dos embarcaciones de la Guardia Civil. Pero cuando empezó la comparecencia, la noticia aún no había llegado a Madrid. El ministro estaba felicitándose delante de los periodistas por lo que definió como un «contundente y decisivo avance estratégico» contra el crimen organizado de carácter transnacional cuando un mando entró en la sala y pidió a la directora general de la Guardia Civil que le acompañara, como se aprecia en la secuencia que publica El Debate.

El ministro del Interior, durante la rueda de prensa del pasado viernes

El ministro del Interior, durante la rueda de prensa del pasado viernesMinisterio del Interior

Fue media hora después de empezar la comparecencia. En ese momento, Mercedes González abandonó la estancia cariacontecida, mientras el ministro seguía hablando y respondiendo las preguntas de la prensa. «Ahora tenemos inteligencia y capacidades para desarrollar operaciones integrales capaces de golpear de manera simultánea las rutas de trasporte, las infraestructuras logísticas y los mecanismos de financiación del crimen organizado», presumió Grande-Marlaska.

González volvió a entrar apenas un minuto después, ya conociendo la terrible noticia: un guardia civil había muerto en el acto a consecuencia del brutal impacto y otro camino del hospital. Además, había dos agentes heridos. La directora general de la Guardia Civil fue directa a hablar con la directora de comunicación del Ministerio del Interior, que estaba en primera fila. Después se sentó nuevamente. La inquietud entre los colaboradores del ministro era palpable, aunque nadie puso a Grande-Marlaska al corriente. Los periodistas tampoco sabían nada aún.

Su equipo optó por que la comparecencia siguiera. La dircom de Interior, Nieves Goicoechea, avisó de que iba a ser la última pregunta, aunque acabó concediendo tres más: una sobre la peligrosidad de la operación Abisal, dado que los detenidos iban fuertemente armados, y otras dos de Antena 3 y Telecinco sobre el hantavirus. En total, nueve minutos más. En ese espacio, a Grande-Marlaska le dio tiempo de cargar contra el PP por instrumentalizar una emergencia sanitaria. «Tampoco es ninguna novedad en el caso del PP, que utiliza todas las crisis importantes, relevantes, que exigen una novedad en el tratamiento. Pero tampoco vamos a perder tiempo», señaló.

Acabada la comparecencia, Mercedes González se acercó al ministro. Sin embargo, optó por no decirle nada allí mismo, sino esperar a que los asistentes se marcharan. Disimuló unos minutos más.

El ministro del Interior se libró el sábado de los abucheos en el funeral de Jerónimo y Germán porque directamente no fue, pero le estaban esperando este miércoles. Grande-Marlaska presidía el acto de Jura de Bandera de los alumnos de la 131 promoción de la Academia de Guardia Civil de Baeza. Y en cuanto empezó a hablar de la lucha contra el narcotráfico, comenzaron los pitos y abucheos: «Comprendo, entiendo, vuestro dolor, vuestra rabia, nada, nada puede confesar, compensar, nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo», se disculpó. La organización tuvo que llamar a «guardar el respeto y la debida compostura» por megafonía para que pararan.

La Moncloa reconoció el martes que no midió las consecuencias de la ausencia del ministro en el funeral de los dos agentes, al que envió en su lugar a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y a la propia Mercedes González. «Nunca pensamos que sería noticia que no estuviera el ministro. Igual ahí sí nos equivocamos», asumieron fuentes gubernamentales. Pero fuera de micrófono. Porque, delante de las cámaras, la portavoz del Ejecutivo no solo no reconoció error alguno, sino que justificó a Grande-Marlaska: «Se encontraba al frente de la emergencia» del hantavirus, según sostuvo Elma Saiz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. No fue hasta el sábado por la tarde cuando el responsable de Interior viajó a Tenerife con los también ministros Mónica García y Ángel Víctor Torres.

Por si fuera poco, el lunes por la noche María Jesús Montero se hizo el haraquiri en el debate de Canal Sur, al rebajar lo sucedido a un «accidente laboral». Lo que provocó aún más indignación entre los guardias civiles. La candidata del PSOE tuvo que retractarse un día después, a su manera. Y el Gobierno puso en marcha una operación de control de daños. Pero ya era tarde.

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