Pedro, dile esto a León XIV
Cuéntale que en España uno de cada cuatro embarazos no llega a término. Y que ocurre gracias a una ley del aborto que se lleva por delante cada año a más de 100.000 criaturas perfectamente viables
Quedan tres semanas para que llegue el Papa a Madrid, pero Pedro Sánchez lo visitará antes, el 27 de mayo, como si no pudiera aguantarse.
Siempre me sorprendió la facilidad de los Papas para tratar con gente que hace bandera de todo lo contrario de lo que defiende el Evangelio (ya saben, el pastor y las ovejas, el libre de pecado y las piedras). Pero me sorprende aún más el empeño de determinados ateos por verse con el Papa e incluso apropiarse de sus palabras. O de una parte de ellas, como si el mensaje de la Iglesia pudiera comprarse por separado, como bebidas del supermercado.
El caso es que Pedro Sánchez se verá con León XIV en el Vaticano unos diez días antes de su viaje apostólico por España. Desconocemos si para instruirle sobre lo que se encontrará aquí. O si para venderle la necesidad de convertir el Valle de los Caídos en el Memorial Félix Bolaños. Sea como sea, aquí le dejamos algunos puntos que puede tratar con él en su encuentro del 27 de mayo.
- Le puede decir que en España uno de cada cuatro embarazos no llega a término. Y que esto ocurre, entre otras cosas, gracias a una ley del aborto que se lleva por delante cada año a más de 100.000 criaturas perfectamente viables.
- Le puede contar que hace justo dos meses una chica de 25 años se quitó la vida con ayuda del Estado. Y que lo hizo contra el criterio de su padre (parece que también de su madre) y sin que mediara un dolor incurable.
- A mayores, le puede explicar que no quiso participar de una Misa en recuerdo de las víctimas de un accidente de tren. Y que cada vez que hay una tragedia bajo su mando, sustituye la confesión mayoritaria de los españoles por un pebetero ardiente y un cuarteto de cuerda.
- Por último, le puede preguntar por el octavo mandamiento. Y si le cubre todo aquello que dijo sobre Bildu («no se pacta nada»), Puigdemont («me comprometo a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia»), los pactos con Podemos («no dormiría por la noche») o la amnistía («no entra en la Constitución»).
Cuéntele, cuéntele. Y después le dice que el peligro de España es la oposición. Y no usted mismo.