¿Le parece a usted que es mucha y de lo más candorosa la confianza de tantos granjeros y agricultores norteamericanos, también canadienses, que desde finales del siglo XIX tienen decidido que sea una marmota, a la que despiertan de su estado de hibernación, la que les pronostique las semanas que faltan para termine el invierno? Según parece, cada 2 de febrero desde 1887, se repite esa tradición. La marmota Phil, vecina de Punxsutawney, en el estado de Pensilvania, se ha hecho famosa por habérsele otorgado en los últimos años el protagonismo de tan singular predicción. Seguramente, apreciado lector, le parecerá de lo más ingenuo atribuir capacidad predictiva a una marmota. ¿Qué pensar, por tanto, de quienes siguen creyendo a pies juntillas lo que dice Tezanos en sus manipulados sondeos? ¿Eso es candor, simpleza, u obnubilación sanchista?
¿Y qué pensar, que no sea de modo parecido, del estudio demoscópico hecho público por Compromís que anuncia el triunfo de Vox en las siguientes elecciones autonómicas en el 2027 y que Compromís (que suene como acompañamiento la Muixeranga, por favor) será el segundo partido más votado, por delante del PP y con el PSPV-PSOE en último lugar y que, por si algo le faltaba a la tarta, Baldoví es el líder más valorado, 5 sobre 10 así como el más conocido en la Comunidad Valenciana? Pues qué quieren que les diga, que me fío mucho más de lo que diga la marmota.
Diana Morant promociona al «señor Pérez»
Ha bastado que lanzase una propuesta –ya era hora – para que el semblante sombrío y el alicaído ánimo de bases y dirigentes socialistas valencianos viendo los modos y maneras de su lideresa, haya cambiado por ensalmo. La ministra secretaria general del PSPV-PSOE, a la que no se le conocía hasta ahora ninguna idea descollante, ha tenido a bien lanzarla ahora.
No lo tenía fácil dado el ingente número de mensajes que se publicitan y compiten a diario en las redes sociales y medios de comunicación, pero ha conseguido que su sugerencia se abra camino y se comente, como yo mismo hago deslumbrado como me he quedado.
Ha dicho Diana Morant Ripoll (Gandia, 1980) que todos, y más los suyos, deben dirigirse al presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca (Finestrat, 1976) como «señor Pérez», despojándole de todos títulos, reconocimientos y hasta nombres de pila a los que tiene derecho. Y tiene razón, porque ¿en qué titular de diario caben tantos caracteres como los que ocupa lo de «Molt honorable senyor president de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca»? Aportación impagable muy de agradecer, sobre todo por parte de los colegas a los que les toca devanarse los sesos para que encaje el encabezamiento de una noticia cuando con hacer uso del dianero «señor Pérez» van servidos.
Ministra Morant vs conseller de Sanidad
Y hablando de la ministra secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant: ¿Por qué no ha acudido a la Fiscalía y denunciado al conseller de Sanidad, Marciano Gómez, en vez de hacerlo en declaraciones a los medios de comunicación? Ha reprochado al «señor Pérez» que no haya destituido al conseller «que se está lucrando con la privatización de la sanidad pública en nuestra Comunidad». Como ministra y dirigente socialista su obligación es acudir a la justicia si dispone de pruebas y datos que avalen cuanto considera motivo de denuncia y después, no antes, dar cuenta a los medios de comunicación.
El conseller, por su parte, se ha ratificado en su propósito de emprender acciones legales contra Diana Morant por lo que considera es un «atentado contra el honor, calumnias e injurias». Me la envainaré a su debido tiempo, pero doble contra sencillo de que la ministra no denunciará y sí lo hará el conseller, pero al final un juez saldrá por peteneras y exonerará a la ministra diciendo que lo suyo fue una opinión, que si la libertad de expresión, que si fue un exceso verbal….
Jóvenes y jóvenas de 16 años, lo tenéis mal
Id haciéndoos a la idea. Se os han acabado todas esas libertades y libertinajes que creíais infinitas para hacer todo lo que os saliese de la tablet. Porque muchos y muchas de vosotros, os estáis rebelando y revelando un poco, qué digo un poco, como bastante fachas. Demasiado para el body de Pedro Sánchez. Y su Gobierno, que todo lo sabe y todo lo ve, ha decidido no seguir dejándoos solos. Por eso, porque os permitió que pudieseis abortar sin que mamá o papa os torrefactasen la mollera para haceros desistir; porque os dejó cambiar de sexo con más facilidad que poder cambiar de compañía telefónica…y vosotros lo agradecéis mostrándoos como unos pijos a los que os va el facherío, tal como ha podido saber Tezanos con sus encuestas y sondeos de opinión.
Lo tenéis claro. Os vais a quedar sin poder entrar en las redes sociales, que son cosa de tecnoligarcas, para tictoquear cuando se os ocurra y a la hora que os apetezca. Nada de eso. Y nada de acudir a ver una corrida de toros, aunque lo mismo las prohibimos para todos como nos propone Urtasun, que es ministro de no se qué. Y lo de poder votar a los 16 años, menos todavía, desagradecidos, niñatos que sois unos niñatos.
El 18, Miércoles de Ceniza
A punto de llegar a los dieciséis meses desde que el diluvio universal causase la devastación de vidas y bienes en Valencia el 29 de octubre de 2024, se procederá a la constitución, al fin y por fin, de la comisión de la que forman parte el gobierno de España y la Generalitat para iniciar conjuntamente los trabajos que todavía siguen pendientes de reconstrucción. Exigencia que planteó el presidente del Consell Juan Francisco Pérez Llorca a Pedro Sánchez cuando acudió a La Moncloa hace dos meses. Será el día 18, en que da comienzo a la Cuaresma, en que a muchos fieles se les impone la ceniza como señal de arrepentimiento en el comienzo del tiempo penitencial que precede a la Pasión.
En el Antiguo Testamento los judíos, al igual que también era costumbre entre griegos y egipcios, se cubrían la cabeza con ceniza en señal de duelo. Bien podrían quienes van a formar parte de esa comisión –aun no siendo ellos los más directos responsables de la demora en constituirse – cubrirse de ceniza como señal de arrepentimiento por tan vergonzosa demora en ponerse a trabajar.
Valencia, cuna del ajedrez moderno
No sé si algún día las pesquisas detectivescas de los Rafael Solaz, padre e hijo, darán con el incunable de Francesc Vicent, libro editado en Valencia y datado el 15 de mayo 1495 y en el que se acreditaba a la ciudad de Valencia como origen del ajedrez moderno. Ojalá que su interés y constancia rindan frutos y en una remota librería de lance aparezca tan preciado códice. Quien también sigue investigando y publicando sobre la valencianía del juego de los escaques es José Antonio Garzón. Sus conocidos y valiosos trabajos de investigación han merecido la atención y apoyo de la Generalitat Valenciana, que ha patrocinado un audiovisual, «Valencia, cuna del ajedrez moderno», presentado esta semana por Luis Cervera, director general de Deportes, en el Centro del Carme de Cultura Contemporánea, en el que se da cuenta del dato que certifica la paternidad, o mejor, la maternidad – por otorgar a la reina la mayor capacidad de movimiento en el tablero -- de las nuevas reglas que propusieron los poetas Bernat Fenollar, Narcís Viñoles y Francis de Castellví en sus versos «Schacs d’amor». Y que pasados ya más de cinco siglos y medios son las mismas por las que se rige el deporte del ajedrez del que cada día se juegan cerca de cien millones de partidas en todo el mundo. Seguir reivindicando la valencianía de sus reglas es menester.