¡Gracias a Donald Trump!
El coro mediático socialdemócrata en España se lanzó desde el primer momento a condenar la acción militar norteamericana que ha traído la liberación de nuestros compatriotas
Ayer pisaron suelo español los españoles, secuestrados durante uno o más años en las mazmorras de Nicolás Maduro hasta el día anterior. Lo primero que tenían que haber hecho todas las autoridades españolas, desde el Rey Felipe VI hasta el todo sentido minúsculo ministro Albares, es haber dado gracias al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por haberlos sacado del sórdido pozo en el que los habían metido los sicarios de la miserable dictadura narcotraficante y socialista, aliada, socia y cómplice del Gobierno español de Pedro Sánchez y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Como también debieron manifestar su gratitud a los miles de soldados norteamericanos, policías y miembros de la DEA que se jugaron la vida y participaron en la busca y captura con gran éxito del jefe de la banda criminal que ha tenido secuestrados a los españoles y desde hace 25 años a toda la nación venezolana.
Lo que ha sucedido en España, sin embargo, ha sido algo muy diferente a lo que el sentido común y la decencia nos recomendaban y nos debería llenar de vergüenza. Hemos visto como el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, y después por desgracia también el Rey Felipe hablaban de nuestros compatriotas «retenidos» en Venezuela bajo la dictadura de Maduro y liberados por Trump. Te «retiene» un atasco, un retraso en un vuelo o el mal tiempo en un viaje. Los españoles estaban presos, secuestrados sin defensa ni garantía ninguna en unos centros carcelarios de tortura. Los eufemismos llegan a ser peores enemigos de la verdad que las mentiras. Y si por algo se odia tanto a Donald Trump en la progresía y este reino del eufemismo y la hipocresía que es la Europa socialdemócrata es porque, a su voluntad de acción para crear una nueva realidad favorable para su patria y sus compatriotas, se añaden sus formas directas e implacables de decir las cosas.
El coro mediático socialdemócrata en España se lanzó desde el primer momento a condenar la acción militar norteamericana que ha traído la liberación de nuestros compatriotas. Y hemos llegado al paroxismo de la vileza con gravísimos insultos a los venezolanos por alegrarse de que Donald Trump, sí, Donald Trump y el Ejército norteamericano, hayan dado el golpe rotundo inicial para comenzar el desmantelamiento de la dictadura que ha torturado y asesinado sin pausa e inundado de dolor y miseria toda Venezuela desde hace un cuarto de siglo. «Gusanera fascista» llama uno de los doctores de la izquierda chekista televisiva a la gran colonia de exiliados venezolanos en España, solo parte de los más de ocho millones repartidos por el mundo, huidos de la maldición del socialismo y del crimen organizado, valga la redundancia. Ya saben, las víctimas del socialismo no tienen derecho a quejarse.
Stalin mandaba al Gulag a quien se quejara de la calidad de la sopa en el Ejército y Kim Jong-un ejecutaba a quien no aplaudiera lo suficiente a su tirano. La televisión pública española RTVE que compite en vileza con las televisiones de Cuba o Venezuela dedica ya prácticamente todo el día a programas de propaganda política que demonizan, criminalizan, difaman y ponen en la diana a todos los que no aplaudan al Gobierno socialista delincuente y corrupto. Los venezolanos son culpables, como los cubanos, de no disfrutar de los regímenes criminales que los aplastan a ellos, pero que pagan bien a socialistas y comunistas españoles que eligen tertulianos.
Las autoridades europeas que llevan décadas esperando evolución en las dictaduras socialistas de Iberoamérica, y que por eso financian a la mafia comunista de Cuba y financiaron a Nicaragua y Venezuela, ahora llevan una semana desde la captura de Maduro y consideran intolerable que no tengamos ya una transición exquisita rumbo a la democracia más perfecta. La transición a la democracia empezó cuando María Corina Machado diseñó con su gente una fórmula de acudir pese a todos los impedimentos a unas elecciones bajo la dictadura, hacer una movilización prodigiosa y garantizar, en una milagrosa operación, la posesión de las actas electorales. Desde entonces nadie puede poner en duda que los criminales son criminales, los usurpadores son usurpadores y los narcotraficantes no pueden escudarse en una institución presidencial.
Pero el mundo siguió igual hasta que Trump constató lo que ya era cierto en su primer mandato: que Venezuela con narcos, blanqueo, agentes chinos, militares rusos, militantes islamistas de Hezbolá y la guardia iraní, más todos los mercenarios de la peor especie, suponían una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Y que está infectando a todo el subcontinente desde su mando total en Cuba con México, Colombia y Brasil como exponentes peligrosísimos. Gracias a esto volverá, no mañana ni pasado, la democracia y la libertad a Venezuela. Delcy Rodríguez, con la pistola en la sien de todos los cargos que le esperan en Nueva York, si no sirve de sumisa encargada de desarmar a sus camaradas, abrirá todos los resortes necesarios para que EE.UU. controle y acabe con esas mafias omnipresentes en las estructuras del Estado y fuera de ellas.
Y la heroica María Corina y los demócratas pasarán a tener su papel legítimo de protagonistas de la vida política y el futuro de Venezuela cuando los enemigos de todo lo que significan no tengan capacidad de incendiar el país. ¿Qué a Trump le interesa el petróleo? Gracias a Dios. Así no lo tendrán ni los chinos ni los rusos ni los iraníes y servirá como ya sucedió en el pasado para que norteamericanos y venezolanos hagan de Venezuela un país próspero, rico y alegre.
Los que piden plena soberanía y plena democracia hoy y ahora en Venezuela no la han pedido en 25 años. No tenían prisa. Gracias a María Corina Machado y gracias a Donald Trump, Venezuela será democrática mucho antes de lo que creen esos arrogantes políticos europeos que están destruyendo las democracias en sus propios países con cada vez mayor censura e ingeniería social.
La buena noticia es que, aparte de Trump en EE.UU., hay muchas fuerzas en Occidente decididas a acabar con los eufemismos y la miseria moral de la cobardía. Así, Vox acaba de denunciar a Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional por su colaboración con el régimen criminal de Maduro. Y las víctimas de Zapatero han empezado a hablar. Pronto tendremos, aparte de los casos que ya se investigan en EE.UU., documentos y pruebas de todos los lazos de corrupción y complicidad entre aquella banda de asesinos en Caracas y la banda del crimen organizado que gobierna en España.
Están pasando cosas muy buenas. Y hay que dar las gracias a Donald Trump. También puede caer estos días el criminal régimen de los clérigos islamistas en Teherán. También con mucha ayuda de Israel y Trump. Es un buen comienzo de 2026. Solo ver las caras, los lloros y los lagrimones de la canalla izquierdista española lo confirma.