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MontecassinoHermann Tertsch

De la mala fe al ridículo

La cumbre de la Unión Europea con la CELAC en Colombia ha sido un patético fracaso y un alarde de inmoralidad

La política de la Comisión Europea bajo Ursula von der Leyen es tan inmensa decepción para sus partidarios en la alianza de populares y socialistas como radical confirmación de todos los temores y advertencias hechas por las fuerzas a la derecha del Partido Popular. Ahora ya hay momentos en los que cunde el pánico entre los populares. Tanto que intentan enmendarse a sí mismos, como sucedió el jueves cuando se unieron a Patriotas, Conservadores y Soberanistas para imponer por primera vez un recorte de las disparatadas imposiciones del Pacto Verde que el propio PP había creado con sus aliados socialistas y verdes.

Los desastres que ya ha causado la política del consenso socialdemócrata, intervencionista, antinacional y de permanente ingeniería social, se reflejan en un empobrecimiento general y vertiginoso de las clases medias en toda Europa, un colapso de la seguridad por su política de inmigración y un hundimiento de la competitividad europea debido a las automutilaciones de la suicida ideología climática, el Pacto Verde y sus cien mil derivadas.

Pero hay algunos campos en los que la política errónea se hunde en abismos del bochorno y el ridículo sonrojante. La política exterior es uno de ellos. La política exterior es una competencia nacional que, como tantas otras, cada vez usurpa con mayor desfachatez la Comisión de doña Ursula.

Los últimos Altos Representantes para la Política Exterior y de Seguridad -Moguerini, Borrell y Kallas- que teóricamente aplican una política consensuada de los 27 países en el Consejo Europeo, se han dedicado a hacer una política diseñada por el monstruo burocrático ideologizado de Bruselas con todas las lacras y miserias del progresismo. Así, practican abiertamente desde el chantaje para imponer ideologías de género y climática en África a la financiación con miles de millones de tramas de ONG que promocionan el wokismo, el socialismo y el odio a Occidente.

Donde quizás alcanzan la cima de esta política de la UE cínica, socialista y liberticida es en Iberoamérica. Porque cumple además con un vicio añadido a la ideología del fracaso y al ridículo: la evidente mala fe. Allí es donde se percibe con más fuerza la muy clara voluntad de sabotear todos los intentos de las naciones iberoamericanas de salir del lodazal intervencionista, socialista y criminal que desde hace más de medio siglo estrangula su libertad, su seguridad y su desarrollo y prosperidad.

Y sobre todo es allí dónde se percibe claramente que la Comisión Europea y la burocracia de Bruselas prefiere la alianza con los regímenes criminales de Cuba o Venezuela y los socios de estos como Gustavo Petro, Lula da Silva y otros aspirantes a tiranos, que apoyar la política de Donald Trump de guerra a los cárteles de la droga y a todo el crimen organizado que tiraniza estos países bajo la bandera del socialismo o progresismo.

La cumbre de Santa Clara en Colombia de la UE con la CELAC, ese bodrio inventado por Cuba y el chavismo para intentar vaciar a la OEA, ha sido una prueba más la pasada semana de que toda la política europea en Iberoamérica es socialista y colonialista en su promoción de las aberraciones woke en unas sociedades mucho más conservadoras y todavía estructuradas.

El fracaso de participación en la Cumbre UE CELAC de Santa Clara ya ha sido espectacular. Pocos jefes de gobierno, con solo siete europeos. Las 60 delegaciones de 27 países europeos y 33 americanos se vieron por supuesto enredadas en la maniobra de convertir aquella cumbre en un acto de condena contra «el imperialismo» como llaman a la presión norteamericana para acabar con el cartel de los Soles en Venezuela y la usurpación de la presidencia por Nicolás Maduro.

Von der Leyen, Kallas y la tropa de la UE así como los delegados de los países, ni siquiera se han avergonzado de utilizar la cumbre en la guarida de Gustavo Petro, un destacado miembro de las organizaciones del crimen organizado transnacional que son el Foro de São Paulo y grupo de Puebla, para unirse al mensaje del narcosocialismo y acusar a Washington de violar el derecho internacional. Cuando saben que solo Washington puede acabar con la pesadilla asesina que es el secuestro de Venezuela por el crimen organizado. Pero Maduro caerá y muchos de sus cómplices también. Todos ellos son parte del entramado narcosocialista y todos ellos han recibido masiva ayuda de Bruselas frente a sus rivales internos conservadores.

Así, la Unión Europea se queda una vez más con los perdedores. Si las naciones europeas sufren y son perdedoras absolutas bajo la política suicida contra su competitividad y su prosperidad que les ha impuesto Bruselas en su política energética, industrial, agraria, de transporte, etc., muchas naciones iberoamericanas sufren regímenes corruptos y narcosocialistas protegidos por la Unión Europea.

Una vez más queda en evidencia que Bruselas solo se ocupa de su propio poder y los intereses de sus elites y que impone derrota y fracaso allá donde influye. Saboteando a EE.UU. e intentando impedir la liberación de Venezuela y de Cuba, a cuya dictadura comunista sigue financiando directamente, la UE no solo muestra su mala fe, sino que multiplica el ridículo del perdedor ante la historia.

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