El rodadero de los lobosJesús Cabrera

La Aemet cambia el mapa de Córdoba

«Ha hecho a su puñetera flor una simplificación de la provincia en la que los pueblos no están donde debieran»

Si hasta ahora usted escuchaba a Roberto Brasero decir, por ejemplo, que la Aemet prevé fuertes lluvias en la Subbética es lógico que se imagine la bella estampa del agua saltando de cubierta en cubierta por los tejados de la parroquia de la Asunción de Priego o bajando en cascada desde el barrio de la Villa hasta la plaza Vieja de Cabra. Si es así, está usted en lo correcto.

Lo que no es tan correcto es que la Aemet, por razones que se nos escapan a los cordobeses, ha decidido por su cuenta y riesgo cambiar las lindes interiores de la provincia de Córdoba. El pastel se ha conocido esta semana cuando la Junta de Andalucía informaba del regreso a las aulas escolares tras el paso de la borrasca Leonardo. Los colegios permanecerían cerrados en la Subbética cordobesa, que era donde la Aemet mantenía la alerta para el jueves.

El sentido común hizo pensar que esa prohibición afectaba a lo que realmente es la Subbética; esto es, de Lucena a Almedinilla y de Doña Mencía a Iznájar. Hasta ahí todo bien, pero la alarma saltó cuando dijo la Junta que la alarma de la Aemet afectaba a 25 pueblos, algo imposible a no ser que se hubiesen conquistado nuevas tierras y nosotros -y Salvador Fuentes también- no lo supiéramos.

La realidad es mucho más tosca y menos refinada de lo que uno pudiera pensar. Resulta que la Aemet ha hecho a su puñetera flor una simplificación de la provincia de Córdoba en la que los pueblos no están donde debieran. Por ejemplo, en el listado de las Subbética entran bellos pueblos campiñeses como Montilla, Aguilar de la Frontera, Baena, Espejo o Castro del Río. Una locura, vamos.

Además, este supuesto rigor científico con el que se debe regir la Aemet ha creado unas situaciones que mueven a la hilaridad cuando no a la compasión. Resulta que para ellos Montemayor es Subbética y Fernán Núñez, en cambio, es Campiña, cuando todo el mundo sabe que están separados a tiro de piedra, y nunca mejor dicho.

Esto no es serio. Y no lo es porque vulnere unas divisiones geograficas que podrán ser subjetivas -y en parte lo son- sino porque la Aemet tiene el alto cometido de avisar a todos los españoles de los riesgos y peligros de la meteorología que muchas veces son mortales. Sus alarmas corren como la pólvora y al momento sabe cada uno lo que va a ocurrir en su entorno y cómo tiene que comportarse.

La división geográfica actual de la Aemet no cumple con la división de la provincia que conocen los cordobeses, aunque tampoco es necesario descender al detalle absurdo al que se llegó en su tiempo por razones políticas de dividir la campiña en Sur y Este, por ejemplo.

En la actualidad hay nueve comarcas que se pueden reducir perfectamente a cuatro que, además, son climatológicamente homogeneas: Sierra, Vega, Campiña y Subbéticas. Ajustarse a la realidad de la provincia no es un capricho sino una cuestión de seguridad. Que Montemayor sea Subbética y Fernán Núñez sea Campiña puede sonar divertido, como que Montoro también sean Campiña pero estamos jugando con la integridad de los cordobeses y esto merece una solución para la tranquilidad de todos.

comentarios

Más de Jesús Cabrera

  • Lo público

  • Una ciudad en estado puro

  • Paco Daroca

  • El principio de ordinalidad a la cordobesa

  • Belmonte

  • Más de Córdoba - Opinión

    tracking

    Compartir

    Herramientas